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Rambla sobre Gürtel: "Siempre estoy dispuesto a atender las preguntas"

El vicepresidente del Consell, Vicente Rambla, asumió ayer su propia defensa tras el auto del Tribunal Superior de Justicia (TSJ) que asume la investigación sobre la supuesta financiación irregular del PP de la Comunidad Valenciana. Una investigación en las que el TSJ observa indicios de delito en Rambla y en otros cinco altos cargos del PP.

A diferencia de la estrategia evasiva del presidente de la Generalitat, Francisco Camps, en el caso de los trajes, que también se instruye en el TSJ, Rambla optó por afrontar la situación cuanto antes y aprovechó el primer acto de su agenda oficial para atender a los medios de comunicación. "Siempre estoy dispuesto a atender a las preguntas", dijo.

El vicepresidente argumentó que afronta su situación judicial con "absoluta serenidad". "Tengo la absoluta seguridad de no haber participado en ningún hecho irregular", prosiguió Rambla, "y pido ejercer cuanto antes mi derecho a la defensa, ya que en los últimos dos años [desde que estalló el caso Gürtel] no he podido decir nada. El vicepresidente aseguró que el auto judicial -que observa indicios de delito electoral, falsificación de documento mercantil, cohecho y prevaricación- "habla de indicios menores basados en conversaciones".

Vicente Rambla será investigado por el TSJ junto a la presidenta de las Cortes, Milagrosa Martínez; el ex secretario general del PP Ricardo Costa; el vicesecretario de Organización, David Serra; la tesorera Yolanda García y el ex jefe de gabinete de la Consejería de Turismo, Rafael Betoret. "El TSJ entiende que hay hechos y conversaciones [que me implican], pero yo tengo el convencimiento de la realidad". "No tienen base las actuaciones irregulares", añadió Rambla, que reclamó respeto hacia su persona y a su presunción de inocencia.

Rambla reconoció su sorpresa por el contenido del auto del TSJ, pero evitó valorar si el contenido del mismo influirá en la composición del nuevo Consell que Francisco Camps designará tras su investidura el mes que viene.Mientras las complicaciones judiciales de la cúpula del PP van en aumento, ayer el consejero de Solidaridad y Ciudadanía y portavoz popular en las Cortes Valencianas la pasada legislatura, Rafael Blasco, anunció que, tras la constitución del nuevo Parlamento valenciano el próximo 9 de junio, solicitará a la Mesa de las Cortes que acelere los plazos para la investidura de Camps como presidente de la Generalitat.

Blasco justificó la petición en la necesidad de nombrar un nuevo Consell para que pueda trabajar "cuanto antes en pro de los valencianos". Unos cambios que ahora parecen urgentes, aunque no lo eran en la anterior legislatura en la que Camps también disfrutaba de una mayoría absoluta tan grande como la conseguida el pasado día 22.

En este contexto, Rafael Ferrando, presidente de Cierval, solicitó que el próximo Gobierno "sea fuerte y aplique medidas de austeridad". Ferrando terció en el debate sobre el Consell durante una reunión del Observatorio de la Industria del Sector Químico en la sede de la patronal autonómica. El presidente de Cierval concedió que "las prioridades del Gobierno las debe decidir el Gobierno", pero recordó que el primer problema de los empresarios es la falta de financiación, un asunto que se complica por la creciente morosidad de las Administraciones públicas. Por eso reclamó que tanto el Instituto Valenciano de Finanzas como la Sociedad de Garantía Recíproca u "otros sistemas que se puedan implantar logren que el pago de las Administraciones Públicas funcione".

Valcárcel y Camps

Por otra parte, el presidente de la Región de Murcia, Ramón Luis Valcárcel, volvió a salir ayer en defensa del jefe del Consell, Francisco Camps, durante una entrevista en Televisión Española. Interpelado por su amistad con Camps, Valcárcel mostró su confianza en el presidente de la Generalitat en el caso de los trajes. "Si me equivoco, la decepción será muy grande", prosiguió Valcárcel, "Creo que no habrá batacazo ni decepción porque creo mucho en la honradez de Francisco Camps".

La apertura o no de juicio al presidente por haber aceptado supuestamente regalos de la trama corrupta se demorará unas semanas debido a que en el auto en que el miércoles el TSJ asumía el grueso de la vertiente valenciana del caso Gürtel se pedía a las partes que opinaran sobre si esta debía unirse a la causa de los trajes. La tramitación de esa posibilidad durará, al menos, 15 días.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 27 de mayo de 2011