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El puerto de Marín supera en tráfico de mercancía general al de A Coruña

Las cinco terminales gallegas frenan su crecimiento en el arranque del año

Punto de partida: Galicia tiene el 10% de los puertos de interés general de España y, entre todos, mueven el 7% de las mercancías. Además de crecer, ahora les interesa más que nunca ganar dinero. La ley marca desde el año pasado al sistema portuario español un objetivo de rentabilidad anual del 2,5% en su conjunto, que tendrán que empezar a cumplir en el cierre de este ejercicio. Puertos del Estado acaba de hacer balance de 2010 y de los dos primeros meses de este año con noticias regulares para Galicia. En los primeros meses de 2011 los puertos gallegos crecieron un 0,3%, que es como no decir nada, frente al 10% de la media estatal.

Uno a uno, el negocio en A Coruña y Ferrol-San Cibrao está en los graneles sólidos y líquidos. Mueven unos 20 millones de toneladas (en gran medida petróleo para la refinería de Repsol y carbón para Endesa). En enero, el de A Coruña se apuntó registros de 1,3 millones de toneladas de líquidos, un 16% más que en el mismo mes del año pasado. Ferrol-San Cibrao, que también suministra materiales para otra potente industria, Alcoa, pinchó en el transporte de graneles sólidos (un -10%) y avanzó en líquidos (un 10%).

Vigo mueve 300 veces más contenedores que Ferrol

La carrera frenética por ampliar las terminales continúa pese a la crisis

Casi todo lo que les ocurre tiene que ver con el pulso de la economía. Por los puertos españoles pasan entre el 80% y el 85% de las importaciones y casi la mitad de los productos que se envían al exterior por una razón muy simple: el modo marítimo es el de mayor capacidad de transporte de mercancías, medidas en toneladas por kilómetro recorrido, con los menores costes. Si A Coruña depende de Repsol, Vigo está más diversificado, pero fía buena parte de su crecimiento a la industria del automóvil (carga de coches para su envío a Francia) y mercancía general. Esta última es la que aporta mayor valor a las arcas del sistema portuario, el principal activo. Y aquí el tamaño importa. Para conseguir las mismas toneladas que mueve la terminal de Vigo, la Autoridad Portuaria de A Coruña debería multiplicar sus registros por tres. El año pasado la mercancía general en A Coruña dio un bajón del 24% (acumula un -30% desde 2008). En números redondos, movió un millón de toneladas. Marín, que crece a un ritmo del 28%, aventaja en los primeros meses de 2011 al puerto del norte como segunda terminal gallega en este capítulo. El año pasado logró mover casi un millón de toneladas y en los primeros meses del 2011 sigue sumando. Aún así, los puertos gallegos están muy lejos de las cinco principales cabeceras españolas que mueven el 80% de la mercancía (Valencia, Algeciras, Barcelona, Las Palmas y Bilbao).

En tráfico de contenedores ocurre otro tanto. Para llegar a los registros que Vigo ha tenido en los primeros meses del año, el puerto de Marín debería multiplicar sus registros por tres, el de A Coruña por 30 y por más de 300 el de Ferrol-San Cibrao. Vilagarcía, como puerto más modesto de la comunidad autónoma, no ha dado grandes noticias. El año pasado retrocedió un 46% en tráfico total y este año solo mejora en graneles líquidos.

Con esta visión sobre el tamaño llama la atención que ninguna autoridad portuaria sea ajena a la bulimia inversora en una carrera frenética por ampliar terminales. El ejemplo más claro está en los puertos exteriores de A Coruña y Ferrol. El presupuesto inicial para Punta Langosteira, de 370 millones se ha disparado a 700. Y los muelles de A Coruña siguen sumando: este sábado se inauguró la nueva terminal de cruceros y el año pasado, la ampliación del muelle de contenedores. En Ferrol acaban de anunciar la licitación de una nueva terminal de contenedores que necesitará 100 millones de euros. En Vigo hay infraestructuras en marcha contratadas por esa cantidad y en Marín se proyectan obras para ampliar atraques, calados y viales.

Esa enorme cantidad de recursos públicos inyectados no son, sin embargo, suficientes para hacer frente a lo que se avecina. Los retos, como detalla Manuel Varela, coordinador del libro Una estratexia marítima para Galicia, (obra de un equipo de 15 expertos), son dos. "La apertura hacia las grandes rutas marítimas y el uso en profundidad de la intermodalidad, especialmente la conexión ferro-portuaria". Pero lamentablemente, como reconocen los autores, "casi todo está por hacer". Por una parte, la autopista del mar desde Vigo sigue sin arrancar. Por otra, sin puertos tierra adentro -llamados secos-, es casi imposible facilitar conexiones regulares con otros países.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 15 de abril de 2011