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Reportaje:CAMINOS PARA EL VERANO

De Jabalcuz a Santa Catalina

Paseos por dos corredores verdes en los aledaños de Jaén

El cerro de Santa Catalina y el paraje natural de Jabalcuz son dos de los pulmones verdes de la ciudad de Jaén. Dos zonas recreativas excelentes para senderistas, cicloturistas o, simplemente, para quienes quieren disfrutar del medio ambiente. Un paseo por estos dos parajes permite conjugar historia, naturaleza, poesía y paisaje.

Empecemos por la ruta a pie hacia el monte de Santa Catalina, que desde julio forma parte del Conjunto Histórico de Jaén, arranca en el barrio del Almendral. Una senda estrecha asciende entre almendros bajo las paredes verticales que sirven de cimientos a las murallas del castillo del mismo nombre. Esta fortaleza es el eje de nacimiento del núcleo urbano jiennense, pues los primeros asentamientos de su ladera se remontan a época íbera (800-700 a.C.).

Una senda entre almendros lleva al lugar donde se fundó la actual Jaén

Los antiguos baños de Jabalcuz conservan un jardín romántico

A los pies del actual cerro de Santa Catalina se asentaron los primeros grupos neolíticos y en la Edad del Cobre ya había una estructura urbana organizada en anillos concéntricos. El sendero se adentra poco después en un extenso pinar que desemboca en un área recreativa, con merenderos, una fuente y un mirador privilegiado desde donde divisar buena parte de la provincia jiennense y Sierra Nevada.

Si el lector tiene ganas de seguir paseando, también en el sur de la ciudad parte la ruta hasta el paraje de Jabalcuz que, desde julio de 2009, forma parte del Catalogo General del Patrimonio Histórico Andaluz. Este enclave situado a seis kilómetros de la ciudad y con agua sulfatada cálcica a unos 30 grados, fue utilizado como balneario desde principios del siglo XVII hasta su completo abandono en la década de 1970. Su actual configuración se remonta a finales del siglo XVIII, cuando el Ayuntamiento y el Cabildo catedralicio construyeron un camino de acceso, una ermita y nuevas instalaciones para los bañistas.

La ruta se inicia tomando la carretera hacia Los Villares. Desde el manantial de la Fuente de la Peña parte un corredor acondicionado como sendero y como carril bici que desemboca en este paraje de más de 33.000 metros cuadrados rodeado de una vegetación frondosa.

Su cercanía a la capital lo ha constituido durante años en un lugar de asueto para la población jiennense.

El caminante y el ciclista dejan a un lado el lavadero y la ermita del Cristo de Chircales y encaran un sendero jalonado con versos de 16 poetas locales y donde el artista José Ríos ha plasmado algunas obras escultóricas. Destacan un marco en metal que explica el paisaje que se divisa a lo lejos, altas montañas que conforman la puerta de entrada a la Sierra Sur. El corredor discurre a un lado de la cantera de donde se extrajo la piedra que sirvió par levantar los principales monumentos de la capital y de sus alrededores.

El sendero encara poco después una subida hasta un valle cerrado en uno de cuyos lados se halla el paraje de Jabalcuz, la montaña, el balneario y los jardines de estilo romántico, con escalinatas, cuevas con rocallas y surtidores. En el interior se encuentran los Baños de Jerez, instalados en la casería del mismo nombre y construidos al mismo tiempo que una hilera de casitas para bañistas.

El jardín desciende por la ladera hasta la parte baja de la vaguada, a través de cuatro terrazas que, invadidas por la hiedra, arropaban falsos plátanos, magnolios, lilas, celindas, granadas, adelfas y durillos. Todo el conjunto de jardines y edificaciones están rodeados de arbolado, constituido en su mayoría por olivos en producción, una zona de eucaliptos y zonas de pinar acompañado de matorral mediterráneo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 5 de septiembre de 2011