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Crítica:LIBROS

'Apocalypse Now' (con amor y humor)

Como si viera nuestro podrido mundo con una mágica lente de aumento que no agranda el espacio pero amplía el tiempo, el narrador judío y ruso-americano Shteyngart (Leningrado, 1972), que aún paladea el éxito de Absurdistán (Alfaguara, 2008) y ya es una de las nuevas voces narrativas de referencia en EE UU, describe en Una súper triste historia de amor verdadero (2010) la sociedad actual proyectada hacia un futuro ciertamente próximo en el que su paisaje apocalíptico alcanza a verse con nitidez aún mayor, y los estigmas han devenido lacras ya irremediables: el hipercapitalismo corrupto y la tiranía de la banca, el Estado ahogado en el océano financiero y el individuo asfixiado por la tecnología y el consumismo atroz, terror y miseria globalizados, las multinacionales suplantando al Estado y la cultura reducida a Internet. En este sórdido panorama, piensa el autor, amor y humor se convierten en un binomio de supervivencia, en la tabla de salvación del náufrago contemporáneo, encarnado en el héroe triste Lenny Abramov, émigré ruso en América como el autor, del que parece ser una suerte de álter ego tragicómico, escéptico con el mundo, obsesionado con la inmigración, desengañado de la política. Adicto a la información financiera, social y personal que le suministra el äpärät que lleva colgado del cuello -la tecnología ya monitoriza al ciudadano-, y no menos adicto a la lectura de libros en papel, una práctica vista como obsoleta en una sociedad que se acerca a la que Bradbury dibujó en Fahrenheit 451 ("la pillé mirando mi Muro de Libros con curiosidad; en concreto, la desgastada cubierta de una novela de Kundera en edición de bolsillo"), Lenny sobrelleva con espíritu crítico su trabajo en una Corporación que vende inmortalidad, con sede en una Nueva York con similitudes respecto a la urbe que Lethem inventa en Chronic City y tomada por especuladores inmobiliarios y por la Guardia Nacional bajo la sospecha de que Venezuela o China, omnipresente en la novela porque no es ya el poder emergente de hoy sino el Gran Hermano de mañana, han desatado una amenaza militar que contribuye a teñir de negro el escenario de una novela apocalíptica redimida por la relación amorosa que Lenny mantendrá con la coreana Eunice Park, el romance de Romeo & Julieta elevado a la segunda potencia hipermoderna, y por un tono satírico ciertamente saludable.

Una súper triste historia de amor verdadero

Gary Shteyngart

Traducción de Ramón de España

Duomo. Barcelona, 2011

408 páginas. 20 euros

Las muchas virtudes de esta última novela permiten tratar a Shteyngart como lo que es, un narrador preparado para atravesar la membrana del mainstream, con personalidad propia e influencias bien definidas. A saber, su interés por reflejar conflictos de identidad y desarraigo, emplear sosias y reflexionar acerca de la condición de inmigrante, y hacerlo con sarcasmo, relaciona al autor, enamorado de Paul Giamatti y de George Orwell, con el mundo ficcional de Nabokov, con cuyo estilo burlón, impostor y cosmopolita inspira el del autor, y de Philip Roth, con cuyo álter ego Nathan Zuckerman tienen mucho en común el propio Abramov y Misha Vainberg, protagonista de Absurdistán. La heterogeneidad genérica y la sátira con la que diseña un mundo tecnológico en el que cómicas corporaciones rimbombantes como Colgate-Palmolive-Yum dominan el mundo, en cambio, acercan Una súper triste historia de amor verdadero al mundo de Thomas Pynchon. Encontrará el lector claros indicios de pulp fiction, cierta querencia a la ciencia-ficción más prudente, una fantástica percepción social que trae a la memoria páginas de Richard Russo, y un tratamiento atractivo -pero seguramente abusivo- de las comunicaciones sociales en Red. En Una súper triste historia de amor verdadero Shteyngart le da la vuelta con inteligencia al sueño americano y nos anuncia el Apocalipsis. Pero emplea chill out en vez de siete trompetas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 3 de septiembre de 2011

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