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Reportaje:Dinero e inversiones

Un día con un gestor de bonos en la City

Los gestores de renta fija de la firma británica M&G dan su visión sobre la crisis

14 de noviembre de 2011. Nueve de la mañana en la City londinense. Tercera planta de la sede de M&G, una de las gestoras de fondos británicas más antiguas (1931) y que maneja activos valorados en 224.000 millones de euros. Los principales responsables del área de renta fija, como cada día, se reúnen para fijar posiciones antes de salir al mercado. Hoy no es una reunión más. La prima de riesgo de Italia prosigue su escalada, pese a la caída de Berlusconi, y arrastra con ella el diferencial de otros países europeos, entre ellos el español. El encuentro es breve, no más de cinco minutos. Se repasan los puntos calientes. Están presentes cerca de treinta personas, pero solo intervienen cinco. El 95% son hombres, vestidos de forma informal. Los mensajes son breves, concisos. Finalizada la reunión, cada uno sale disparado a su mesa. No hay tiempo que perder. Toca ver cómo capear la situación.

"No hacemos dinero con el sufrimiento de la gente"

"Llegará un día en el que Alemania deba decidir: o adiós al euro o inflación"

Stefan Isaacs no pierde ojo a las tres pantallas que tiene delante. Gráficos, datos, análisis, últimas noticias... Es el responsable del fondo de M&G de renta fija empresarial europea. Este gestor invierte mayoritariamente en deuda corporativa, aunque puede tener en cartera una pequeña parte de deuda pública. Ahora solo quiere oír hablar de bonos alemanes. "Solo tratamos de gestionar de la forma más eficiente posible el patrimonio de nuestros clientes. No hacemos dinero con el sufrimiento de la gente", comenta. La gestora, propiedad del grupo Prudential, ha tomado una decisión importante: independizarse de las agencias de rating. Las acusan de tomar decisiones a toro pasado. Realizan sus propios análisis de crédito. "Somos más conservadores en nuestras calificaciones. No nos fiamos mucho de estos expertos", dice Isaacs, que lleva bregando una década en el mercado de bonos. Donde más cautelosos se muestran es en el sector financiero. "Creemos que el proceso de reestructuración no ha terminado. Los bancos requieren aún más capital".

Junto a Isaacs tiene su mesa de trabajo James Tomlins, responsable del fondo de M&G especializado en deuda especulativa (bono basura). Su forma de trabajar tiene un punto artesanal: en un cuaderno de anillas apunta a mano todos los días los datos más interesantes: cotizaciones, diferenciales, volatilidad... "Alta tecnología", bromea. Tomlins está acostumbrado a sobrevivir a la volatilidad del mercado. "El euro sobrevivirá", asegura. ¿Cómo? "Muy fácil; al final, Alemania tendrá que elegir: o inflación, o desintegración de la Unión Monetaria. Cuando llegue el momento, se decantará por la primera opción, y el Banco Central Europeo pondrá en marcha un plan similar al Quantitative Easing de la Reserva Federal". Una de las lecciones que ha aprendido con la crisis es que los mercados a corto plazo "son ineficientes".

La planta de renta fija de la gestora es diáfana. El objetivo es que todas las áreas tengan facilidad para comunicarse. Aquí conviven los gestores de los fondos, los traders que intentan ejecutar al mejor precio posible las decisiones de inversión, y los analistas de crédito. Estos últimos envían decenas de informes a la semana por la Intranet a los gestores y hablan con frecuencia sobre la situación del mercado y posibles ideas de inversión (o desinversión), aunque el responsable del fondo tiene la última palabra en la confección de la cartera. "Somos los ojos y los oídos para los gestores en el mundo real. Ellos están centrados en sus carteras, mientras nosotros estamos en contacto permanente con las compañías y con los Gobiernos", describe Orlando Finzi, analista de crédito dentro del sector de electricidad y gas.

Por razones obvias, el experto más demandado ahora mismo es aquel que cubre el sector financiero y la deuda pública europea. Esta responsabilidad recae sobre Edward Felstead. A pesar de los cambios políticos en Italia, avisa de que los problemas están lejos de solucionarse. "Italia debe refinanciar muchísimo dinero el año que viene, y eso es imposible hacerlo con los tipos actuales. Debe hacer profundas reformas", subraya. En el caso de España, su gran preocupación es el déficit de las comunidades autónomas y el endeudamiento privado. "Habrá que ver qué pasa con el nuevo Gobierno y los datos económicos oficiales que afloran". Si se cumplen las encuestas, el PP tendrá mayoría absoluta. "Creo que eso es bueno. Los mercados le concederán algún margen de maniobra".

Junto a la mesa de Felstead se ha instalado un pequeño mercadillo. Cada año, los trabajadores elaboran dulces y el dinero recaudado se destina a causas benéficas. En un ambiente tan bienintencionado toca volver a la dura realidad. "El gasto público es una salida para huir de la crisis. Sin embargo, un país se tiene que financiar en los mercados, y lo que estos están diciendo es muy claro: no queremos déficits". Felstead cree que el sistema financiero español deberá reducirse aún más. "De los bancos y cajas actuales deberían quedar la mitad para poder ser eficientes". La crisis le ha dejado a este experto una lección marcada a fuego: "No te puedes fiar del balance de un banco".

Si la policía tiene un departamento de asuntos internos para vigilar posibles abusos de los agentes, las grandes gestoras de fondos tienen una figura similar, como es el área de gestión de riesgos. Su misión es supervisar que todos los fondos cumplen con la política de inversión del folleto y que la toma de riesgos no supera ciertos límites. El director de esta área en M&G es Forbes Fenton. Su despacho está en una planta distinta a la de gestión, como si de alguna manera se quisiera poner distancia entre ambas funciones. "Se tardan años en establecer una relación de confianza con los gestores de los fondos", reconoce. Un problema para los responsables de riesgos es definir actualmente qué es un activo seguro. "Solo consideramos productos libres de riesgo los activos de algunos emisores con triple A como Noruega o Suiza y los de ciertos emisores con doble A y gran liquidez como EE UU", apunta.

A cinco minutos de la sede de M&G se encuentra la catedral de Sant Paul. Allí llevan acampados varias semanas los indignados británicos. Piden democracia real en un momento en el que los mercados, y no las urnas, han provocado cambios de Gobierno en Italia y Grecia. "No entiendo cómo la gente se sorprende de la influencia de los mercados en la política. Esta viene de lejos", reflexiona Tomlins. Para ilustrar este poder señala a su pantalla, donde está abierto el blog (Bond Vigilantes) que escribe junto a otros gestores de M&G y que está encabezado por una frase de James Carville, consejero de la Administración de Clinton, pronunciada en 1993: "Solía pensar que si tuviese la posibilidad de reencarnarme, elegiría ser presidente del Gobierno, el Papa de Roma o una estrella del béisbol. Pero ahora lo que querría ser es el mercado de bonos. Puedes intimidar a todo el mundo". -

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 20 de noviembre de 2011