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El agravamiento de la crisis

Los mercados ignoran la rebaja de la nota de solvencia española por S&P -

La prima de riesgo se relaja y la Bolsa sube tras un recorte ya esperado - El Gobierno critica que las agencias se dejen llevar "por el entorno"

El nuevo revés a la nota de solvencia de la deuda pública española pasó ayer sin pena ni gloria en los mercados. Standard & Poor's había anunciado de madrugada lo que era ya descontado por todos, que rebajaba la calificación de España un escalón, de AA a AA-. Traducido al castellano, significa que, en una escala del uno (óptimo nivel) al 14 (último peldaño antes del impago), ha pasado del 3 al 4, una especie de notable bajo. El recorte, que S&P justifica por el paro, el débil crecimiento y las turbulencias financieras, se suma al realizado una semana antes por Fitch, de dos escalones, y tiene todas las papeletas para verse pronto seguido por el de otra agencia de calificación de riesgos, Moody's, que ha alertado de que pintan bastos en Europa.

Madrid, Aragón, y Barcelona se verán arrastradas por la revisión a la baja

Goldman Sachs cree que la banca española necesita al menos 26.500 millones

Y los mercados, sin embargo, respondieron ayer con una mejora de la prima de riesgo del país, que es la brecha entre el interés que se paga en los bonos a 10 años respecto a los alemanes, que se consideran la referencia. Este diferencial bajó cinco puntos básicos, hasta los 304, los bonos a 10 años se pagaron ayer a un interés del 5,22%. La Bolsa avanzó levemente, pero avanzó, un 0,34%, y avanzó un 2% en la semana, hasta rozar los 9.000 puntos.

Las agencias, en resumen, van por detrás de los inversores, que ya han devaluado los bonos españoles. Tampoco la rebaja Fitch, del 7 de octubre, hizo sangre.

Esta fría reacción dista de la histeria con la que reaccionaron hace casi dos años, en el inicio de esta crisis de deuda soberana europea, cuando por primera vez, en diciembre de 2009, S&P avisó de que ponía la deuda española (entonces en la segunda mejor nota) en perspectiva negativa. La Bolsa se hundió un 2,5% y la prima de riesgo subió nueve puntos básicos, de 60 a 69. Moody's y Fitch, entonces, concedían a España la máxima calificación. La rebaja de S&P se produjo finalmente el 28 de abril de 2010, a pocos minutos del cierre del mercado, pero tuvo tiempo de para hundir la Bolsa un 2,99%, pese a que estaba subiendo un 1,3%. Hoy la deuda española lleva tiempo sin matrícula de honor. Fitch se la quitó en mayo de 2010 y Moody's en octubre de ese mismo año.

La vicepresidenta económica, Elena Salgado defendió que la nota aún es "de calidad excelente" y opinó que las agencias "debieran dejarse influir menos por las condiciones del entorno", ya que atribuye el último recorte a las tensiones financieras globales. "Hay que mirar adelante y desear que esas condiciones financieras de la zona euro mejoren con las decisiones del Consejo Europeo del día 23", recalcó, y se quejó de que S&P "no haya valorado" la reforma laboral.

La última rebaja arrastrará la nota de dos comunidades autónomas (Madrid y Aragón), del Ayuntamiento de Barcelona y organismos como el Instituto de Crédito Oficial (ICO), la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), la Corporación de Reservas Estrategicas de Productos Petrolíferos, el fondo de rescate bancario (FROB) y el Fondo de Amortización del Déficit Electrico.

El motivo es que las agencias de calificación suelen poner la nota del Estado como techo de solvencia de las Administraciones territoriales, los organismos y entidades financieras. Un recorte de la deuda pública produce este efecto dominó. Fitch, por ejemplo, bajó la nota a España el pasado viernes y el lunes lo extendió a Asturias, Cantabria y Madrid.

Las agencias de calificación no dan una sola buena noticia a España últimamente. El martes, además, S&P bajó la nota a 10 entidades financieras y Fitch a seis. A la banca española le duele el pinchazo inmobiliario y a la europea, sobre todo la francesa y alemana, el agravamiento de la crisis de deuda griega, a la que sus entidades están muy expuestas. La prima de riesgo francesa alcanzó ayer los 93 puntos básicos, el nivel más alto en la historia del euro.

Ayer se supo que las entidades financieras españolas debían al Banco Central Europeo (BCE) un total de 69.299 millones de euros en septiembre, un 0,8% menos que el mes anterior.

En este capítulo de la crisis, el nuevo gran pánico de los mercados son las nuevas necesidades de capital de los bancos europeos ante un empeoramiento de la deuda soberana de los países con dificultades. No se pueden hacer cálculos sólidos porque la Autoridad Bancaria Europea (EBA, en sus siglas en inglés) no ha concretado el ratio de solvencia exigido ni los escenarios adversos (el nivel de recorte de valor de los bonos). Tal es la indefinición que Goldman Sachs dibujó ayer hasta una docena de escenarios en las que las necesidades de capital de toda Europa distan de los 35.000 a los 408.000 millones de euros, en función de la solvencia y exigencia las rebajas o quitas de la deuda pública de Grecia, España, Portugal o Italia. Con pérdidas de valor de la deuda, la banca española, para cumplir con un 7% de ratio de solvencia, requiere 26.500 millones, y para llegar al 10% necesita 77.800.

Analistas Financieros Internacionales (AFI) cifra las necesidades de capital en un escenario de rebajas del valor de la deuda del 60% para Grecia, 40% Portugal e Irlanda y 20% España e Italia, en 124.000 millones (con ratio de solvencia del 7%), de los que a España le corresponderían 31.700.

Un análisis preliminar de la EBA que calcula que los bancos europeos podrían precisarunos 100.000 millones para mantener un ratio de solvencia del 7% en un escenario de recesión y con un recorte en la valoración de la deuda soberana.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 15 de octubre de 2011