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Los grupos minoritarios salen a la caza de avales electorales

"Cuando empiece la verdadera campaña estaremos rendidos". Silvia Barquero, voluntaria de un partido pequeño, se enfrenta a una tarea que resulta titánica cuando apenas hay dinero: recoger 5.000 firmas en 20 días. Ayer se plantó en la madrileña plaza de Callao con un taco de papeles. Hará lo mismo hasta el 16 de octubre, siempre en sus horas libres.

Barquero forma parte del Partido Animalista, una de las decenas de formaciones que no obtuvieron ningún escaño en las últimas elecciones generales y tienen la obligación de recoger las firmas del 0,1% del censo de su circunscripción para poder presentarse a las próximas. Así lo exige la ley electoral, reformada en enero con el apoyo de PP y PSOE.

La condición ha sido polémica: la mayoría de los extraparlamentarios consultados consideran que la Junta Electoral Central les pone una traba cuya intención es perpetuar el bipartidismo. Muchos funcionan a base de donaciones y del tiempo libre de sus militantes. Además, los requisitos exactos no se hicieron públicos hasta el pasado 16 de septiembre, y el documento necesario para la recogida de firmas se colgó en Internet ayer por la mañana. "No tenemos ningún problema con la recogida de firmas, pero si la hay, debería ser aplicable para todos", apunta Juan López de Uralde, líder de Equo, que necesita 35.000 avales porque se presenta en toda España.

La formación ecologista no teme quedarse fuera de los comicios. Casi 5.000 internautas se han comprometido ya a apoyarla en Madrid a través de la web Yo Avalo, que ofreció durante las últimas semanas la posibilidad de preavalar. Ahora toca confirmar el apoyo, bien en las mesas a pie de calle que proliferan desde ayer, bien mediante firma electrónica. Cada ciudadano solo puede avalar a un partido que se presente por su circunscripción.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 28 de septiembre de 2011