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Los economistas cuestionan las previsiones de crecimiento

Facenda mantiene que en 2012 Galicia avanzará un 1,5%

"Hay que aprender de Grecia", aseguró esta semana en Vigo José Luis Garicano, catedrático en la London School of Economics de Londres. Era una provocación. "Hay que aprender de lo que no debemos hacer. Hace tres años no pensaban dónde podrían llegar y fíjense en lo que está ocurriendo". La moraleja: vivir de espaldas a la realidad es de estúpidos. La segunda lección de su conferencia es que nada está escrito en ninguna parte. Y mucho menos las previsiones económicas. Ejemplo palmario es que el Gobierno mantiene para España que el PIB avanzará este año un 1,3%, pero la propia ministra de Economía, Elena Salgado, ha admitido en público que será imposible cumplirlo. El Fondo Monetario Internacional, que no es famoso precisamente por su bola de cristal, ha rebajado ese porcentaje al 0,8%, lo mismo que el servicio de estudios del BBVA.

Se espera que el turismo crezca un 8% en España y un 3% en Galicia

En Galicia, la Consellería de Facenda calcula un avance del PIB un 1% este ejercicio y augura un 1,5% para el que viene. Su titular, Marta Fernández Currás, merece un diez en disciplina presupuestaria, pero puede revelarse casi tan optimista como el Gobierno teniendo en cuenta tanto los malos datos de la industria como el ajuste de la construcción.

"En un entorno cambiante las previsiones, siempre difíciles, resultan poco de fiar", señala el economista Luis Caramés. "La propia atonía del sector industrial es un mal augurio y la implantación de rigurosos ajustes no van a ayudar a crecer en el corto plazo".

Según el presidente de la Escuela de Finanzas, Venancio Salcines, "Galicia, hoy por hoy, no tiene ningún motor de crecimiento que la diferencie de España". El país cuenta con el sector exportador y el turismo para crecer "tímidamente". Las estimaciones apuntan a que las cifras de viajeros crecerán un 8% en el conjunto del Estado frente al 3% en la comunidad autónoma. Por otra parte, el tejido exportador gallego, al que los analistas achacan su excesiva dependencia de las ventas en Europa Central, podría comenzar a dar muestras de flaqueza. Por ahora ofrece noticias positivas: en los primeros cuatro meses del año crecían un 24% respecto al ejercicio anterior, con un fuerte impulso de las ventas a Francia. Pero los dos recortes de producción anunciados por Citroën y la práctica paralización de los astilleros podrían alterar las cifras en el cierre del año.

Para crecer, los expertos marcan el camino de las reformas sobradamente conocidas: invertir en investigación, reconvertir la industria hacia un mayor valor añadido, diversificar mercados, aprovechar la mano de obra cualificada o potenciar las empresas de perfil exportador. "La economía de Galicia es muy abierta, pero eso hay que generalizarlo", apunta Manuel Lago. Y para conseguirlo, añade Salcines, "hay que echar la mayoría del riego y el abono en la tierra más fértil".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 25 de septiembre de 2011