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La crisis del euro

Merkel: "La solución es política"

Los países deben ceder soberanía fiscal a las instituciones comunes como paso definitivo hacia "la nueva Europa", dice la canciller alemana

La canciller de Alemania, Angela Merkel, pidió ayer una "sólida solución política" para la crisis de la deuda europea. Su Gobierno sigue oponiéndose a que el Banco Central Europeo (BCE) responda al encarecimiento de la deuda con un gran programa de compra de bonos soberanos. Abogó la canciller, en cambio, por la "reforma limitada" de los tratados europeos. Según dijo en Berlín, Alemania no olvida que los 27 miembros de la Unión Europea "tienen que permanecer juntos", pero propuso una "mayor medida de compromiso" entre los 17 países del euro. Los que creen que el BCE debe convertirse en el "prestamista de última instancia" para resolver el problema de la deuda "se están convenciendo de una mentira". Algo así, aseguró en un acto organizado en Berlín por el diario muniqués Süddeutsche Zeitung, "no tendría los resultados deseados".

El BCE, como prestamista de última instancia, "es una mentira"

La Autoridad Bancaria debería fijar "cuanto antes" la necesidad de capital

La Unión solo funcionará, a su parecer, si los miembros "ceden más competencias a las instituciones comunes". Este sería un "paso definitivo hacia una nueva Europa". Repitió ayer Merkel que los instrumentos con los que cuentan las autoridades europeas no bastan para obligar al cumplimiento de los criterios de estabilidad, de modo que es necesario ampliar su capacidad de sanción y regulación. Quiere que los países que incumplan sistemáticamente sus compromisos de déficit puedan verse obligados a responder ante el tribunal de Justicia de Luxemburgo. Merkel considera que así se podrá recuperar "la confianza de los mercados".

Para la canciller, el BCE no debe entrar como bombero en los aprietos de deuda europeos: "en esto tengo una opinión muy firme". Esta opinión contrasta con la del presidente francés, Nicolás Sarkozy, que ve en una mayor capacidad de intervención del BCE parte de la solución a los problemas. Alemania, por el contrario, sostiene que este camino sería un incentivo para la indisciplina fiscal. La pareja de hecho Merkel-Sarkozy, que ha actuado hasta ahora de la mano, presenta serias fisuras.

Tampoco admite Alemania que los países de la Unión Monetaria emitan deuda conjunta (los eurobonos) ni quiere que apliquen quitas bruscas a su deuda. La propuesta de Merkel incluye la puesta en marcha del mecanismo europeo de estabilidad, al que la última cumbre de Bruselas dotó de un sistema de apalancamiento que amplía su capacidad de maniobra más allá del billón de euros. La canciller apremió a los ministros de Hacienda a alcanzar un acuerdo lo antes posible, antes de que las turbulencias en los mercados se salgan definitivamente de control. También pidió a la agencia de supervisión bancaria europea EBA que determine "rápidamente" cuánto capital necesita cada banco privado.

Hoy llega a Berlín el primer ministro británico, David Cameron. Ante la visita de su homólogo, la canciller alemana reconoció ayer ciertas "tensiones" sobre el futuro de la Unión. Se dijo convencida de que la solución pasa por aplicar "una buena medida de sensibilidad política". Alemania quiere "una Europa que incluya Reino Unido". La unión arancelaria y política "debe desarrollarse de forma coherente".

La primera ministra danesa, Helle Thorning-Schmidt, que se reunió ayer con la canciller en Berlín, reaccionó con reservas a la propuesta alemana. Para la primera ministra del país vecino, Europa debe concentrarse primero en solucionar la crisis de la deuda. Dijo que espera que el debate sobre la reforma de los tratados sea "un proceso muy limitado". Dinamarca, que no es parte de la Unión Monetaria y conserva la corona como divisa, asumirá en enero la presidencia de turno de la Unión Europea.

Por su parte, el ministro de Hacienda Wolfgang Schäuble, democristiano como Merkel (CDU), advirtió ayer del inminente contagio de la crisis de la deuda a la economía real. Así que llamó a evitar, como primer paso, que los bancos europeos colapsen por los problemas de confianza provocados por la crisis. Estos riesgos descansan en el "gran peso de los bonos europeos en las carteras de los bancos". El mismo riesgo pende sobre las aseguradoras. Schäuble alertó además de las consecuencias de los bajos tipos en todo el mundo, que provocan "un exceso de liquidez" en los mercados. Sumados a las deficiencias en las regulaciones del sector financiero, Schäuble consideró en Berlín que el excesivo endeudamiento y el exceso de liquidez son la causa de la crisis.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 18 de noviembre de 2011