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Análisis:BALONCESTO

Ricky, más allá de la propaganda

Siempre me ha parecido una estupidez que muchos aficionados se entusiasmen cuando un jugador de su nacionalidad ficha por un equipo de la NBA. Otra cosa es que ese entusiasmo lo tengan los propios interesados. Entre otras razones porque suele ir acompañado de una más que interesante retribución económica. Y, además, cada uno es muy libre de elegir, si puede, dónde quiere jugar, trabajar o vivir.

No cabe duda de que para el jugador suele ser una experiencia interesante, aunque no siempre exitosa. Pero no acabo de entender a los aficionados que babean con estos acontecimientos.

Ese pensamiento tan generalizado desenfoca la realidad. Si uno ficha por la NBA es porque es muy bueno y si no ficha no lo es. Fijémonos, al margen de los jugadores españoles porque siempre tienen un componente de sentimentalismo para la afición y la prensa local, cómo muchísimos jugadores que han competido en nuestras Ligas sin destacar han fichado y permanecido en la NBA.

Debe retomar su progresión, que desde el último verano no ha sido como antes

Desde mi punto de vista, lo verdaderamente interesante es que los jugadores puedan alcanzar un nivel alto y jugar en una Liga en la que puedan competir. En el caso de Ricky Rubio, me encantaría que su elección de ir a Estados Unidos resulte un éxito porque le tengo gran cariño y admiración. Le tengo así considerado porque es una persona fenomenal y con unas grandes capacidades, muy dotado de virtudes que le han permitido alcanzar metas que nunca había logrado nadie a su edad: debutar en la ACB a los 14 años, no simbólicamente sino ayudando a la victoria del Joventut en un partido difícil y posteriormente a otros triunfos tanto en Europa (ganando la Copa ULEB y destacando en la Euroliga) como en España, la Copa del Rey. Ha conseguido la Euroliga con el Barça. Y con España ha jugado una gran final olímpica ante Estados Unidos con 18 años y ha ganado el Europeo. Ha logrado todos estos galardones colectivos y otros muchos individuales demostrando una calidad, un entusiasmo y un talento que nos han deleitado a muchos al verle jugar.

¿Cómo le irá en la NBA? Eso es una incógnita difícil de pronosticar en estos momentos. Para que pueda demostrar sus virtudes actuales necesitará que los compañeros de equipo tengan unas características determinadas: que sean buenos tiradores, que algunos ganen bien posiciones interiores, que les guste defender con agresividad y que corran bien el campo. Independientemente, Ricky debe retomar su progresión, que desde el último verano no ha sido como anteriormente.

En los aspectos que dependan de él tengo plena confianza en que lo conseguirá porque tiene un gran espíritu e inteligencia. Como es natural, la progresión no puede ser constante, pero debe seguir una línea ascendente, aunque tenga altibajos. Hay aspectos, como por ejemplo una excesiva propaganda a su alrededor, que en ciertos momentos le pueden afectar, pero los que llegan a ser los mejores del mundo tienen que superar esta y cualquier otra circunstancia. Muchas de ellas son inevitables, por más que nos gustaría que no ocurriesen. Por tanto, la única solución es superarlas. Creo que lo hará.

Aíto García Reneses hizo debutar a Ricky Rubio en la ACB en 2005, con 14 años y 11 meses.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 22 de junio de 2011