Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Indignados con los recortes sociales

Más de 50.000 personas protestan durante el 15-O en las ciudades valencianas

Valencia / Alicante / Castellón
Más de 35.000 personas participaron ayer en la manifestación que recorrió las calles de Valencia.
Más de 35.000 personas participaron ayer en la manifestación que recorrió las calles de Valencia. JORDI VICENTPEPE OLIVARES

Las capitales valencianas se sumaron ayer a la ola de indignación que recorrió el planeta y que llenó las calles de ciudadanos descontentos por la crisis mundial y por la pasividad de los políticos para tomar las riendas de una economía a merced de los vaivenes de la banca. Más de 50.000 personas protestaban ya entrada la noche en las calles de Valencia, Alicante, Castellón y Elche, indignados por los recortes que suponen un deterioro de servicios básicos como la educación, la sanidad o la atención a la dependencia. O indignados por las ayudas a la banca sin que se persiga a los culpables de su derrumbe mientras miles de personas pierden sus viviendas. Indignados, y unidos.

En Valencia, unas 35.000 personas recorrieron las calles durante tres horas. Y cuando la marcha llegaba a la plaza del Ayuntamiento, donde creció el movimiento del 15-M, a la cola -en la calle de las Barcas- todavía le quedaban dos kilómetros de caminata por delante. Los grupos convocantes Democracia Real Ya, el Movimiento 15-M o Pobreza Cero iban en cabeza; pero numerosos colectivos se sumaron, desde los damnificados por la ley de dependencia a los afectados por las hipotecas pasando por los jubilados. De hecho, si el 15-M fue un fenómeno eminentemente joven, ayer había indignados de todas las edades, niños y mayores incluidos. Germán Climent, de 63 años, veía peligrar su pronta jubilación por la crisis: "Estoy disgustado con los políticos, que son unos corruptos; esto tiene que cambiar". Y mostraba su preocupación por los desahucios mientras la Constitución consagra el derecho a una vivienda digna. Muy cerca, Marga y Mercedes, administrativas de 55 y 54 años ahora en paro -"ya nadie nos quiere"-, se quejaban de la crudeza del mercado tras más de 30 años cotizados. "Estamos hartas, cobro 426 euros de subsidio, trabajo ya no me van a dar y en la jubilación, si es que llega, me darán 600".

Si el 15-M fue un movimiento sobre todo de jóvenes, ayer no eran mayoría

"Ni de izquierdas ni derechas, somos los de abajo y vamos a por los de arriba"

Pero todo en un ambiente festivo de canciones y pancartas que pugnaba por ser originales. "Fui a robar un banco y el banquero se me adelantó"; "No tengo ni perro ni flauta, el banco me los ha embargado", o "PP y PSOE se quieren" serían buenos ejemplos. Y los lemas se repetían en otros escenarios. "No somos ni de derechas ni de izquierdas. Somos los de abajo y vamos a por los de arriba". Este se leyó en Alicante. La protesta, pese al cambio de itinerario -el Ayuntamiento exigió variar el recorrido por coincidir con una procesión-, congregó a 20.000 personas, según la organización, y la mitad, según la Policía Local.

La marcha partió de la avenida Maissonave, presidida por una gran pancarta: "Unidos por un cambio global. No somos mercancía en manos de políticos y banqueros". Y a continuación personas de todas las edades. Y todos cantando y coreando consignas por un cambio político en pos de la democracia real y participativa. "Nuestra unión es la revolución", "No es una crisis, es una estafa" o "Los gastos militares para escuelas y hospitales", fueron algunas. José Eduardo, funcionario de Sanidad de 63 años, sentía "que no hay democracia real". La solución, a su juicio, es esta: "Una regeneración de la clase política, regeneración de la banca, eliminación de las listas de los políticos imputados y apuesta total por la educación y sanidad pública".

Beatriz y su amiga Alba, trabajadoras y estudiantes de 31 años, daban también sus motivos: "Consideramos que no hay que dejar de reivindicar. Las empresas están apretando más que nunca".

Juan, autónomo del comercio de Altea, y su mujer, Pepa, viajaron adrede: "Tenemos un Gobierno en manos de la banca y de los oligopolios de la energía. Hay que democratizar la producción de la energía y nacionalizar la banca", dijo Juan. Y Nerea subrayó la demanda de democracia real: "Es la hora del control de la democracia por parte de los ciudadanos".

La manifestación del 15-M en Elche reunió a unas 2.000 personas, según la Policía. Y en Castellón, miles de personas (1.300 según la Policía Local) tomaron la calle durante dos horas. Bajo el lema común de la unión por el cambio, los asistentes cantaron lemas en favor del empleo y políticas sociales, al contrario que en la última marcha, en la que el presidente del PP de Castellón, Carlos Fabra, centró la mayoría de los cánticos. Eva, de 44 años y en paro, explicó por qué acudía a todas las concentraciones: "Para dar apoyo a este descontento general. Intentamos que nos escuchen". La de ayer fue una marcha marcada por la elevada afluencia de personas mayores. A su lado, los jóvenes cantaron por la revolución: "De esta crisis no podemos salir agachando la cabeza".

Información elaborada por Federico Simón, Santiago Navarro y Lorena Ortega

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 16 de octubre de 2011