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Taján retrata la calidad 'imánica' de la Costa del Sol en 'Pez Espada'

A principio de los años sesenta Málaga se convierte en destino para los últimos viajeros del grand tour dispuestos a ampliar fronteras. En La Carihuela, el barrio pobre y pesquero de Torremolinos, se alzó en 1959 la torre del hotel Pez Espada, un edificio del llamado estilo internacional que convivía con las barcas a orillas del Mediterráneo. "Málaga nos mira por el ojo egipcio de sus jábegas", decía Jean Cocteau y esta cita le sirve al escritor Alfredo Taján (Rosario, Argentina, 1960) para introducir al lector en un mundo que ya no existe, en el ambiente hedonista del Torremolinos que atraía a viajeros de todo el mundo.

"Mi novela reivindica la calidad imánica del litoral malagueño, una época de pioneros que abrieron el camino a otros muchos, demasiados. Luego vino la debacle", dice Taján, afincado en Málaga desde 1974 y director del Instituto Municipal del Libro de Málaga. Taján, autor de cinco poemarios y cuatro novelas, presentó ayer en la Feria del Libro de Sevilla Pez Espada (Ediciones del Viento), una obra con la que ha conseguido el Premio de Novela Ciudad de Salamanca.

"El hotel Pez Espada, que todavía funciona, fue uno de los primeros de la Costa del Sol y es símbolo de aquella época por eso lo he convertido en el escenario de mi historia: una novela de espionaje en la que se mezclan realidad y ficción", explica el escritor.

Su protagonista, Gustavo Marín, es un jubilado que vuelve al Pez Espada a rememorar los veranos que pasó en el hotel en 1961 y 1962, un viaje iniciático que le marcó toda su vida. "Bucear en el Torremolinos en esos años ha sido una tarea arqueológica. Pez Espada es una novela dura, sobre la oportunidad que se perdió para consolidar una disidencia contra el régimen", concluye.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 21 de mayo de 2011