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Revuelta vecinal en Hollywood contra el príncipe saudí

Un miembro de la familia real proyecta una exagerada mansión en Los Ángeles

En apariencia la calma reina en Benedict Canyon, barrio de Los Ángeles por el que surcan los autobuses de turistas deseosos de ver las casas de las estrellas. A la derecha, la mansión de Bruce Springsteen. Al este, la del presentador de televisión Jay Leno, y en las inmediaciones, la de David y Victoria Beckham, la de la actriz Lisa Kudrow o la del líder de Kiss, Gene Simmons. Todo esto en Tower Lane, centro de este barrio tranquilo y millonario en cuyos terrenos ahora hay un campo minado. Eso es lo que el príncipe de la familia real saudí Abdulaziz bin Abdullah bin Abdulaziz al Saud se ha encontrado al querer construir allí la casa de sus sueños.

Minas en sentido figurado pero igual de explosivas porque el efecto es el mismo: la paralización total de las obras por unos vecinos nada contentos con su presencia. Al frente de la cruzada contra Abdulaziz está Marth Karsh, esposa de uno de los millonarios de la lista Forbes y residente de esta zona. La vecina lleva ya recogidas 1.100 firmas contra las obras de edificación y en lugar de recibir a los nuevos vecinos con unos pasteles les mandó a sus abogados.

Ya se han recogido 1.100 firmas para paralizar las obras de los siete edificios

Según explica la revista Vanity Fair se trata de una trifulca de vecinos ante el exorbitado tamaño de la construcción prevista por Abdulaziz. En los permisos de obra el príncipe solicita su autorización para construir una "mansión mediterránea normal" donde piensa pasar un mes al año. Lo que describen los permisos es un complejo que, además de una casa de dos plantas, incluye otra para huéspedes, otra para sus hijos, otra para los sirvientes, otra para los guardeses y otras dos estructuras para la piscina y sus vestidores. Un total de 7.900 metros cuadrados de mansión, con sus consiguientes problemas de polvo, ruido y tráfico. Hay también quien apunta a un problema de racismo (existen otras grandes construcciones en la zona sin esta férrea oposición). Poco importa que el príncipe haya llegado a un acuerdo con otro de sus vecinos, el expresidente de Disney, para reducir a 5.575 metros cuadrados la edificación o que cuente con terreno de sobra para sus planes: tres parcelas de 21.043 metros cuadrados. Como asegura el gabinete legal de Abdulaziz, lo que no quieren los vecinos es un príncipe saudí en su barrio. Según Vanity Fair este no es el único contencioso que afecta al príncipe en el tema casas. Su decorador, que se encargó de la anterior casa de Abdulaziz en Beverly Hills, ha denunciado al príncipe por incumplimiento de pagos. La revista también describe al heredero como alguien que no ceja fácilmente en su empeño. El mejor ejemplo lo da el decorador, quien describe en la publicación el día en el que Abdulaziz le admiró los zapatos y, tras comprobar que eran de su talla, se los quedó mandando al diseñador descalzo a casa.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 16 de noviembre de 2011