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Los vecinos de Lloret marchan contra el turismo de borrachera

Cientos de vecinos se manifestaron ayer en Lloret de Mar (Girona) en protesta por los graves incidentes ocurridos en las últimas semanas en este municipio de la Costa Brava, en el que se ha producido la muerte de un menor durante una reyerta y dos batallas campales entre jóvenes turistas, que atacaron a la policía con botellas y otros objetos, y agentes de los Mossos d'Esquadra.

Tras una gran pancarta en la que podía leerse "Queremos a Lloret", los asistentes marcharon en silencio durante una hora para mostrar su hastío con el denominado turismo de borrachera. "Hemos hecho esta manifestación para demostrar que queremos a Lloret de Mar y que no nos gusta la mala imagen que se da de la población en el resto de Cataluña, España y el mundo", leyó el actor Marc Bertran en el manifiesto que prepararon un grupo de vecinos.

Bajo la atenta mirada de centenares de turistas, muchos ellos asomando sus bronceados por los balcones de los hoteles, los vecinos recorrieron las principales calles del municipio, incluida la polémica avenida Just Marlés -la que concentra gran parte del ocio nocturno-, para acabar en la plaza del Ayuntamiento. "Tenemos que hacer autocrítica, todos somos responsables de alguna manera. Por ello, es necesaria la implicación de todos y cada uno de nosotros: ciudadanía, empresarios, administración pública y mundo asociativo", siguió Bertran.

Graves incidentes

Lloret ha sufrido en el último mes los peores incidentes que se recuerdan en la localidad. Turistas y policía se enfrentaron en una auténtica batalla campal en las madrugadas del pasado lunes y jueves, con más de 20 detenidos y heridos leves. El 17 de julio, un menor de 15 años murió tras ser acuchillado durante una reyerta.

Entre los manifestantes también pudo verse al alcalde del municipio, Romà Codina (CiU), y a algunos de los concejales del Ayuntamiento, que asistieron al acto, de iniciativa popular, como vecinos y no como representantes municipales. "Lloret no es solamente gente bebiendo, gritando y rompiendo mobiliario urbano", lamentó la ciudadanía en el manifiesto. Aunque sí hay gente convencida, como una mujer que comentaba a su grupo de amigas: "Ahora tengo segunda residencia aquí, pero cuando me jubile será la primera, no tengo ninguna duda".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 16 de agosto de 2011