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Reportaje:

Paula Sanz, aguja y dedal

El arte exquisito de la creadora de Ontinyent arropa las Naves Centro de Creación Contemporánea de Valencia

Andy Warhol decía que quería ser una cámara fotográfica. Paula Sanz Caballero, aguja y dedal. Salvando las distancias geográficas y temporales, claro. Sus dibujos son mucho más que dibujos. Cose. Sí, le da al zurcido. La creación híbrida y contaminada -diseño gráfico, moda, fotografía, escultura, vídeo...- de la artista de Ontinyent se presenta en Las Naves Centro de Creación Contemporánea, hasta el 31 de diciembre, como un seductor poli-recorrido por su obra y una sofisticada relectura de los géneros artísticos que conforman la subjetividad de la artista.

El estudio de la figura humana y la arquitectura industrial esquematizada son la columna vertebral de la muestra. Momentos que invitan al zapping artístico. "Mi vida es leer mucho, coser y ver culebrones venezolanos", afirma Sanz Caballero. Ironía hiperbólica.

Su trabajo ha seducido a las principales revistas La artista declara ser "muy de mesa camilla"

Llega su prueba de fuego: un greatest hits que en la confusión de estilos y formas de hacer no podía tener otro resultado que la consecución de una estética cercana a la filosofía afterpop. Glups. Y es que para definir la obra de Sanz Caballero no bastan los manidos tópicos del pop (medios de comunicación, cultura urbana, ídolos populares, logomanías...) por otro lado inevitables. Nos encontramos con una artista que, por un lado, desentraña con admiración las referencias mediáticas, y por otro, retoma formalmente a un pasado postergado. "Soy muy de mesa camilla", apunta sin pecar de autocomplacencia. Tachán, tachán. Esteticismo y erudición.

Su singular forma de dibujar, variedad cruzada de costura y escaneo, ha seducido a las principales revistas de tendencias, sobre todo en el extranjero. Estirando el hilo: Vogue, The New Yorker, Harper's Bazaar, WWD, Flair Livin', los almacenes Bloomingdale's, Neo2 o EL PAÍS Semanal han recogido algunos de sus trabajos. Esta licenciada en Bellas Artes por la Universidad Politécnica de Valencia ha sido incluida entre los 150 mejores ilustradores en Taschen, y entre los 200 mejores de Lürzer's Archive. Pero su trabajo no puede quedarse ahí. Es más complejo, menos decorativo, quizás. En este sentido, la frescura que determina su trabajo sirve para proveer al mismo de un descaro que, junto a la recuperación de planteamientos iconográficos de carácter mediático, nos está permitiendo el acceso a una realidad (placentera) reedificada que resulta tan seductora, como sembrada de sorpresas.

Sanz Caballero juega con la creación de un mundo ideal hecho a su medida. Si para Madame De Staël viajar era uno de los placeres más tristes, para Sanz Caballero es el germen de su trabajo. Lo cual resultó ser perversamente una virtud.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 2 de diciembre de 2011