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Entrevista:CARMEN LINARES | Cantaora

"Soy la reinona, pero por mi edad"

Pregunta. "El flamenco es una forma de vivir". ¿Es como ser vegetariano, o cartujo?

Respuesta. No. Es más que nada una actitud ante la vida, un poco bohemia, pero no la de la gente que no se toma en serio las cosas, sino una bohemia diferente.

P. Como una bohemia sin bohemia.

R. Sí. Yo soy bohemia hasta cierto punto. Para mí el flamenco es algo tan grande, lo llevo tan dentro que no le puedo fallar.

P. Siempre está de bolos por el extranjero. ¿Por ahí entienden de flamenco?

R. Por ahí sienten el flamenco, que es diferente.

P. ¿En Estados Unidos distinguen una seguiriya de una soleá?

R. La mayoría de la gente, no. Pero aquí tampoco. Si la distingues, mejor, porque disfrutas más.

P. Usted que viaja: ¿Cómo se dice ¡olé! en japonés?

R. Pues dicen olé igual. Aunque los japoneses son muy tímidos.

P. ¿Es mejor ser andaluz para entender el flamenco?

R. Es mejor ser andaluz para cantar, para bailar y para tocar. Pero hay artistas muy buenos que no son andaluces. El flamenco lo puede entender cualquier persona que tenga sensibilidad.

P. Han escrito que tiene fuertes dosis de jondura. ¿En qué tripa la lleva?

R. La jondura la llevo en el corazón. Es lo que me hace sentir.

P. Hay quien la considera poseída del cante. ¿Necesita un exorcista?

R. Huy, qué va [ríe]. Y de diabólica, nada. Si esa posesión es lo que yo siento, me encanta. Sentir un arte tanto te da mucha felicidad. Yo en cada actuación me vacío.

P. ¿Cuánto le pesa el arte? ¿Tras vaciarse lo nota en la báscula?

R. Peso menos, sí, sí. Me quito mucho. Y quiero relajarme, estar con mis músicos, reírme. Cada actuación es como un rito. Estar ahí en el templo, a ver qué sale.

P. ¿Camarón, Morente y usted serían los Tres Tenores?

R. Qué maravilla, ojalá. Morente y Camarón son los artistas que más me gustan.

P. ¿Se considera la reinona de la cuestión?

R. ¿La reinona? [risas] Quizá por mi edad. Sí, puede que sea la reinona, porque cada vez vamos siendo más mayorcitos. Aunque yo estoy todavía aprendiendo.

P. Lorca, Juan Ramón, Borges, Alberti... ¿Cómo los elige?

R. Y Miguel Hernández, mi último trabajo, tan gratificante. ¿Cómo los elijo? A Lorca es que me lo encontré.

P. Iba usted por el cante, y apareció Lorca.

R. Y apareció Lorca. Es de toda la vida escuchar las canciones de Lorca, y me lo he encontrado desde niña. Vamos, que lo llevo puesto desde chica. A los otros poetas los he ido descubriendo.

P. ¿A las mujeres también las lleva puestas, como a Federico?

R. Por supuesto. Y siempre que haya que hacer feminismo, lo hago.

P. ¿No hay todavía en el flamenco mucho de la maté porque era mía?

R. Afortunadamente, cada vez menos. Y los jóvenes aficionados no tienen ya nada que ver con eso.

P. ¿Rubalcaba tiene duende?

R. Duende flamenco, así mu flamenco no le veo [risas]. Ahora, es un hombre inteligente, y lo importante es que tenga buenas intenciones y ganas de arreglar las cosas.

P. ¿A quién le ve más poderío, al Rey o al Papa?

R. Hombre, a mí el Rey me encanta. Este Papa, regular, Me han gustado más otros.

P. Viene en agosto. ¿Qué le cantaría?

R. Algo que me gusta mucho, que es Los campanilleros. ¿O cree que sería mejor cantarle unas bulerías, con un vasito de gazpacho? El tomate da mucha vitalidad y mucha energía.

P. Pues para tomate, el que tiene él en el Vaticano.

R. Pues sí, tiene bastante tomate. Y hay que mojarse y avanzar.

P. ¿Cuál es la bata de cola de la voz?

R. Mi bata de cola es la guitarra. Y ya si hay buen sonido y si el público te responde, pues son tres o cuatro batas de cola. Pero lo primero es la guitarra.

P. ¿Qué le hace salir por peteneras?

R. ¿Salirme del tiesto? Alguna situación que vea de falta de solidaridad, de egoísmo, de mentira. Me pongo de los nervios.

P. ¿Dónde pondría la mano por Teddy Bautista: en el fuego o en la cartera?

R. Yo por Teddy Bautista ahora mismo no pongo la mano en ningún sitio. Hay que pensar en la presunción de inocencia, pero me siento estafada y descorazoná como autora.

P. ¿Qué come para emocionar?

R. Antes de cantar, un par de plátanos, que me dan muchísima energía, y siempre algo dulce, un pastelito. Me vengo arriba. Y mucha agua.

P. ¿Y qué come para vender discos?

R. Honestidad. Rodearme de los mejores músicos y tratar de dar lo mejor. Pero, sobre todo, ser honesta.

Perfil

Tiene 60 años y tres hijos, alguno de los cuales de pequeño se negaba a ir a sus conciertos diciéndole: "Es que luego cantas mucho rato". Ya la veía venir. Cuenta que le encanta reírse y disfrutar, que nunca ha llevado faralaes porque se sentiría "como disfrazá", y que pasear entre árboles le da energía y paz. Le gustan el cine y el teatro, la música brasileña y el tango. Dice que nunca pensó en llegar a ser una figura del flamenco.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 10 de julio de 2011

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