Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Obama impulsa la reforma migratoria tras recuperar el apoyo popular

El presidente defiende en la frontera mexicana una regularización de 'sin papeles'

Con más de la mitad de su mandato consumido en la reforma sanitaria y la recuperación económica del país y ya con el enemigo público número uno abatido en Pakistán, Barack Obama dio ayer un impulso a la necesaria reforma migratoria. Para ello viajó hasta El Paso (Tejas), en la frontera con México. El presidente, que afronta un clima hostil en el Congreso, pidió mirando al río Grande una reforma de la inmigración que responda a las necesidades económicas y de seguridad del país en el siglo XXI. "Nos definimos como una nación de inmigrantes. Una nación que da la bienvenida a todo aquel que adopte los ideales americanos", declaró Obama en medio de vítores.

El argumento de Obama para acometer la reforma tiene dos vertientes y ambas están conectadas: el aumento de la seguridad en la frontera y un proyecto que permita otorgar la ciudadanía a inmigrantes indocumentados. Ambas medidas no solo mejorarán la seguridad, sino que harán avanzar la economía del país. Repitiendo argumentos de su discurso del verano pasado, el presidente recalcó que no deseaba que "el próximo Google sea inventado en China". "Fíjense en Intel, en Google, en Yahoo y en eBay", dijo Obama, "todas son grandes compañías y todas han sido fundadas por un inmigrante". Obama citó entonces a Bill Gates cuando dice que si EE UU prescinde de la inmigración cada vez le va a costar más mantener su competitividad.

"Intel, Google, Yahoo, eBay... todas han sido fundadas por un inmigrante", afirma

Pocas son las esperanzas de que Obama pueda sacar adelante esta reforma en lo que le queda de legislatura. Si no fue capaz de darle el empuje necesario cuando el Partido Demócrata controlaba la Cámara de Representantes, mucho menos ahora que los republicanos disponen de mayoría. Y, sin embargo, el presidente sabe que tiene que hacer el movimiento para volver a conectar con la base hispana, grupo de población clave en su reelección en 2012. En 2008, Obama logró el voto de dos de cada tres hispanos.

La elección de El Paso no pudo ser más significativa. La ciudad se encuentra a orillas del río Bravo y es fronteriza con Ciudad Juárez, en Chihuahua (México), considerado uno de los lugares más peligrosos del mundo debido a la narcoviolencia. Según Obama, en estos momentos en la frontera hay más botas que en ningún otro momento de la historia, con más de 20.000 agentes de la Patrulla de Fronteras. En este punto, Obama resaltó el gran trabajo hecho por la secretaria de Seguridad nacional, Janet Napolitano.

El único gran abucheo que recibió ayer el presidente durante su discurso fue cuando mencionó el muro. "Querían un muro [los legisladores republicanos]. Ese muro está casi acabado", informó Obama ante la protesta general. "Hemos hecho todo lo que los republicanos decían que hacía falta para que pudieran apoyar una reforma", explicó Obama. "Sospecho que intentarán posponer el asunto una vez más. Dirán que necesitamos triplicar la seguridad, pueden llegar a pedir incluso un foso, un foso lleno de cocodrilos".

"EE UU necesita a los inmigrantes. Los inmigrantes han hecho que América sea grande y líder en los negocios, en la ciencia, en la educación y en la innovación", declaró Obama haciendo notar que la frase no era suya, sino de Rupert Murdoch, propietario de Fox y un inmigrante. "No sé si están ustedes familiarizados con los puntos de vista de Murdoch", bromeó el mandatario, "pero desde luego no creo que lleve una pegatina de Obama en su coche".

La Casa Blanca no quiere hacer este viaje sola y por eso insiste en que la reforma de la inmigración ilegal requiere un consenso bipartidista en el Congreso. La reforma "es lo más inteligente para nuestra economía", dijo Obama. Estados Unidos podría recaudar 66.000 millones de dólares en impuestos tras la regularización.

En Estados Unidos residen unos 11 millones de inmigrantes sin papeles, la gran mayoría de origen latinoamericano. Obama prometió acometer la reforma migratoria en su primer año en la Casa Blanca, pero no pudo ser. Ahora, Obama tiene de su lado las encuestas. Según un informe del Centro Pew de Investigación, el 72% de la población estadounidense se muestra favorable a la creación de un sistema que permita obtener la ciudadanía a los indocumentados. La palabra que teme el Partido Republicano es amnistía y se opone a cualquier opción que pase por ahí.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 11 de mayo de 2011