Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
La crisis del euro

Alemania paga ya tipos de interés negativos por su deuda a un año

La prima de riesgo española cae por debajo de los 400 puntos

Los tipos de interés son la medida del desasosiego de los inversores. En el atribulado mercado de deuda europeo, están por las nubes en Grecia, en Irlanda, en Portugal y cerca de ese cielo de los países rescatados en el caso de Italia y España. El contagio es general: Bélgica sufre, e incluso en Austria y Francia, países triple A (la máxima calificación crediticia, que indica que el riesgo de quiebra es prácticamente nulo), las primas de riesgo aumentan peligrosamente. Dentro de la eurozona apenas hay una excepción. Pero menuda excepción: Alemania paga cada vez menos por su deuda. Sus tipos de interés están en mínimos históricos. El Tesoro alemán está teniendo una crisis fiscal muy ventajosa. Tanto, que en el mercado de segunda mano -el denominado mercado secundario, en el que cotiza la deuda tras las subastas que hace cada país- los bonos alemanes llegan a pagar tipos de interés negativos.

Es el precio del temor a todo lo que no suene a fiabilidad alemana

Eso sucede con los títulos a tres y seis meses desde hace unos días. Pero incluso el bono a un año cruzó ayer ese Rubicón: cotizó con tipos negativos -del 0,04%, lo que de alguna manera equivale a pagar intereses por mantener ese activo- ante los crecientes rumores de medidas drásticas por parte del Banco Central Europeo (BCE) y las medidas coordinadas de los grandes bancos centrales.

Es la primera vez que eso sucede -al menos desde que hay datos- en el caso de Alemania, pero hay otros casos recientes. A lo largo de esa crisis, la deuda pública y los depósitos de países como Suiza o Singapur han pagado ya tipos negativos: esos suelen ser los refugios que buscan los inversores en épocas marcadas por el miedo a perder los ahorros. Hay otros: el oro o el mercado de diamantes de Tel Aviv. Pero el caso de los bonos alemanes tiene una particularidad: los tipos que paga Berlín por su deuda bajan en la medida en que los de sus socios de la eurozona suben, y eso se produce porque buena parte del ahorro europeo busca los bonos alemanes tanto por su seguridad como por la ausencia de volatilidad que garantiza la moneda única.

Los tipos negativos indican que los inversores "prefieren la seguridad que ofrece Alemania antes que arriesgarse a una pérdida", explicó a Bloomberg Harvinder Sian, estratega de Royal Bank of Scotland. "Es un indicador ilustrativo del nivel de tensión en la eurozona", dijo. El bono a dos años no está lejos de ese hito: paga el 0,27%. Los tipos de la deuda española a dos años, por ejemplo, superan el 5%. Y los de la griega, un estratosférico 106%.

Y eso a pesar de que la presión sobre la deuda soberana de los países de la eurozona se relajó ayer. La prima de riesgo española acabó en los 395 puntos básicos después de que la semana pasada el diferencial entre los bonos españoles a 10 años frente a los alemanes se disparara hasta los 468 puntos básicos. Aun así, la rentabilidad del bono español a 10 años sigue siendo muy elevada: se sitúa por encima del 6,2%. La prima italiana también se relajó: consiguió terminar la sesión en los 474 puntos, 16 puntos por debajo del cierre del martes.

La misma tendencia se vivió en el resto de países que se habían visto cercados por los mercados en los últimos días: la prima de riesgo belga cerró la jornada en los 272 puntos básicos (después de rozar los 300 en los días previos) y la de Francia sigue por encima de los 100 puntos básicos. Ese listón, los 100 puntos básicos, tiene enormes consecuencias: indica que si Alemania paga el 2% por su deuda, Francia paga un punto más, el 3%. Es decir, tiene que dedicar una porción mayor de sus presupuestos al pago de intereses. Así es más difícil recortar el déficit. Y eso tiene consecuencias para toda la economía: los préstamos que pagan los consumidores, las empresas y los bancos franceses son más caros que los de los alemanes. Los intereses que pagan españoles e italianos, aún más caros. Y los de los griegos muchísimo más. Ese es el precio del miedo que ponen los mercados hacia todo lo que no suena a la fiabilidad alemana en el mercado de bonos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 1 de diciembre de 2011