Las iglesias evangélicas recurrirán el veto de Salt a nuevos centros de culto

Afirman que la medida vulnera "el derecho fundamental a la libertad religiosa"

La decisión del Ayuntamiento de Salt (Girona), gobernado por CiU, de suspender un año las licencias para lugares de culto en un polígono industrial ha provocado la indignación de la comunidad evangélica. Una de sus iglesias, la Holy Ghost Fellowship Ministery International, solicitó una licencia y presentó un proyecto de obras el pasado 8 de agosto. El Consejo Evangélico de Cataluña considera que la decisión es inconstitucional porque, en la práctica, impide que la comunidad pueda rezar en ningún lugar de Salt, lo que considera "una flagrante vulneración del derecho fundamental a la libertad religiosa, de culto y a sus manifestaciones". El consejo acudirá a los tribunales si el consistorio no revoca su decisión.

El Ayuntamiento de Salt, una ciudad con un 40% de inmigrantes, aprobó en 2006 una ordenanza que permitía los oratorios en locales de más de 200 metros cuadrados y en edificios aislados. Pero las entidades religiosas constataron que no existían edificios de esas características en el núcleo urbano, por lo que era imposible cumplir con las normas. "Intentamos buscar una solución", explica la exalcaldesa del PSC, Iolanda Pineda. "Aprobamos que se pudiesen establecer en el polígono, para darles una alternativa". La Ley de Centros de Culto de la Generalitat -que el actual Gobierno de CiU pretende modificar- obliga a los municipios a reservar suelo para uso religioso.

La suspensión aprobada en el pleno del pasado miércoles con los votos de CiU, PP y los dos concejales dimitidos de la xenófoba Plataforma per Catalunya (PxC), provoca que "hoy por hoy no se pueden abrir centros de culto en Salt", según Pau Simarro, abogado del Consejo Evangélico de Cataluña. Y eso, en su opinión, vulnera la Constitución, que no solo recoge el derecho a la libertad religiosa y de culto, sino también el derecho a ejercer "sus manifestaciones".

El veto llega tras semanas de presiones de la plataforma de Josep Anglada, que ha convocado para el sábado una manifestación contra la construcción de una mezquita, aunque la Generalitat la ha prohibido. El alcalde, Jaume Torramadé (CiU), se muestra tranquilo pese a la polémica: "Hemos actuado de acuerdo a las instrucciones de nuestro departamento jurídico". Desde el otro lado, la presión también aumenta: "Torramadé quiere convertir Salt en una ciudad mora", le espetó la edil de PxC, María Osuna, al alcalde el día del pleno.

Linda Appiah Inkum, pastora de Holy Ghost, lamentó lo ocurrido: "No hacemos nada malo, solo rezar a Dios". "Ahora no tenemos a donde ir. Respeto la decisión del Ayuntamiento, pero estoy triste".

Josep Anglada, a las puertas del Ayuntamiento de Salt.
Josep Anglada, a las puertas del Ayuntamiento de Salt.PERE DURÁN
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