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Reportaje:Economía global

Casi inmune a la crisis

República Checa ralentiza su crecimiento, pero goza de estabilidad gracias al equilibrio de sus cuentas públicas

La economía checa se ha convertido en un oasis dentro de la crisis de deuda que afecta a sus socios de la Unión Europea (UE). Standard & Poor's elevó a finales de agosto el ranking de su deuda soberana. La agencia ha justificado esta decisión por la "prudente y equilibrada" gestión de las cuentas públicas por parte de la Administración durante la recesión mundial. Esta valoración llega precisamente cuando los mercados acosan a miembros históricos de la UE -Grecia, Portugal, Italia y España- por las dudas respecto de sus finanzas estatales.

Las claves de las ordenadas cuentas checas son el bajo nivel de endeudamiento externo, los depósitos financiados con préstamos que no dependen con exceso de moneda extranjera y una inflación controlada. Los últimos datos oficiales de Eurostat indican que la deuda de República Checa llegó al 38,5% del PIB en 2010, uno de los más bajos de la UE y la mitad de la media de los 27 miembros. En este mismo periodo, el déficit público se mantuvo en torno al 4,7% del PIB, un punto por debajo de las cifras de 2009.

Las exportaciones crecerán menos por la caída de la demanda en la UE

En cuando a los precios, la inflación cerró 2010 en el 1,5%. La OCDE espera que aumente hasta el 2,2% durante este año, y el Fondo Monetario Internacional (FMI) calcula que los precios se eleven un 2%. Los analistas coinciden en que estas buenas cifras, que les permiten desmarcarse de sus vecinos, son posibles gracias a la acertada gestión de la política monetaria y al tipo de cambio flotante de que goza la corona checa. Esto permite ajustar las tasas de interés a las necesidades puntuales de la economía sin esperar a actuar en bloque como lo hacen los miembros del euro.

Pese a todo, República Checa no ha sido totalmente inmune a la crisis. Los últimos datos oficiales indican que su crecimiento se ha estancado en el 2,2% interanual durante el segundo trimestre del año, seis décimas por debajo del dato registrado entre enero y marzo. Pese a que sigue estando por encima de la media de la UE (1,6%), lo cierto es que todos los analistas hablan de una ralentización aún mayor durante la segunda parte del año. Expertos de Citibank hablan de un crecimiento del 1,5% entre julio y diciembre.

El problema es la ralentización de sus principales socios comerciales. La UE representa el 80% de los intercambios comerciales de República Checa, y de ellos una tercera parte son con Alemania, que según los últimos datos parece acercarse un nuevo parón económico. Las exportaciones representan el 70% de la economía checa. Según la OCDE, los envíos al exterior podrían crecer un 9,5% este año, después de un espectacular alza del 17% durante el año pasado. En cambio, la demanda interna se estancará y prácticamente no experimentará variaciones.

¿Pronósticos? Al igual que la mayoría de los países europeos, República Checa esperaba que este año sus datos globales siguiesen remontando (el PIB cayó un 4% en 2009 en el punto más álgido de la crisis para volver a crecer -al 2,2%- en 2010). No obstante, los pronósticos para 2011 son conservadores: la OCDE espera un alza del 2,4%, mientras que el FMI cree que el crecimiento será del 1,7%. -

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 25 de septiembre de 2011