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COLUMNA

Balance (provisional) de una época

José Luis Rodríguez Zapatero: nacido en 1960, presidente del Gobierno desde 2004 a 2011. Durante sus mandatos se acabó el terrorismo, después de 43 años de asesinatos, extorsiones y pesadilla. Asimismo, se ampliaron cualitativamente las libertades civiles de los ciudadanos con leyes como las del matrimonio homosexual, ampliación del permiso de paternidad, igualdad entre hombres y mujeres, divorcio, plazos del aborto, violencia de género, ... Otro de los logros de ese periodo fue dotar a la RTVE pública de amplias cotas de independencia y profesionalidad. Sacó a las tropas españolas de Irak, tal como había prometido en el primer programa electoral. Implantó, con resultados desiguales, el cuarto pilar del Estado del Bienestar: la dependencia.

Las exigencias de los mercados y de los actores políticos y sociales fueron contradictorias. Zapatero no supo explicarlo

Cada mes decenas de miles de personas dejan de cobrar el desempleo. El paro es el factor diferencial de España

En la parte negativa de su balance figura la gestión de la crisis económica más larga y duradera de los últimos ocho decenios. Tardó en reconocer la naturaleza y extensión de los problemas (siempre fue detrás de los mismos) y defendió con la misma vehemencia unas medidas (por ejemplo, la necesidad de planes de estímulo keynesianos para cortar la sangría del desempleo en los peores momentos de la recesión, aunque generasen tasas de déficit público de dos dígitos), que las contrarias (impulsó una reforma rápida de la Constitución, sin ningún debate ciudadano, para limitar drásticamente el déficit estructural y para incorporar en la Carta Magna el principio de que la partida de la deuda será la primera en pagarse por delante de las pensiones, la educación o la sanidad).

Desde el mes de mayo de 2010, Zapatero entró en un grado de esquizofrenia que afectó a las posibilidades electorales de su propio partido y confundió al conjunto de la ciudadanía: tenía que responder al mismo tiempo a las urgencias de los mercados, que se exigían otra política económica y la aplicación de unos sacrificios muy severos, y a la necesaria negociación con los actores políticos, económicos y sindicales -ya que no disponía de mayoría absoluta-, que le demandaban muchas veces soluciones antagónicas a las de los mercados. No supo explicarlo.

El balance económico de los gobiernos de Zapatero lo expresan mejor que nada dos encuestas elaboradas por el Instituto Nacional de Estadística (INE), y publicadas poco antes de abandonar el poder: la Encuesta de Población Activa (EPA), que mide el nivel de paro en España, y la Encuesta de Condiciones de Vida (ECV) que expresa la situación de los hogares españoles. El desempleo (la EPA del tercer trimestre del año se hará pública el próximo viernes), ronda los cinco millones de personas, la mayor cifra absoluta de todos los tiempos. Es casi un 21% de la población activa, y se dobla ampliamente entre los jóvenes menores de 25 años. El número de hogares con todos sus miembros activos en paro supera los 1,3 millones.

El paro de larga duración (más de un año en las colas del INEM) supera los dos millones de personas y todos los meses decenas de miles dejan de tener el seguro de desempleo (se quedan al margen del Estado de Bienestar) porque llevan más de dos años cobrándolo y se les acaba. También aumenta preocupantemente el número de personas de referencia (el primer sueldo de una familia) que se queda sin puesto de trabajo, lo que supone un incremento de las situaciones de pobreza. El paro es el verdadero factor diferencial de España respecto al resto de los países de la OCDE.

La ECV del año 2011 indica que los ingresos medios anuales de los hogares españoles disminuyeron un 4,4% respecto a un año antes, lo que significa un empobrecimiento de los mismos. Más del 21% de la población residente en España está por debajo del umbral de riesgo de pobreza, entendido éste como el 60% de la mediana de los ingresos por unidad de consumo de las personas. Casi el 36% de los hogares (uno de cada tres) afirma que no tiene capacidad para afrontar gastos imprevistos, y el 26,1% manifiesta llegar a fin de mes con dificultades.

Hasta avanzado el año 2012 no se conocerá si los esfuerzos y concesiones de Zapatero lograron detener el crecimiento de la prima de riesgo y evitar una intervención de Europa y el FMI en la economía española. Ello irá a su activo o a su pasivo definitivo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 24 de octubre de 2011