Corbacho prepara su vuelta a Madrid

El PSC busca una salida en el Senado para el exministro - El actual diputado autonómico nunca se ha sentido cómodo en la política catalana

Viaje de ida y vuelta a Madrid. Celestino Corbacho, exministro de Trabajo, parece tener los días contados en el Parlament y podría ocupar un escaño en el Senado tras las elecciones generales del 20 de noviembre. Corbacho ha expresado en diversas ocasiones ese deseo y el partido estudia ahora la manera de darle una salida de la política catalana, a la que regresó hace un año para presentarse a las elecciones autonómicas.

Corbacho podría formar parte de la coalición de izquierdas en el Senado, en uno de los dos puestos reservados para el PSC. El otro correspondería a una mujer y el tercero sería para el candidato de Iniciativa per Catalunya. Sin embargo, ese puesto parece estar muy reclamado. Tanto, que algunas fuentes socialistas explicaron ayer que hasta el mismo José Montilla, primer secretario del PSC, podría acabar siendo candidato.

José Zaragoza volverá a dirigir la campaña de las elecciones generales

Si finalmente fallara ese escenario, Corbacho podría acabar siendo senador por designación del Parlament, en una de las dos plazas que ahora tiene el PSC. Otra posibilidad que no está descartada sería integrar a Corbacho en las listas de Barcelona al Congreso, pero esta hipótesis parece haberse diluido. El mismo exalcalde y expresidente de la Diputación de Barcelona manifestó hace meses ese deseo ante algunos dirigentes, cuando estaba abierta la sucesión de José Luis Rodríguez Zapatero.

Corbacho declinó ayer realizar cualquier comentario sobre su futuro. En los últimos meses, sin embargo, no ha escondido su incomodidad por la interminable cuestión identitaria en que está enfrascada la política catalana. Corbacho está considerado un peso pesado del PSC que mantiene una relación muy buena con el PSOE. Hasta ahora no se ha posicionado en el debate precongresual en el que están inmersos los socialistas catalanes, pero se ha descartado para un cargo de relieve en la nueva dirección, más allá de formar parte de la ejecutiva del PSC.

Mientras tanto, prosiguen los posicionamientos para el cónclave de los socialistas catalanes de mediados de diciembre. Pere Navarro, alcalde de Terrassa, se consolida como una alternativa para liderar el partido, aunque es muy probable que no haga pública su candidatura hasta después del 20-N para no interferir en la campaña electoral. Navarro está bien visto por la actual dirección y encarna la renovación que reclama la militancia. Sería capaz, además, de integrar una dirección de síntesis de todas las sensibilidades, al no estar claramente identificado con ninguna corriente, a diferencia de Joan Ignasi Elena y Àngel Ros, exalcalde de Vilanova i la Geltrú y alcalde de Lleida, respectivamente. Ambos están alineados con el sector más catalanista del PSC y han anunciado también su deseo de liderar el partido.

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El obstáculo más importante para Navarro puede ser Miquel Iceta, viceprimer secretario del PSC y portavoz del partido. Algunos sectores del PSC creen que Iceta acabará renunciando a ser primer secretario, aunque él lo niega y ya ha dicho que hasta después del 20-N no moverá ficha. El escenario de un pacto entre Iceta y Navarro parece el más previsible, descartada la presencia de José Zaragoza, secretario de organización, en la nueva dirección por su incorporación en la lista para el Congreso. Zaragoza será, una vez más, el jefe de campaña del PSC en los próximos comicios.

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