Un medievalista de la cuota del PP preside la Acadèmia de la Llengua

El historiador Ramon Ferrer se impone al filólogo Manuel Pérez Saldanya

El profesor de Historia Medieval de la Universitat de València Ramón Ferrer Navarro presidirá la Acadèmia Valenciana de la Llengua (AVL), la institución que determina la normativa lingüística de la lengua, después de que el pleno de ayer votara a favor de su candidatura en primera ronda. Ferrer sumó 12 votos y se impuso a los cinco (hubo tres votos en blanco) que obtuvo el filólogo Manuel Pérez Saldanya, hasta ayer presidente en funciones en sustitución de Ascensió Figueres, que dejó recientemente el cargo para incorporarse a las listas del Partido Popular al Congreso por Castellón.

Considerado una persona de carácter dialogante, Ramon Ferrer ha ido moderando con el paso del tiempo sus posiciones lingüísticas iniciales, próximas al secesionismo lingüístico (de la Real Acadèmia de Cultura Valenciana). De hecho, fue uno de los defensores del dictamen lingüístico del valenciano de la Acadèmia, que reconoce la unidad lingüística del valenciano y el catalán.

Ferrer (Vila-real, 1946), en su día nombrado académico por el cupo designado por el PP, al igual que Figueres, destacó la unidad reinante entre los miembros de la AVL y descartó cualquier tipo de rivalidad en la institución. Aunque en un principio se impulsó desde la institución una candidatura unitaria, Pérez Saldanya (Valencia, 1962), uno de los gramáticos más reconocidos en la actualidad en el ámbito lingüístico catalán, promovió una lista alternativa.

Finalmente, ayer salieron adelante todos los nombres de la candidatura inicial. Así, el escritor Josep Palomero (Burriana, 1953) fue nombrado vicepresidente de la institución por 11 votos a favor. Antoni Ferrando obtuvo ocho y hubo un sufragio en blanco. Y la secretaría de la institución seguirá en manos de Verónica Cantó (Cocentaina, 1964), que logró 14 votos, por los cinco que obtuvo la candidatura de Àngel Calpe.

En la elección de los dos vocales (dos votos por cada académico), salieron elegidos el catedrático de Filología de la Universitat Emili Casanova (Agullent, 1956), con 12 votos, y el profesor de valenciano Josep Lluís Domenech (Alberic, 1952), con 11. Albert Hauf logró ocho votos.

"En 10 años de trabajo nos hemos reunido 111 veces en pleno y 440 en las sesiones y las cosas más importantes han salido por unanimidad, así que juzguen ustedes las diferencias", explicó ayer Ferrer, que destacó "los aplausos y los abrazos" entre los miembros tras la votación.

La Generalitat, a contracorriente

El nuevo presidente de la Acadèmia Valenciana de la Llengua (AVL), Ramón Ferrer, elegido ayer, explicó que en su relación con la Generalitat la institución buscará, "desde su independencia como Acadèmia, una colaboración en todo lo que mejore la política lingüística". Y no desveló mucho más de su programa futuro. Pero parece que la AVL seguirá pugnando con un Consell que a veces parece que va a contracorriente en el tema de la lengua. Ayer mismo, la Coordinadora de Dinamització Lingüística del País Valencià, que aglutina a técnicos de promoción lingüística de la Generalitat, unos 71 funcionarios que trabajaban en las distintas consejerías y ahora han sido reubicados en la de Cultura, envió un texto a la AVL en el que critica la política de la Generalitat, que ha "destruido la red de promoción en las consejerías" y cercena su trabajo como traductores. Según denuncian, ahora no solo no pueden ejercer su trabajo como dinamizadores de la lengua en favor de sus compañeros en las consejerías (donde "el valenciano ha vuelto a ser también la lengua normal de la Administración pública"), sino que "se quiere hacer pasar la lengua por un embudo". Según explican, antes eran ellos los que manejaban los programas de traducción y revisaban los textos optando por las distintas opciones permitidas por la AVL. Ahora, los textos les llegan traducidos y se les ha prohibido expresamente cambiarlos. A contracorriente.

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