Entrevista:Inés Sabanés | Ex Izquierda Unida y nuevo miembro de Equo

"La democracia representativa hace aguas"

Los mensajes que uno cuelga en su cuenta de Twitter son un buen termómetro del estado de ánimo. Basta leer los que Inés Sabanés publicó el pasado 19-J, día de la multitudinaria manifestación del Movimiento 15-M, para hacerse una idea del momento que atraviesa:

"Impresionante #19Jmadrid".

"Llegando columna Atocha, Madrid abarrotado, histórico #19Jmadrid".

"Definitivamente estos son los mov q producirán los cambios d verdad #19Jmadrid [sic]".

"Impresionante Neptuno: el pueblo unido jamás será vencido #19Jmadrid".

Son los mensajes de una luchadora emocionada. De una política ilusionada, de nuevo. De una corredora de fondo que acaba de soltar lastre y vuelve a volar, libre de ataduras. De una mujer concienciada que escucha y celebra la voz de la calle.

"Yo comparto con la gente que son necesarios cambios muy radicales en la democracia y en el sistema institucional"
"Menos frases oportunistas y menos chascarrillos. Hay mucha sobreactuación y bronca

Exportavoz de Izquierda Unida en la Comunidad de Madrid; expartidaria de Gaspar Llamazares cuya corriente, Izquierda Abierta, quedó en minoría ante el ascenso de Cayo Lara; exlátigo de Alberto Ruiz Gallardón y de Esperanza Aguirre. A sus 58 años, Inés Sabanés es todo eso y, desde la semana pasada, flamante y codiciado fichaje de Equo, la nueva formación rojiverde de Juantxo López de Uralde, exdirector de Greenpeace en España.

P. López de Uralde se coló hace tres años en una recepción oficial en Copenhague para llamar la atención sobre el escaso compromiso de los líderes mundiales en la lucha contra el Cambio Climático. La pancarta que desplegó decía: "Los políticos, hablan. Los líderes actúan". ¿Es López de Uralde un buen líder?

R. Claro. Pero hoy los liderazgos son más suma de causas y de gentes que otra cosa. La capacidad de trabajar en red es superior a la forma tradicional de trabajar en vertical. Él mandó ese mensaje en una acción de desobediencia. Si algo nos ha enseñado la calle es que el concepto de liderazgo tiene que ser muy colectivo, muy compartido, muy horizontal y muy activista.

P. ¿Y se ha encontrado con eso al ingresar en Equo?

R. Sí. Hay un compromiso de horizontalidad. Se buscan acuerdos, consensos. Se trabaja sumando.

Hace tiempo que se venía especulando con el salto de Inés Sabanés a Equo. Sus enemigos agitaban el fantasma de su posible paso al PSOE. Ya pueden dejar de agitar: Sabanés vuelve a empezar desde abajo.

Madrid, 26 de mayo. Han pasado cuatro días desde las elecciones autonómicas. Juantxo López de Uralde e Inés Sabanés se citan en una cafetería en la zona de Concha Espina, norte de Madrid. Esa tarde, en torno a unos cafés, se sella la entrada de la ex miembro de Izquierda Unida en Equo. De esa cita saldrá diciendo que aún tiene que madurar hasta qué punto se implica en el proyecto. Asunto este que sigue perfilando.

P. Uno de sus tuits del 19-J dice: "Lo llaman democracia y no lo es, aplausos, emocionante#19Jmadrid". ¿Lo llaman democracia y no lo es?

R. Pienso que esa es la expresión que mejor refleja la decepción ante una democracia representativa que hace aguas. No es dramático. Nuestro sistema es muy hermético, muy poco permeable, tenemos unas instituciones muy poco flexibles para incorporar las voces de la ciudadanía. La forma de participar para el ciudadano es imposible: una iniciativa legislativa popular requiere que tengas un proyecto entero, 500.000 firmas, todo un proceso para que te lo tiren a los 10 minutos. "Lo llaman democracia y no lo es" no es dramático, es una forma de expresar que hay un sistema institucional y un modelo de partidos que está blindado y es impermeable a la participación de la gente. Aquí, ni siquiera para cuestiones muy importantes se utilizan referendos vinculantes o consultas populares. No es que en términos de dictadura y democracia esto no sea una democracia, no simplifiquemos. Es una democracia que carece de algunos contrapesos, de formas y fórmulas de control, de transparencia, de participación para la ciudadanía. Pedirlas tampoco es pedir la luna.

P. En su crónica del 19-J en Twitter está usted exultante.

R. Sí, lo viví con gran intensidad, y eso que yo he estado mucho en la calle, no me he perdido un solo 1 de mayo... Por primera vez vi una movilización diferente, donde el protagonismo, la voz, la expresión y la exigencia eran de la gente; con una espontaneidad y una emoción, para mí, sin precedentes. Fue un momento histórico ver a la gente saliendo en riadas a la calle, expresándose de forma espontánea, identificando los grandes problemas que está viviendo, diciendo de forma pacífica que no hay respuestas institucionales ni políticas a sus grandes problemas. Yo comparto con la gente que son necesarios cambios muy radicales en la democracia y en el sistema de funcionamiento institucional.

