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Reportaje:TOUR 2011 | 18ª etapa

Primer día negro en cinco años

Contador da por perdido el Tour tras ceder 3m 50s a Andy y casi 2m a Evans y Frank

Antes de coronar el Galibier, a un kilómetro de la cima abierta a los cuatro vientos se abre un túnel negro y estrecho, una galería heladora cuya salida se encuentra 800 metros después de coronar.

Como si todos los presagios, las señas tan oscuras que se han ido acumulando sobre su cabeza desde el comienzo del Tour —cansancio tras el Giro, pitada en la salida, caídas, lluvia, dolores— confluyeran en ese destino, por allí, por aquella boca negra cuyo fin no se apreciaba, desapareció apropiadamente engullido Contador nada más terminar la etapa. Lo atravesó de charla alegre con Zubeldia, como quien se ha quitado un peso de encima y por fin se entrega a su destino tras luchar contra él infructuosamente.

"La victoria es imposible. Me entró una flojera increíble", explicó el español

Fue la etapa más lenta quizás de todos sus Tours —poco más de 32 por hora el ganador, tanto viento de cara, tanto puerto de más de 2.000 metros, donde el oxígeno huye de los pulmones—, la etapa también en la que más tiempo ha perdido en una gran vuelta por etapas con respecto a los favoritos desde que es el campeón de Pinto. Desde el Tour de 2007, su primera gran victoria, hasta el Giro de 2011, Contador estaba imbatido. Lo ganaba todo. Tres Tours, dos Giros, una Vuelta, una lista a la que no podrá añadir el Tour de 2011. "La victoria es imposible", dijo.

El Tour quizás lo gane un australiano que solo sabe ir a rueda y a veces no sabe a qué rueda ir, o un chaval luxemburgués que no sabe ir contrarreloj y que cierra los ojos en las curvas peligrosas de los descensos, pero que fue capaz de sacarse ayer de la chistera una etapa única. "Y en Alpe d'Huez, a por el amarillo", declaró alegre el luxemburgués, que así podrá borrar la afrenta de haber perdido el Tour de 2008 en la subida de las 21 curvas ante Carlos Sastre. El Tour no lo ganará un español, tampoco Samuel Sánchez, el hermano fraternal de Contador, quien ayer perdió más tiempo aún. Tras ceder 3m 50s a Andy —hizo los últimos 15 kilómetros en el mismo tiempo, pero con 4m de retraso—, Contador es séptimo, a 4m 44s de Voeckler, líder aún por 15s sobre Andy.

Antes de lo de ayer, Bjarne Riis, el director de Contador, el hombre que ha construido el Saxo a su alrededor, solo temía una cosa. "Espero no tener que decir al final que hemos perdido el Tour por una caída", decía Riis en referencia al corte de más de un minuto de la primera etapa. Ese peligro ha pasado. Contador ha perdido el Tour después de una pelea justa y desigual en la etapa más hermosa. "Me entró una flojera increíble. Fue a 10 kilómetros de la meta, cuando era hasta fácil ir a rueda. No sé si fue una pájara o qué fue", dijo.

Hasta entonces, Contador, escaso de equipo —solo David Navarro y el Sorensen escalador— había sido el más activo a la hora de organizar la defensa tras el ataque de Andy. Antes incluso que Evans y su gran gesto, pasó por cabeza intentando animar el debate y solo consiguiendo mostrar a los demás su debilidad. "Confiaba en recortar en el valle, pero Andy tuvo mucha ayuda, ha sido muy inteligente", resumió Contador, quien incluso negoció con Samuel el apoyo del Euskaltel. "Se van las ilusiones, pero tampoco es un drama", dijo Samuel. "Para nada es mi día más triste", aguantó Contador, "estoy acostumbrado a estas situaciones".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 22 de julio de 2011