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Reportaje:

Cineuropa, 25 años de celuloide

Cumple un cuarto de siglo el festival que ofrece lo mejor del cine independiente

Que una iniciativa cultural cumpla un cuarto de siglo de vida es siempre una buena noticia pero en el caso del festival Cineuropa, que celebra sus primeros 25 años de existencia, la cuestión va más allá porque además supone el triunfo de un modelo que ha podido mantenerse gracias al apoyo del público y con un coste muy bajo para la calidad de la programación que llega cada año a Santiago. Buena parte del mérito le corresponde también al director del festival, José Luis Losa, que desde 1987 se mantiene al frente de una iniciativa que le debe mucho a sus eternas jornadas de trabajo en los festivales viendo películas que posteriormente trae a Cineuropa.

Hoy se abre una nueva edición con el protagonismo de la actriz Aitana Sánchez Gijón, que recibirá en la gala inaugural un premio por su trayectoria. La crisis también ha afectado a un festival que hace unos años se prolongaba a lo largo de todo el mes de noviembre y en los últimos años ha tenido que recortar una semana. Aun así cada año aumenta el número de espectadores (la edición pasada rozó los 30.000) y el certamen se ha consolidado como una opción perfecta para poder ver de forma anticipada a su estreno en las carteleras comerciales los filmes que han obtenido premios en los grandes festivales europeos y de otros puntos del mundo como Sundance o Buenos Aires. En la edición que comienza hoy se programan películas como El caballo de Turín, de Bela Tarr, Fausto, de Alexander Sokurov, o Le Havre, del finlandés Aki Kaurismaki. Como es habitual los precios son muy populares y quien tenga tiempo podrá empaparse de cine independiente realizado en los cinco continentes. La celebración de los 25 años permitirá disfrutar de los conciertos gratuitos de Jorge Drexler (día 15) y de la Real Filharmonía de Galicia (día 11), que interpretará la música original de la película rusa La nueva Babilonia mientras se proyecta.

Cada año aumentan los espectadores. En 2010 se rozaron los 30.000

En los últimos años hay problemas para conseguir películas en formato 35 mm

Losa explica que a lo largo de estos años de vida del festival el público ha cambiado y ha bajado el porcentaje de estudiantes, como consecuencia de la propia transformación que se ha vivido en la ciudad. "Hay gente que venía con 20 años y ahora tiene 45 y viene con sus hijos", explica el director de Cineuropa, quien también recuerda que una de las señas de identidad del certamen eran las largas colas a la entrada del Teatro Principal para conseguir una entrada bajo la lluvia. En el futuro llegará un cambio mayor cuando la tecnología en la que se presenten las películas cambie de los proyectores de 35 milímetros a los aparatos digitales. Cineuropa tendrá que dejar de lado el celuloide muy pronto, ya que en los últimos años hay dificultades para conseguir películas en formato que no sea digital.

El director de Cineuropa accede a elegir cinco de las películas que han marcado, a su juicio, la trayectoria del festival a lo largo de estos años.

- La bella mentirosa , de Jacques Rivette (1991). "Hacía como 30 años que no se proyectaba en Santiago una película de Rivette y nosotros conseguimos traerla. Esto es un ejemplo de lo que ha conseguido Cineuropa con muchas películas de realizadores poco habituales en los cines comerciales en estos años".

- Naked , de Mike Leigh (1993). "El realizador británico era prácticamente desconocido cuando esta película de tono nihilista llegó al festival. Hoy es uno de los grandes directores".

- La mirada de Ulises, de Theo Angelopoulos (1995). "Es la antepenúltima película de Angelopoulos, pero era un director casi desconocido cuando se proyectó por primera vez en Cineuropa. El filme dura más de tres horas y tiene un tono apocalíptico. A pesar de su larga duración el Teatro Principal estaba lleno y la película gustó mucho".

- Gracias por el chocolate , de Claude Chabrol. "El director francés recientemente fallecido ha estado presente en casi todas las ediciones del festival con sus películas. Consigue crear un universo totalmente chabroliano en sus cintas".

- La vida de los otros , de Florian Henckel (2006). "La película llegó a Santiago inmediatamente después de su estreno en Alemania. Se llevó el premio del público y obtuvo la media de puntuación más alta de toda la historia del festival. Luego se convirtió en un gran éxito y acabó ganando el Oscar a la mejor película extranjero y varios premios del cine europeo. Es algo que suele suceder en Cineuropa, cuando una película le gusta mucho al público de aquí acaba obteniendo éxito allí donde va".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 9 de noviembre de 2011