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Al compás del dolor

Unas jornadas abordan las lesiones de los pianistas y cómo combatirlas

Es relativamente frecuente entre los músicos padecer dolencias ligadas a las posturas y la repetición de movimientos que tienen que ejecutar al tocar el instrumento. Grandes pianistas han tenido que dejar la interpretación o han visto cómo su trayectoria se veía afectada por lesiones relacionadas con su profesión. En el primer grupo se encuentra Gary Graffman o Michel Béroff. En el segundo, Murray Perahia, Leon Fleisher, o Claudio Martínez Mehner, el pianista español más conocido de su generación.

No es fácil encontrar un ámbito en el que profesionales de la medicina y de la música compartan experiencias y aporten soluciones a los problemas de salud específicos de su profesión que afectan a los intérpretes. A ello se dedica el encuentro Música y medicina en diálogo. Jornadas sobre el piano y el cuerpo humano, que ha organizado Musikeon y que terminó ayer en la sede del Instituto Valenciano de la Música.

Uno de los ponentes que ha asistido a las sesiones ha sido Yerko Ivánovic Barbeito en su doble condición de compositor y pianista, por un lado, y de doctor en medicina, especializado en rehabilitación, por otro. "La enfermedad más común entre los pianistas es la epicondilitis, conocida como el codo de tenista", explicó durante la jornada Ivánovic, que trató a Martínez Mehner, del que es alumno. "Junto a ello es frecuente la tendinitis en la cara interna del codo y problemas en la musculatura de la mano, que, en ocasiones, puede ser más difícil de diagnosticar. Es también común entre chelistas y violinistas".

Para Ivánovic hay dos cuestiones implicadas en las lesiones de los músicos que no se afrontan adecuadamente. En la educación musical, desde sus etapas más básicas a la instrucción corporal no se presta la atención que merecería: "no se dan nociones de anatomía o biomecánica a los niños que les pueden ser muy útiles". En ello abunda uno de los coordinadores de las jornadas, Luca Chiantore, director de Musikeon (el otro responsable des el pedagogo Pablo Gómez Ábalos). "A veces los profesores se centran en la musicalidad, el talento, prima la idea de que cuanto más inconscientemente se toque, más te acercas a la esencia de la música; pero por un alumno que pueda interpretar de esta forma hay cientos que no reciben soluciones o recursos que les puedan servir para adaptar mejor el cuerpo al instrumento".

El segundo aspecto al que se refiere Ivánovic es el bajo nivel de desarrollo de la modalidad de medicina que se podría denominar de la música, a semejanza de la medicina del deporte. Por mucho que se pula la postura, es probable que no se puedan evitar las lesiones profesionales de los músicos. Para estos casos, prácticamente no existen profesionales con formación específica para tratar "la patología del artista".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 20 de junio de 2011