Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Reportaje:

Caos en las asignaturas afines

Los recortes han disparado y "disparatado" el reparto de las materias que 714 profesores de ESO impartirán este curso al margen de su especialidad

Los profesores cuentan que la "cola de Godo" fue este año más larga que nunca. "La cola de Godo", Godofredo, funcionario de la Consellería de Educación, es "famosa", asegura Luisa, una profesora de Pontevedra que el jueves 15, un día después de que se publicasen las adjudicaciones de destinos de Secundaria, esperó turno en San Caetano casi cuatro horas para intentar reparar lo suyo. Le tocaba este curso dar Galego y Música en un pueblo de otra provincia, a pesar de que ella aprobó hace tres años las oposiciones como docente de Filosofía. Después de mucho insistir, de "llorar" ante la "catástrofe" sobrevenida, logró quedarse en su ciudad, dando su asignatura, pero a costa de la plaza. De momento, sustituirá a otro docente de baja por enfermedad.

"Si los padres fuesen conscientes de esta aberración se rebelarían"

Cinco educadores, además de su especialidad, darán otras cuatro afines

"Me exigían que diese Música, y yo solo sé cantar en la taberna"

"Los niños no van a ser formados con unos parámetros mínimos de calidad"

"Este año, la cola de Godo era inmensa", describe Emilio, otro profesor de la provincia de Ourense que prefiere no dar más señas porque "como todo el mundo", está "acojonado" y teme "las represalias el curso que viene". El administrativo que atiende las reclamaciones en Santiago, a las órdenes de José Luis Canosa, subdirector general de Persoal de la consellería, trató de remediar en los primeros días del curso la que Emilio define como "terrorífica, bochornosa adjudicación de plazas de este año". En la fila, "como el mío, había mil casos", asegura este especialista en Latín y funcionario con plaza pero sin destino.

Este año, según decisión de la consellería, iba a tener que dar clases de Griego y de Música, nada de Latín, en otro centro distinto al de siempre, a 200 kilómetros de distancia. Emilio, como materias afines, es decir, supuestamente próximas a la suya, para completar jornada, eligió en el formulario Lengua Española y Galego. Pero el sistema le exigía otras dos totalmente distintas; y en el colmo del delirio, Música a un nivel de 4º de ESO, cuando él de esta asignatura no sabe "nada más que cantar en la taberna". Al final, en la cola de Godo, y tras sucesivas llamadas posteriores, logró resolver el entuerto. "Pero los que no pelean, se quedan con lo que les dan. No hay opción".

Mientras a Luisa le obligaban a dar Galego y a Emilio, Música, la Xunta, según denuncian los sindicatos, ha mandado al conservatorio a 17 profesores de Música de instituto y obliga a profesores de Galego a dar Lengua Española como asignatura principal, "dando la vuelta a la tortilla a muchas plazas y convirtiendo la especialidad en afín". Esto último es algo que este curso se hizo "sistemáticamente", según el sindicato STEG, con "absoluto desprecio" por la cualificación de los docentes y la calidad educativa.

CIG y STEG aseguran que, con el frenesí recortador de la Administración, la cuestión de las asignaturas afines que muchos profesores de Secundaria, sobre todo aquellos en situación inestable (sustitutos, interinos o funcionarios sin plaza fija), se ven obligados (STEG dice "coaccionados") a elegir para poder trabajar, se ha vuelto "disparatada". Afines hubo siempre. Los centros tienen unos cupos de profesores, y piden las combinaciones que más les convienen. Si un docente de Biología puede además cubrir el hueco de la Historia, el Inglés y las Matemáticas, como se da el caso, tendrá más posibilidades. Muchos con familia aceptan con tal de quedarse cerca de casa, "aunque no estén muy orgullosos de su decisión", explican desde STEG.

Este curso serán 714 los formadores que deberán impartir al menos una materia que no es la suya, más de 100 que el año pasado, pero además, estas disciplinas están, más que nunca, en las antípodas de la especialidad de cada cual. Hay profesores de Educación Física dando Economía, Filosofía y Música, o profesores de Dibujo enseñando Biología y Geología y especialistas en Música impartiendo Francés. Basta con echar una ojeada a las listas para comprobar que las cifras que encienden a los sindicatos son ciertas, aunque hay profesores que también culpan a sus representantes porque "en su día no aceptaron los contratos por horas". La CIG destaca que, por primera vez, en centros públicos de Secundaria hay cinco educadores que dan, además de su materia, otras cuatro. Otros 37 tendrán tres afines; 122, dos; y 550, una.

Algunos profesores del sistema público gallego parecen hombres del Renacimiento, por la diversidad de las materias que este curso van a impartir. Covadonga Alonso, profesora con expectativa de destino, actualmente en Malpica, es docente de Tecnología y este año tiene como afines Matemáticas, Física (la carrera que estudió) y Química, Biología y Geología y Dibujo. En su instituto, a diferencia de otros casos denunciados por los sindicatos, "se cumple el criterio de que las afines se den en los cursos más bajos". "Somos 27 profesores para 150 alumnos y vamos parcheando para cubrir el horario". Ella no está disgustada, siempre pide afines, pero reconoce que a quien le pille por sorpresa "no le da tiempo a prepararse".

Los representantes de los trabajadores hablan de "esperpento" y "fraude social" y varios profesores consultados advierten de que ante este panorama "angustioso", los profesionales caen en el desencanto, no preparan las materias y simplemente se limitan a "cumplir con el horario y esperar a que pase el año". "La consellería nos trata como peones en el tablero, pero no servimos para todo, y es violento dar clase a algunos chicos que saben más que nosotros", protesta Emilio, "los padres no se enteran, porque si fuesen conscientes, se rebelarían".

Este "sinsentido" no llega a las familias, pero "sus niños no van a ser formados con los mínimos parámetros de calidad", lamenta Rexina Vega, profesora de Galego con afín Lengua Española, que este año estará obligada a impartir Lengua Española con afín Galego en Gondomar. Al parecer, para el nuevo marco educativo hay excedente de especialistas en el idioma de Galicia. "Doy una clase detrás de la otra a los mismos alumnos, y los chicos ya no saben cómo dirigirse a mí", comenta, "es evidente que la Xunta pretende socavar con esto la entidad diferenciadora del gallego". Las últimas medidas adoptadas, protesta, "devalúan el saber y convierten los centros en meros contenedores de niños. Son un ataque en toda regla al sistema público".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 25 de septiembre de 2011