No es de extrañar el entusiasmo de Sabanés con el 15-M. Ella lleva tiempo abogando porque la izquierda se abra a nuevos colectivos. Hace cinco meses, ya decía que el modelo actual de partidos tenía que ser profundamente revisado. Y anunciaba: "Creo que es un momento excepcional para que intervenga la sociedad civil. Ese trabajo de agitar desde abajo un debate más amplio de la izquierda es determinante y hay que empezar a hacerlo ahora". Pues el momento excepcional del que hablaba llegó el pasado 15 de mayo.

Izquierda Unida ha sido su vida. Políticamente hablando. Entró desde la misma fundación de la coalición, en 1988, procedente del PASOC de Alonso Puerta. Bajo las siglas de IU fue diputada en el Congreso durante seis años, concejala en el Ayuntamiento de Madrid durante cinco y diputada autonómica durante los últimos cuatro. Pero la distancia con respecto a su propia organización, cuenta, empezó a finales de 2008, un año antes de que la relevaran de sus funciones como portavoz de IU en la Asamblea de Madrid. Apreció que el proceso de refundación al que ella aspiraba para IU, la apertura a nuevas sensibilidades de la izquierda, no se producía. "Izquierda Unida, con Cayo Lara y con la corresponsabilidad de todos, no ha conseguido ese cambio, esa transformación", dice.

Su retirada de IU ha sido pausada, escalonada. Sus excompañeros no han ahorrado críticas. Ángel Pérez, portavoz municipal de IU en Madrid, dijo que se iba porque no la colocaron de cabeza de lista para las elecciones autonómicas 2011: "La decisión ha sido por motivos políticos, nada que ver con expectativas personales", responde. Gregorio Gordo, su sucesor al frente de IU en la Asamblea regional, declaró que con su decisión alimentaba la confrontación. "Son explicaciones muy del pasado", dice, "el futuro está en la comprensión de la diversidad de la izquierda, no en hablar de confrontación". Miguel Reneses, número dos de IU, afirmó que se iba a una formación ambigua y etérea, calificativos que "conectan" con ella: "Quien se considere capaz de expedir certificados de ortodoxia, que lo haga", replica.

"No quiero entrar en cuestiones personales", advierte, "solo hablaré de política". Y añade: "La gente, lo que necesita es que la política cambie radicalmente de dinámica. Que acaben los culebrones y las fórmulas inducidas de sobreactuar en los insultos para luego buscar entendimientos por detrás; eso es una cosa que hay que cambiar radicalmente, forma parte de la recuperación de unas formas y unos modos. Menos frases oportunistas y menos chascarrillos. Hay mucha sobreactuación, hay marketing malo, de simplificación, de bronca, de crispación continua en un momento en que el país tiene una crisis importantísima y donde la gente en su día a día tiene problemas serios".

Sabanés considera que estamos asistiendo a un cambio de época. "Es la era digital de una ciudadanía absolutamente exigente, que quiere participación y control democrático, como se ha visto en la calle. Esto indica un cambio y nuevos compromisos". Sostiene que la izquierda debe recuperar su espacio. Que el discurso neoliberal ha generado una especie de pensamiento único que obliga a la izquierda a trabajar desde abajo.

P. El PSOE, dada la magnitud de la crisis, ha dado marcha atrás en algunos postulados y asume que los recortes son inevitables. La receta ante la crisis parece ser la de más medidas de corte neoliberal. ¿Es posible frenar esos recortes?

R. La ciudadanía organizada lo puede parar. El sistema de protección no solo es sostenible, sino también viable. Ni los gobiernos, ni las instituciones, ni la política han garantizado un muro de contención a lo que a todas luces es un chantaje de las grandes instituciones financieras y poderes económicos. Lo que se está reclamando en la calle es que la regulación, el control, la transparencia y las medidas corresponden a los gobiernos. Si toda la ciudadanía europea reclama en la misma dirección, tendrán que ceder y reconsiderar ese ataque brutal a sistemas públicos y de protección social. La fuerza colectiva de las voces que dicen que eso no es inevitable puede parar esas imposiciones. Y a eso hay que sumar el compromiso de las opciones políticas capaces de luchar contra las tesis de que no hay otra salida.

Entre estas, dice, se encuentra Equo. Aún no sabe cuáles serán sus funciones en esta formación. Compatibilizará su actividad política con su trabajo en el Ayuntamiento de Madrid, donde ha recuperado su plaza. Está adscrita a la dirección general de calidad. Una cosa tiene clara: quiere seguir aportando. "Y aprendiendo".

P. ¿Y si para frenar esas reformas hubiera que recurrir a la desobediencia civil, como ha hecho el Movimiento 15-M?

R. El 15-M ha ejercido sus legítimos derechos. Si la burocracia, la lentitud, la democracia representativa no da salida normal a procesos de reflexión y de reivindicación masiva, me parece que es legítima la ocupación de espacios y la desobediencia civil pacífica en un momento determinado. Cuando te coartan, cuando no te dan salidas, cuando te imponen las reformas por la puerta de atrás, es legítimo rebelarse y llegar incluso a la desobediencia civil, siempre que sea de forma pacífica.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0026, 26 de junio de 2011.