Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra
Necrológica:

Iñigo Zubiaga, maestro de pilotos

Suyo es el manual más popular para obtener la licencia privada

"Concéntrate, vete por delante del avión", decía a sus alumnos, "tienes que adelantarte a la máquina, que el avión forme parte de ti". Iñigo Zubiaga Pagadigorria, de 54 años, enseñó a volar a una generación de bilbaínos a bordo de los aviones del Aeroclub de Bizkaia, y a otras dos de españoles a través de Manual VFR, el más popular para obtener la licencia de piloto privado. El libro simplifica los conceptos y va más allá de la resolución de los test en los que se basan los exámenes teóricos que hay que superar para obtener la licencia. "Los pilotos tienen que saber porqué vuelan sus aviones, no solo superar un test", decía.

Ayer los foros de pilotos vascos, Facebook y centenares de amigos que ha dejado el vecino de Getxo, Bizkaia, miraban al cielo buscándole entre las nubes a los mandos del RV6 que construyó con sus manos después de 3.000 horas de trabajos, o a bordo del Yak 52 amarillo que trajo en vuelo de Lituania a Bilbao con su amigo Jesús Sagastuy. El domingo falleció en la Serra da Meda en Galicia, donde colaboraba en la extinción de un frente de fuego, a bordo de uno de los aviones con los que trabajaba desde hacía unos siete años. Se estrelló por causas que se desconocen. Sobrevivió al impacto, pero murió poco después a varios cientos de metros del avión siniestrado. Apasionado de la aviación, constructor de aeronaves, aventurero nato y a decir de sus alumnos, el mejor compañero de carlinga, no podrá volver a pilotar las máquinas que tanto quería.

Zubiaga tenía el apellido de los pioneros. Su abuelo Manolo Zubiaga es historia de la aviación. Hace dos años describía cómo en 1914, con un avión parecido al de los hermanos Wright cruzó el canal de la Mancha hasta la playa de Ereaga, en Bilbao. Pero fue al segundo intento. Al primero se cayó al agua y lo recogió "un destructor inglés en el que viajaba sir Winston Churchill". Buenos vuelos Iñigo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 4 de octubre de 2011