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Necrológica:

Gaspar Rey, libertario del periodismo gastronómico

El gastrónomo y editor Gaspar Rey tenía 66 años y el humor de un niño. Era un catalán muy madrileño, y en la Gran Vía, en la parada de un autobús, su corazón se detuvo el pasado jueves. Cocina Futuro se llama la publicación que Rey fundó. La noticia de su muerte llegó a los colegas esparcida por el ciberespacio, vía mensajes de Facebook y Twitter. Y estos foros hierven de las condolencias y recuerdos de amigos y de gente que ahora olvida toda enemistad.

Gaspar Rey era un editor ácrata y se inventó, poniéndose el universo del periodismo gastronómico hispano por montera, una revista donde quería romper moldes. De productos artesanos y joyas regionales a las exploraciones tecnológicas. De la gastrobotánica al nitrógeno líquido. De los brillantes y veteranos cocineros a la emergente o consolidada vanguardia.

Pero aunque la gastronomía era su pasión personal y profesional, junto a su inseparable compañera periodista Daniela Cenís, no fueron los asuntos culinarios su primer campo de acción. Rey llegó a una edad tardía al hemisferio gourmet. Tuvo una vida aventurera y un tanto revolucionaria. Vivió en Londres, en Cabo Verde, en Etiopía y otros países africanos. Adoraba Japón, y le gustaba contar sus visitas al enorme mercado de pescado, sus catas de sake, sus escapadas a restaurantes secretos... Según el relato de sus avatares, el afán disfrutón y comilón eran parte imprescindible del guión viajero. En Madrid, donde hizo de anfitrión del famoso chef canalla Anthony Bourdain, ya llevaba una escala de 15 años. Y de la primera oficina dentro del industrial Mercamadrid se había trasladado a las cercanías del Retiro.

Orondo, festivo y optimista, a veces le salía el ogro radical que llevaba dentro, pero la campechanía primaba sobre todo; según afirma un colega y paisano, "era un heavy de la vida en todo su esplendor".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 18 de abril de 2011