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Reportaje:CICLISMO | Benidorm, hoy, punto de partida de la última grande

La Vuelta contra el Giro

Igor Antón y Joaquim Rodríguez se enfrentan a Vincenzo Nibali y Michele Scarponi, un duelo de los valores españoles frente a los italianos con el permiso del ruso Menchov

La pasada edición de la Vuelta a España la ganó Vincenzo Nibali, la esperanza siciliana del ciclismo italiano, pero el pasado Giro de Italia se lo llevó de calle Alberto Contador, el valor seguro del ciclismo mundial. Entre el antes y el después, en el que medió Cadel Evans para expandir el Tour de Francia al continente australiano, llega la Vuelta con un enfrentamiento entre los valores italianos y los españoles, aunque una pestaña del salvoconducto la tenga Denis Menchov, un ruso veterano, ganador de dos ediciones españolas, calmoso hasta decir basta, y calculador hasta decir ¡ya basta! Es la eterna cuestión: la presencia de figuras (Contador, Schleck, Cadel Evans...) garantizan la publicidad, y su ausencia garantiza el espectáculo. Las carreras no canceladas de antemano se antojan más competitivas, aunque el ciclismo moderno entiende cada vez más de cálculos y cada vez menos de riesgos

No habrá descansos: primero habrá un calor agobiante; luego llegará la montaña

La prueba, 37 años después, vuelve al País Vasco, con finales en Bilbao y Vitoria

El asunto, a priori, enfrenta por un lado a Igor Antón, el líder del Euskaltel, y a Purito Rodríguez, el catalán del Katusha; y por el otro a Vincenzo Nibali, el tiburón del estrecho, por ser de Messina, y a Michele Scarponi, el veterano que fue capaz de aguantar muchos de los ataques de Contador en el Giro.

Todos contra todos en una carrera que comienza hoy a poner diferencias en Benidorm en una contrarreloj por equipos que seguramente dará un líder distinto pero marcará las primeras distancias entre los favoritos.

Hubo un tiempo que el ciclismo premiaba la desgracia. Igor Antón lo hubiera acaparado tras sus caídas en el Alto del Cordial, cuando quería medirse a Contador en el Angliru, y en Peña Cabarga, cuando tenía la Vuelta en el bolsillo, el pasado año, y se la entregó a Nibali, el fiero siciliano. Cualquiera se hubiera derrumbado, pero Igor Antón, el escalador clásico, pequeño, con eterna cara de niño, decidió que eran asignaturas del ciclismo que le inculcó su padre y que de todo se aprende. Hoy se apunta como el principal favorito en un trazado montañoso, con siete etapas concluyendo en lo alto de un puerto. Nada mejor para Igor Antón que pasar otra vez por sus lugares malditos y vencer el repelente psicológico de lo que pudo haber sido y no fue. Él, cauto, no reniega del favoritismo, pero se pone antes una venda, la que dice que "el podio es el primer objetivo".

En las carreras sin generales, la humildad predomina. Joaquim Rodríguez también asume su papel conservador aunque sabe que está ante la oportunidad de su vida para llevarse una gran vuelta. Sin Contador, y, sobre todo, sin Valverde, que fuera su líder, ha llegado su momento. Le falta la explosividad de Igor Antón, pero aporta la continuidad. Raro es que Purito flaquee algún día. Llega tras ganar la Vuelta a Burgos y sabe que la ronda española le puede poner en el mapa que siempre persiguió.

Pero enfrente está el Giro, es decir, los italianos Nibali y Scarponi, dos tipos duros que no han pasado por la ronda francesa y que fueron destrozados por Contador en su carrera italiana. Nibali sería el contrario de Purito Rodríguez, mientras Scarponi sería el alter ego de Igor Antón. Todo pues está igualado, con el permiso de Denis Menchov, el ruso del Geox, cuyo equipo fue sorprendentemente eliminado del Tour y que tiene en la Vuelta su reencuentro con el éxito. En Salamanca, con una contrarreloj de 47 kilómetros, puede sentar sus reales.

Antes habrá que superar Sierra Nevada, un puerto largo, pero tendido, poco dado a las diferencias. La pelea tiene más que ver con la cornisa cantábrica: Manzaneda, El Angliru... Ahí se puede romper una carrera que por abierta añade un interés magnífico. Lo mejor que le puede pasar a la Vuelta es no saber quién la va a ganar. Porque amén de los favoritos, hay outsiders que pueden poner la sal en la ensalada: Brajkovic, Wiggins y compañía están ahí. La montaña está ahí, con siete llegadas en alto y unas cuantas etapas sinuosas para intrépidos, atrevidos y otras especies ciclistas. Y está el retorno al País Vasco, 37 años después (Bilbao y Vitoria con finales de etapa), como un examen más de la normalización.

No habrá descansos en la Vuelta. Bien sea por el calor, agobiante en su primera semana, bien por la montaña, estratégicamente colocada. Tendrá varios puntos de interés: Sierra Nevada (4ª etapa), San Lorenzo del Escorial (8ª) y La Covatilla (9ª), antes de enfrentar la contrarreloj de Salamanca y el paso de la cornisa cantábrica. Poco descanso, mucho tute.

En Benidorm, entre rascacielos, bañadores y chanclas arranca una edición de la Vuelta, 12 años después, que ha respirado con la huelga del fútbol. El protagonismo crece y, curiosidades del destino, Euskaltel (Igor Antón) y Katusha (Joaquim Rodríguez) duermen en el mismo hotel. También Belén Esteban, pero esa es otra historia.

Los favoritos

- Igor Antón. Euskaltel. Escalador. Era el virtual ganador de la Vuelta 2010, pero se cayó en peña Cabarga.

- Joaquim Rodríguez. Katusha. Enfila su primer gran reto como líder de un equipo. Regular en todos los terrenos.

- Vincenzo Nibali. Liquigas. Vencedor de la Vuelta 2010. Batallador y buen escalador.

- Michele Scarponi. Lampre. Escalador. Experiencia y buen manejo táctico.

- Denis Menchov. Geox. Ganador de dos Vueltas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 20 de agosto de 2011

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