La Xunta inyecta 500.000 euros en una fundación sin apenas actividad

La entidad ejecutó solo dos de las 22 actividades de su plan de actuación

La Fundación Puerto de Vigo (FPV), creada el año pasado por la ahora presidenta del Consello Económico y Social, Corina Porro, iba a generar en ese ejercicio unos beneficios de 269.400 euros, según su plan de actuación. No lo cumplió y, según fuentes cercanas a la entidad, acabó 2010 con significativas deudas. La Xunta ha inyectado en ella no menos 500.000 euros en 2011, pese a estar obligada la FPV a la autosuficiencia económica y no desarrollar desde hace meses ninguna actividad. Está pendiente de juicio, además, una reclamación salarial de 570.000 euros de su primer gerente por despido improcedente.

La FPV fue presentada públicamente el mismo día de su constitución formal, 16 de abril de 2010. Arrancó con unos fondos de 220.000 euros aportados por sus patronos: Autoridad Portuaria de Vigo, que la promueve y se reserva la presidencia en la persona de Corina Porro, 60.000 euros; Citroën, 25.000 y Pierre Ianni como vicepresidente; Caixa Galicia (antes de su fusión con Caixanova), 50.000 euros y plena colaboración en cesión de espacios culturales; Caixanova, 25.000; Remolcanosa, 25.000; Termavi (estiba portuaria), 25.000; y Pescanova, 10.000 euros. Javier Touza, presidente de los armadores de pesca (Arvi), es el tesorero.

La Xunta ha inyectado al menos 500.000 euros en su primer año de vida
La Consellería de Presidencia ejerce el protectorado o control de la FPV

Además, según el mismo plan de actuación, estaba prevista la captación de otros 438.000 euros asociaciando a la FPV a 400 empresas, con una cuota de 1.020 euros, y a 100 personas físicas (a 300 euros). Nadie ha facilitado datos sobre los resultados de esta campaña de captación de socios, de la que EL PAÍS solo ha podido constatar que se realizó parcialmente.

El objeto de la FPV, según sus estatutos, es el de "promover, desarrollar, impulsar y acercar al ciudadano la faceta más social del puerto, de sus empresas y de su entorno con el fin de contribuir, desde una vocación de servicio, al desarrollo social de Vigo, Galicia y España". También "podrá contribuir al ámbito de la cultura en su ámbito de influencia", dice la resolución de la Consellería de Presidencia que declaró a la FPV "de interés gallego". Esta consellería, que dirige Alfonso Rueda, secretario general del PP gallego, ejerce a su vez como protector de la FPV, que se obliga a presentar anualmente ante Presidencia "la documentación contable y plan de actuación", así como, al vencimiento del ejercicio, la memoria que permita comprobar el grado de ejecución del citado plan. La FPV no lo cumplió ni de lejos.

De las 22 actividades señaladas en el plan de actuación (en tres áreas: sociocultural, proyectos y formación), solo se ejecutaron dos y una quinta parte de otra (la exposición Piratas: los ladrones del mar, que costó 40.000 euros y hacía paquete con otras cuatro muestras inéditas). No se ejecutó ninguna actividad del programa de las destinadas a generar ingresos. Las que se realizaron consumieron las aportaciones de patronos y socios y, en diciembre, según las fuentes consultadas por este periódico, la FPV tuvo que recurrir a una póliza de crédito de Novacaixagalicia por importe de 50.000 euros para afrontar sus gastos corrientes.

El plan de actuación incluía el I Concierto Benéfico Fundación Puerto de Vigo con financiación de patrocinadores y sector privado. Finalmente lo protagonizó Raphael en el Teatro García Barbón, aunque con financiación del Xacobeo y de la Diputación Provincial, y la recaudación, que se prevía inicialmente destinar a Haití, fue entregada a la asociación benéfica AFAN. La otra actividad realizada fue la creación de un simulador para la formación de gruístas y estibadores.

Al margen del plan de actuación, la FPV participó en actividades como el IX Concurso Franciso Mantecón de Diseño, la subvención de un festival con motivo de la canonización de la madre jesuitina Cándida, fundadora del colegio Miralba, el ciclo El deseo y el poder en la ópera, un concierto para bebés, un mercadillo benéfico por Navidad, un oulet solidario con Camerún, el patrocinio de unas jornadas sobre tecnologías y soluciones para la automoción y de una ruta marítima y cultural por la ría de corta duración. Asimismo, un curso sobre Derecho Marítimo.

Tal vez la actividad más polémica fuera la emisión desde la Estación Marítima del programa El gato el agua, de la cadena de televisión ultraderechista Intereconomía, que glosó las excelencias del puerto de Vigo y de su presidenta "frente a una alcaldía obstruccionista".

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