Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

El alcalde de Lleida pide una renovación total del PSC

Àngel Ros, que aspira a sustituir a Montilla, aboga por mirar al centro y censura los "errores" de los tripartitos

El alcalde de Lleida, Àngel Ros, considera que los números dos y tres del PSC, Miquel Iceta y José Zaragoza, no deberían figurar en el núcleo duro de la nueva dirección de los socialistas catalanes. En declaraciones a EL PAÍS, Ros explicó que el congreso de octubre, en el que se elegirá al sucesor de José Montilla, ha de servir para renovar el ideario de los socialistas catalanes y eso implica también un relevo de caras.

"Veo difícil que Iceta y Zaragoza, que se han identificado tanto con la actual dirección, estén en el núcleo duro. No transmitiríamos la suficiente imagen de renovación y hemos de visualizarla", explica Ros, quien no esconde su deseo de postularse para sustituir a Montilla.

"La irrupción del PP nos quita espacio. Hemos de competir con CiU"

Iceta, viceprimer secretario del PSC, también aspira a dirigir el partido y es el candidato mejor situado, mientras que José Zaragoza, secretario de Organización, guarda silencio sobre sus intenciones. Iceta ha tanteado a Ros para formar tándem -primer secretario y cabeza de lista en las autonómicas de 2014-, pero el alcalde de Lleida rechaza la bicefalia.

Ros está muy bien visto por los sectores catalanistas del PSC para liderar el partido, sobre todo tras la mayoría absoluta que revalidó el pasado 22 de mayo, en medio de una severa derrota para los socialistas, que en Cataluña han pasado de gobernar sobre el 75% de la población a solo el 33%.

El alcalde cree que el PSC ha de moverse ideológicamente. "La irrupción del PP en la política catalana ha ayudado a centrar a CiU, pero nos quita espacio. Hemos de competir con el espacio progresista de CiU y con el más moderado de la izquierda", asegura

En opinión de Ros, el papel del PSC ha quedado "desdibujado", en parte por los siete años que duraron los Gobiernos tripartitos. "Después de 23 años de pujolismo tocaba un Gobierno de izquierdas, pero el segundo tripartito tuvo menos legitimidad que el primero, porque perdimos claramente las elecciones". En su opinión, los Gobiernos de Maragall y Montilla "cometieron importantísimos errores de gestión y en las relaciones entre los socios. Nuestro papel quedó enmascarado por ICV y ERC", afirma.

Ros también propugna un cambio radical en las relaciones del PSC con el PSOE, que pasa por cambiar el protocolo vigente hace 30 años. "El grupo parlamentario propio del PSC en el Congreso de los Diputados no solo estaría pensado para votar diferente cuando hablemos del Estatuto o del fondo de competitividad, sino para hablar con visión catalana de la ley de cajas o de política energética", asegura.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 21 de junio de 2011