La presidenta admite divergencias en el PP por haber destituido a Francisco Granados

"A la búlgara no hay votación ninguna. Una persona tan próxima a mí como Isabel Martínez Cubells [concejal del Ayuntamiento de Madrid y exmiembro del Gabinete de Esperanza Aguirre] se abstuvo. Aquí cada uno tiene su criterio. El PP no es un partido leninista, es un partido liberal", aseguró ayer la presidenta de la Comunidad de Madrid tras ser preguntada sobre las diferentes posturas en su partido después de haber destituido a Francisco Granados como secretario general del PP de Madrid.

La decisión de Aguirre de sustituir al exconsejero de Presidencia, Justicia e Interior por el vicepresidente, Ignacio González, su hombre de confianza en el Gobierno y en el partido, suscitó ayer numerosos comentarios, a favor y en contra, en el PP. La presidenta buceó en los estatutos del partido para esquivar un congreso regional, donde hasta ahora se acometían este tipo de cambios.

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Aguirre modificó el orden del día 15 minutos antes de la reunión del comité ejecutivo regional, integrado por 110 miembros, para incluir el relevo de Granados. Cuatro personas se opusieron a la decisión de Aguirre y otras cinco se abstuvieron. Además, según fuentes del PP regional, casi una docena de personas se ausentaron del cónclave al conocer lo que se iba a votar. Fuentes conocedoras de la reunión han relatado que en el comité hubo algunas intervenciones que defendían que, "cuando Rajoy está preparando el Gobierno", no es el mejor momento de efectuar esa destitución.

Durante todo el día de ayer, el asunto se convirtió en tema de conversación entre los cargos populares. "Si hay alguien en el PP de Madrid y en el Gobierno de la Comunidad que haya tenido que ver y haya hecho lo indecible para que Paco Granados fuese secretario general del partido en Madrid y consejero de este Gobierno, y se mantuviera durante todo este tiempo, le aseguro que he sido yo", afirmó por la mañana Ignacio González. Este acumulaba ya, con la complicidad de Aguirre, todo el poder en el Gobierno regional y ahora, además, en el partido.

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El vicepresidente regional recordó que en 2004, "en un momento con cierta conflictividad (en la formación popular)", fue él quien propuso a Aguirre y al entonces secretario general del PP, Ángel Acebes, que fuera Granados el responsable del partido en Madrid, a pesar de que él "tenía muchas posibilidades de serlo". Y agregó: "No fue un acto de generosidad, sino de convicción. Siempre he intentado hacer lo que consideraba que era mejor para el partido, y en aquel momento no era bueno que se produjera mi nombramiento como secretario". González olvidó precisar que fue entonces cuando se produjo su primer enfrentamiento con Granados. Hasta entonces, el cargo de secretario general no se compaginaba con otros puestos en el partido. El pulso lo ganó el exalcalde de Valdemoro (65.000 habitantes) que se hizo con la Consejería de Transportes. Desde entonces sus enfrentamientos han sido más o menos intensos y visibles.

Aguirre ha entregado todo el poder a González. Muchos consideran que se trata del primer gesto de Aguirre para preparar su sucesión. Ella lo negó: "Esto no tiene nada que ver con ninguna sucesión. Aquí no hay ninguna previsión ni intención que no sea atender a la responsabilidad que nos han encomendado, pero no puedo evitar que haya especulaciones en los medios. Contra eso no puedo hacer nada". Y concluyó: "Es una cuestión que ni se ha planteado nunca, ni me lo planteo, ni nada de nada".

Sobre la firma

Jesús Sérvulo González

Redactor jefe de Economía y Negocios en EL PAÍS. Estudió Económicas y trabajó cinco años como auditor. Ha cubierto la crisis financiera, contado las consecuencias del pinchazo de la burbuja inmobiliaria, el rescate a España y las reformas de las políticas públicas de la última década. Ha cursado el programa de desarrollo directivo (PDD) del IESE.

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