Entrevista:ROSA ANEIROS | Escritora | Elecciones municipales

"No votaré a quien alimentó la farsa de la imposición del gallego"

Podría aventurarse que la visión de Rosa Aneiros sobre las elecciones en Santiago es privilegiada, porque trabaja en el propio Pazo de Raxoi. En el mismo edificio de la sede consistorial, pero en las instalaciones que allí tiene el Consello da Cultura Galega, en donde es investigadora de la sección de comunicación. Periodista y colaboradora en prensa, empezó su carrera literaria (o al menos, la de los premios) ganando el Modesto Figueredo a los 22 años, y sus dos últimas obras, Sol de inverno y Ás de bolboreta, coparon los premios de novela y de narrativa juvenil de Edicións Xerais en 2009.

Pregunta. ¿Qué importancia le da a las municipales?

Respuesta. Todas son importantes porque en todas decidimos quién se encargará de gestionar aspectos fundamentales en nuestras vidas cotidianas. En las municipales la relación causa-efecto es aún más directa por lo que votar es un ejercicio de responsabilidad democrática.

P. ¿Cómo describiría la situación de la ciudad?

R. De Santiago destacaría su calidad de vida y reclamaría atención para asuntos como el tráfico, la movilidad comarcal con la mejora del transporte público y, ya desde un punto de vista más general, el paro. También, la necesaria preservación del Estado del bienestar con el aumento de servicios públicos como plazas en guarderías o residencias de la tercera edad, aunque esta petición tendría que ponerla en la carta a los Reyes Magos de otras Administraciones.

P. ¿Cómo ve a los candidatos?

R. Comparémoslo con el fútbol. Bugallo (PSOE) se enfrenta a una reválida marcada por el inevitable desgaste después de 12 años del gobierno. Queda por saber si le queda otra liga como líder o si su ciclo ha terminado. Rubén Cela (BNG) acaba de llegar con el entusiasmo de aquel Compos de primera y por eso tiene que jugar a ganar la alcaldía y no solo por la permanencia de la coalición. En cuanto a Conde Roa (PP), ha escogido la vía Mourinho. Durante la legislatura ha optado por la bronca constante, pero no ha jugado nunca al ataque con propuestas reales de gestión.

P. ¿Alguna ventaja de esta campaña sobre las anteriores?

R. La limitación de las inauguraciones oficiales. Además, no sé si por la crisis o por la actual ley electoral, asistimos por fin a una campaña más austera, aunque yo limitaría estrictamente los gastos.

P. ¿Qué mejoraría?

R. No me gusta que solo nos acordemos de la democracia cuando nos reclaman para ejercer el derecho al voto. Tampoco que resulte tan difícil visibilizar y tener información de los partidos que no tienen representación. Y odio los gritos.

P. ¿Qué debates cree que faltan o sobran?

R. Sobrarán los dictados al dedillo de los eslóganes creados en Génova y Ferraz; la demagogia; las mentiras y los ataques personales. Aquí espero que no falten las propuestas claras y directas.

P. ¿Qué va a votar, y por qué?

R. No votaré a quienes han alimentado la gran mentira de la imposición lingüística. También tendré presentes a quienes, durante la visita papal, obviaron que estamos en un Estado aconfesional y pretendieron convertirnos a creyentes y no creyentes en figurantes. Mis argumentos son públicos. Mi voto, privado.

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