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Crítica:TEATRO

La pasión de los animales

¿Se imaginan un cartón de leche donde, en vez de vacas pastando en prados idílicos, se las viera encerradas en las explotaciones intensivas de hoy? ¿Y envases de huevos que muestren a las gallinas hacinadas en micro jaulas? ¿Quién los compraría? En Juicio a los humanos, ensayo narrativo póstumo del antropólogo José Antonio Jáuregui, llevado a escena por la compañía Onira Teatro, los animales nos acusan de calumnias, torturas y genocidio durante un proceso en el que un abogado defensor canino y una fiscal sibilina invitan a cerdos, gatos y cabras a testificar sobre la vida en granjas y en laboratorios.

Juicio a los humanos sirve un tema de calado en un formato para todos los públicos: es un espectáculo amable pero militante, fundamentado en la muy buena formación gestual de sus cuatro intérpretes, dirigidas por José Piris, discípulo de Marcel Marceau. Como en Las aves de Aristófanes, en las fábulas de Samaniego o en la serie Scènes de la vie privée et publique des animaux, en la que colaboraron Hetzel, Balzac y George Sand, los animales son aquí el espejo donde se reflejan la soberbia, la codicia y la insensibilidad humanas: quizá, como decía un autor amigo, negamos que tienen alma por imperativos económicos similares a los que nos llevaron a esclavizar a nuestros semejantes.

JUICIO A LOS HUMANOS

A partir del libro homónimo de José Antonio y Eduardo Jáuregui. Intérpretes: Alexandra Calvo, Ana López, Belén Boluda y Sabrina Lungen. Vestuario: Matías Zanotti. Dirección: José Piris: Producción: Onira Teatro. Teatro Galileo. Hasta el 15 de mayo.

En Juicio a los humanos tienen especial gracia la escena coral de la granja porcina y la chirigota de las mosquitas muertas. Cada actriz interpreta seis o más papeles, unos con oficio, otros con garbo y los menos apoyándose en la muletilla de un acento o de un habla arquetípica. En algún caso, su trabajo aún podría estilizarse más, en la línea que marcan Bob Fosse y Gene Wilder en la versión fílmica de El principito: por pedir que no quede. El público del estreno se mostró cómplice y satisfecho.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 24 de abril de 2011