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La crisis del pepino causa cientos de despidos en el campo andaluz

La situación golpea especialmente al empleo femenino, mayoritario en los almacenes

La reacción en cadena a consecuencia de la denominada crisis del pepino ha comenzado con efectos demoledores. Las enormes pérdidas económicas que registra a diario el sector hortofrutícola andaluz debido al bloqueo de varios países europeos y a la reducción de la demanda de consumo nacional e internacional se ha cobrado cientos de puestos de trabajo.

Almería y Granada son las provincias más afectadas por esta situación al ser los principales productores y exportadores de pepino. En la primera se han perdido 550 empleos eventuales o fijos discontinuos, mientras que en la segunda son alrededor de un centenar los trabajadores despedidos, según los datos de la Federación Andaluza de Asociaciones de Empresarios Comercializadores Hortofrutícolas (Ecohal). Su gerente, Alfonso Zamora, augura que los despidos irán a más y afecta, especialmente, al sector del envasado y manipulado, este último con presencia mayoritaria de mujeres. Los productores advierten de que las pérdidas no se traducen, exclusivamente, en materia prima y la situación persiste desde hace seis días. El pequeño o mediano agricultor no puede hacer frente a los gastos si no obtiene beneficios.

El bloqueo deja 80 millones de kilos de hortalizas y fruta desaprovechados

Es el caso de Granada. La estimación de agricultores afectados la sitúa la Coag de esta provincia en unos 200, ya que la mayor parte de las explotaciones son pequeñas en esa zona, pero suelen contratar para la recolección a unas cuatro personas por hectárea. Se han producido descenso en los jornales, pero no aventuraron una cifra. María del Carmen Álvarez, directora de Faeca Granada, ilustraba la situación con un ejemplo. "En uno de los almacenes han pasado de 70 personas a 10 en una semana ante la imposibilidad de dar salida al género", explicaba.

Y es que son millones de kilos de frutas y hortalizas los que se pierden a diario. En Almería, principal exportador de pepino hacia el mercado internacional, la cifra se sitúa en cerca de 80 millones de kilos de género no aprovechado con motivo del cierre de las cadenas alimentarias de Alemania a las que se sumaron, días después del estallido de la crisis Finlandia, República Checa, Austria y Rusia. Ayer, fuentes del sector aseguraban que también se han producido cancelaciones de pedidos desde Bélgica y Dinamarca.

En los almacenes almerienses se producían escenas terroríficas ayer por la mañana donde se arrojaban miles de kilos de productos al suelo o se llevaban al cementerio ante la imposibilidad de darles salida en el mercado. "Muchos almacenes se han visto obligados a cerrar y a despedir a la gente porque no pueden darle trabajo. También hay gente que ha adelantado el cierre de campaña", traslada María José Pardo, gerente de Hortyfruta, la interprofesional de frutas y hortalizas, que representa al 70% del sector.

Golpe para los frutos de temporada

El pepino ha dado nombre a la crisis de consumo de frutas y hortalizas que, en general, afecta a otros alimentos de temporada. Almería y Granada están dejando de comercializar en los mercados nacional e internacional productos como el calabacín, berenjena, pimiento, judía y tomate, sobre todo. En menor medida sandía y melón y, también, lechuga. Esta hortaliza, junto al tomate, fue prohibida en los mercados alemanes que advertían de que la toxina había llegado al pepino pero, igualmente, podría encontrarse en otros productos frescos. La psicosis ha llegado a tal punto que las cadenas de supermercados alemanas han llegado a cerrar sus puertas a la patata, zanahoria o melocotón que se cultiva en Sevilla, según la organización agraria COAG, así como al espárrago verde granadino.

La semana se prevé bastante complicada. Pese a la rectificación del Gobierno alemán, que ha matizado que la bacteria E.coli pudiera no haber infectado al pepino en origen, es decir, en Almería o Málaga, el consumidor debe reflejar su confianza en las plazas de abastos y supermercados.

El sector defiende que se lleve a cabo una campaña de recuperación del prestigio con el que acabó de manera fulminante Alemania. Ayer también lo consideró el presidente de la Junta de Andalucía, José Antonio Griñán, quien apostó por acciones para enriquecer el conocimiento del consumidor sobre el trabajo que se realiza en el campo andaluz. Mientras, según el sector productivo, se pierden más de ocho millones de euros al día, una situación crítica de la que tratará de recuperarse la agricultura regional. Los comités de crisis se han reproducido esta semana, a diferentes niveles. El centro de preocupación y de trabajo sigue siendo Almería. A la visita de la consejera de Agricultura, Clara Aguilera, y el presidente Griñán, se suma hoy la que realizarán el vicepresidente primero, Alfredo Pérez Rubalcaba, y la ministra de Medio Ambiente, Rosa Aguilar.

La intención es valorar con exactitud las pérdidas que la crisis del pepino ha provocado en todos y cada uno de los cultivos teniendo en cuenta las previsiones de venta y la experiencia exportadora de años anteriores.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 1 de junio de 2011

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