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Entrevista:PABLO LLORENS | Realizador de cine de animación

"La animación es un trabajo de fe"

Un pequeño trozo de plastilina en manos de Pablo Llorens acaba convertido en un personaje cinematográfico o en el protagonista de una campaña de publicidad. La animación no es un género, sino una técnica que reúne muchas disciplinas, defiende Llorens, miembro del jurado del festival Animabasauri-Animabasque, que se clausura mañana.

Pregunta. ¿Qué lugar ocupa la animación dentro del cine?

Respuesta. La respetabilidad del cine de animación siempre ha sido menor. Ha sido visto como algo para niños, algo olvidable frente al cine de imagen real, que es considerado el cine de verdad. Pero el hecho es que hoy el cine de animación es el mayor negocio y se empieza a respetar. Toy Story 3 es nominada al Oscar a la mejor película o una película de Miyazaki gana un premio en Berlín, pero se destaca porque no es habitual.

"Los realizadores de cine de animación deben saber interpretar"

P. ¿Y a usted qué le parece?

R. Me parece que es una forma de arte total, que tiene todos los elementos del cine, pero también los de la pintura, la escultura, el teatro, la música. Es una forma de hacer cine que igual está tan relacionada con lo narrativo como con lo plástico. En una sola disciplina convergen muchas.

P. Modelar muñecos de plastilina es la forma más artesanal.

R. Es la más manual, desde luego. En la animación por ordenador no se manchan las manos; lo que hacen es teclear. Las mías, sí. Están en contacto con la madera, la plastilina, la pintura, las herramientas. Es un trabajo entre el escultor y el carpintero. Es muy físico.

P. ¿Va a contracorriente cuando triunfa el ordenador?

R. En el negocio de animación ahora predomina el trabajo con ordenador, pero todas las películas de animación tienen una parte artesanal. Antes de hacerlas, los dibujantes han creado imágenes que inspirarán el trabajo con ordenador. La animación por ordenador es reciente; la animación con objetos, en cambio, nació prácticamente con el cine. Es una técnica más, que sirve cuando el proyecto lo requiere. Cuando te enfrentas a un guión debes decidir qué herramienta es la más razonable. Ahora se tiende a mezclar: unos elementos se hacen por ordenador, otros con dibujos y otros con plastilina.

P. ¿Cuál es la parte más importante del proceso en la animación?

R. Es un trabajo de fe; crees que va a quedar de una manera, pero hasta acabes con el montaje no lo sabes. Tienes que hacer un esfuerzo mental previo muy grande y muchos dibujos sobre papel. Hay que cerrar los ojos y visualizar en el cerebro cómo quieres que quede. Si consigues acercarte a esa imagen y logras materializarla con las herramientas a tu alcance, es un éxito. La inspiración artística no tiene limites, pero, por otro lado, está la producción, y el dinero, que sí los tiene.

P. El cine de imagen real se sostiene sobre la interpretación de los actores. ¿Sus muñecos de plastilina son sus actores?

R. Los actores son realmente los animadores, las personas que manipulan ese muñeco, que modelan sus caras y retuercen sus miembros para darle movimiento. Están transmitiendo sus conocimientos de actuación al muñeco.

P. ¿Son intérpretes?

R. Claro. Las poses de los muñecos surgen de una persona que se mueve, se hace fotos, se mira al espejo. