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Reportaje:FÚTBOL | Décima jornada de Liga

La fidelidad de las 500 familias

Los socios antiguos del Levante, que sufrieron décadas de ostracismo, festejan el liderato

Ser granota en Valencia fue una heroicidad durante tres décadas. Entre los años 70, 80 y 90 nunca hubo más de 5.000 socios del Levante. Tiempo de plomo: errática gestión económica y deportiva, accesos pésimos al estadio Ciutat de València, en medio de la huerta, y un rival a un par de kilómetros, el Valencia, pespunteado de éxitos. En 2007-08, en Primera tras su corta estancia en los 60 y el paréntesis de 2004-05, logró un récord de abonados, 16.500, para volver a hundirse un curso después, lastrado por una deuda de 82 millones, al borde de la desaparición. Tras 102 años, esa maldición histórica saltó en pedazos en El Madrigal: el Levante se puso líder de la Liga tras ganar 0-3 al Villarreal. Desde allí, Borja, de 16 años, telefoneó a su padre llorando: "Nunca creí que viviría algo así".

En julio de 2008, los jugadores se habían declarado en huelga por no cobrar

Borja pertenece a una de las "500 familias" de fieles al levantinismo durante generaciones. Su padre, Felip Bens, es autor, junto a José Luis García Nieves, de una historia de la entidad de cuatro volúmenes de 800 páginas cada uno, el último recién salido del horno: "Empezamos a escribirlo en 2009, cuando el Levante estaba a punto de desaparecer, y lo acabamos ahora, siendo líderes".

El presidente, Quico Catalán, también pertenece a esas "500 familias". Sus antepasados fueron del Gimnàstic, el equipo fusionado en 1939 con el Levante. Este aportó el nombre y el otro, como jugaba en el río, el apodo de granotes (ranas), además de los colores azulgrana. Hoy, el Levante tiene 11.300 socios, un 50% procedente de los poblados marítimos de Valencia, su tradicional vivero de seguidores, según calcula Bens. La tradición republicana se ha ido perdiendo, añade el historiador, que recuerda el único título del Levante, la Copa de la República conquistada el 18 de julio de 1937 frente al Valencia en Sarrià, no reconocido por la federación española a pesar de haber sido instada a hacerlo por el Parlamento español. Alega no haber conseguido el acta del partido.

En los años 80 el Levante llegó a tener embargada hasta la imagen de la virgen del estadio. Fichó a Cruyff en 1981, siendo líder de Segunda, para que reactivara la masa social. Pero el equipo se vino abajo y el club, que había prometido 30 millones de pesetas al as holandés, acabó pagándole 10.

Catalán ha sido junto al director deportivo, Manolo Salvador, clave para sanear la entidad. En julio de 2008 los jugadores se habían declarado en huelga por no cobrar, entre ellos Rubiales, hoy presidente de la AFE. Acogido el club a un concurso de acreedores en 2010, la deuda ha bajado a 60 millones y prevé liquidarla en cinco años con la recalificación del estadio además de crear un remanente para un nuevo campo, según explica el administrador Vicent Andreu, presidente de la comisión de seguimiento del convenio, formada por la Liga, la AFE, Hacienda y el Ayuntamiento.

El coste de la plantilla llegó a ser de 16 millones (tras el fichaje, entre otros, de Mijatovic) y ahora es solo de 6,5. Los gastos en contrataciones del pasado verano apenas llegaron a 210.000 euros entre Pallardó y Pedro López, dos suplentes. Del presupuesto, 20 millones, casi la mitad se destina a la deuda. Pedro Villarroel, expresidente acusado de compra de partidos, ya no es el dueño del club, en manos de una fundación, propietaria del 74% de las acciones. Los ingresos ordinarios proceden sobre todo de la operadora Mediapro: un millón mensual a cambio de los derechos televisivos.

Salvador acertó en los entrenadores: Luis García Plaza logró el ascenso y un estilo afilado por su sucesor, Juan Ignacio Martínez. Técnicos humildes que han imbuido de ese espíritu aguerrido a un grupo de jugadores desechados por otros y con gran amor propio. El Levante traspasó a Caicedo al Lokomotiv por siete millones e incluso sacó un millón de la ruptura del contrato de García Plaza para marcharse al Getafe. Los dirigentes han creado un vínculo entre el equipo, la afición y la propia entidad. Mirando al futuro, acaba de inaugurar una residencia para jóvenes valores en su ciudad deportiva de Buñol, donde ya residen 15 niños. "La felicidad de las 500 familias es inmensa", resume Bens.

Radiografía de un modesto

- El Levante es líder en solitario de la Liga por primera vez en sus 102 años. Es el 25º equipo que encabeza la clasificación de Primera y el segundo de la Comunidad Valenciana, tras el Valencia.

- El conjunto azulgrana disputa su séptima temporada en Primera.

Su mejor puesto hasta ahora fue el séptimo, en la de 1963-64, y es el 38º conjunto en la clasificación histórica de la Liga. Ha jugado además 39 cursos en Segunda, 12 en Segunda B y 22 en Tercera. Solo ha aportado un internacional a España: Ernesto Domínguez, en 1963.

- Con un presupuesto de 20 millones, esta campaña solo ha invertido 210.000 euros en fichajes. La edad media de la plantilla es de 28 años y cuatro meses y el más veterano es el central Ballesteros, de 36.

- La entidad cuenta con 11.300 socios y 46 peñas. El estadio Ciutat de València, con capacidad para 25.500 espectadores, tuvo una afluencia media la temporada pasada de 13.100 aficionados, el 52% del aforo.

- Además del primer equipo, el Levante cuenta con un filial, que juega en Tercera División, y cuatro equipos juveniles y acaba de inaugurar una residencia en Bunyol que acoge a 15 jóvenes futbolistas.

- Por las filas del Levante han pasado jugadores como Caszely (1973-75) y Cruyff (1981). Su futbolista

con más partidos en Primera es Ettien: 81.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 25 de octubre de 2011

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