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Los españoles van menos al médico

Las visitas al centro de salud pasan de 8,1 por persona y año a 7,5 - La receta electrónica y la concienciación son las claves, según los expertos

Los españoles ya no son de los europeos que más van al médico. De las 8,1 visitas por habitante al año, España ha pasado a 7,5. Por debajo de otros países como Alemania (8,2 veces al año) o República Checa (11,2 veces), según los datos de un reciente estudio de la OCDE que mide el estado de la Sanidad en los 34 países más desarrollados del mundo. La introducción de la receta electrónica -que evita, por ejemplo, que muchos enfermos crónicos tengan que acudir a consulta solo para recoger la prescripción- y la concienciación social de que la sanidad es un bien preciado son las claves del descenso, según los expertos. Un decremento vital en una sanidad pública amenazada por los recortes, que pueden agudizar el problema de las listas de espera y la sobrecarga asistencial.

"Estos datos son el mejor argumento contra el copago", dice Martínez Olmos

Un enfermo crónico tiene que ir 13 veces al año a la consulta solo por las recetas

Los facultativos dedican el 40% de su jornada laboral a tareas burocráticas

La prescripción vía ordenador solo está vigente en cinco autonomías

Ni copago por cada consulta al médico, ni tique moderador. "La reducción en las visitas a los centros de salud se logra mejorando la gestión, y es, además, el mejor argumento para combatir a los partidarios del copago", asegura José Martínez Olmos, que acaba de dejar el cargo de secretario general de Sanidad para ir como cabeza de lista del PSOE por Granada. La propuesta de cobrar al ciudadano por una asistencia que ya paga a través de sus impuestos es tan antigua como recurrente -y más ahora, con una sanidad asfixiada por las deudas-, se suele sustentar en la idea de que el español abusa de una sanidad ya muy saturada. Una imagen que ha surgido, en parte, por la comparación entre el uso que hacen los españoles y otros europeos de su sanidad. Los británicos o los daneses pasan una media de cinco veces al año por la consulta.

"Puede que en España hay abusos, pero el principal problema no es el uso de los ciudadanos, sino la organización del sistema. Los pacientes se ven abocados a ir al médico muchas veces por motivos prescindibles, como renovar una baja o recoger recetas", observa Alber Jovell, médico y presidente del Foro Español de Pacientes. Así, en muchas comunidades, un enfermo crónico debe ir un mínimo de 13 veces al año a la consulta, solo para recoger la prescripción de sus medicamentos. Por no hablar de las renovaciones de bajas: una persona que se ha roto una pierna tiene que acudir al centro de salud cada semana a renovar su parte, a pesar de que el médico ya ha fijado que estará fuera de su trabajo un mes.

Los datos de la OCDE corresponden a 2009, el año en que el virus H1N1 -la famosa gripe A- causó 271 muertos y miles de infectados en España, además de miles de consultas al médico. Un escenario que, para Albert Jovell, da más valor al descenso que, además, al ser el segundo (en 2003, con 9,5 visitas por habitante al año, las cifras eran aún más altas) marca tendencia. "En periodos de epidemias o pandemias la frecuentación a los centros de salud aumenta, como es lógico", argumenta. Y puede ser esta la razón para que las visitas hayan subido en lugares como Alemania (de 7,7 visitas al año a 8,2), a pesar de que en ese país existe un copago. También otros factores, como el envejecimiento de la población, hacen que los ciudadanos pasen más veces por los centros de salud.

Razón de más para Juan José Rodríguez Sendín, presidente de la Organización Médica Colegial, para que esas visitas sean eficaces y por asuntos necesarios. Sendín explica que los facultativos dedican un 40% de su jornada a tareas burocráticas (recetas, certificados, bajas...). Tiempo que se resta a la atención directa al ciudadano. "El número de visitas tiene que seguir bajando; y un papel fundamental en esto lo tienen los médicos. Su función es educar al paciente, hacerle entender que no se puede ir para todo a la consulta", dice.

Pero no todo es concienciación e información. "Hay que potenciar la historia clínica digital, la receta electrónica y lograr involucrar a los equipos en la gestión de los centros", apunta Sendín. El de la receta electrónica es un camino largo. Andalucía, Baleares, Cataluña, Extremadura y Galicia la han puesto ya en marcha, pero en otras regiones, como Castilla La-Mancha o Madrid, aún queda mucho por hacer. Y es un mecanismo efectivo y barato. En Andalucía, por ejemplo, ha reducido un 18% las visitas, según explicó este fin de semana la consejera de Salud, María Jesús Montero, en un congreso de la Asociación Nacional de Informadores de Salud (Anis). "Y Por cada euro que se invierte en esto, revierten al sistema 1,7 euros de ahorro", argumentó Montero.

No obstante, el presupuesto para las nuevas tecnologías en la sanidad aún es pequeño, apenas el 0,9% del presupuesto total para sanidad. Y hay otros mecanismos, como la potenciación de las consultas telefónicas o el contacto con los pacientes a través de Internet.

Apoyos que tratarán de reducir la carga sobre un sistema de salud en el que los ciudadanos tienen que esperar entre tres (en Andalucía) y 5,8 días (Cataluña) días para conseguir cita en el ambulatorio. "Menos visitas son menos pacientes al día y por tanto más tiempo que dedicar a cada uno", sostiene Domingo Orozco, vicepresidente de la Sociedad Española de Médicos de Familia y Comunitarios (Semfyc).

Ahora, algunos médicos emplean en cada paciente apenas durante 5 minutos (datos del Sindicato Médico Andaluz). "Aspiramos a que las consultas sean más largas y por tanto más efectivas y enriquecedoras. Eso hace que el ciudadano esté mejor atendido y no tenga que volver con dudas o con más problemas al cabo de los días", termina Orozco.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 24 de octubre de 2011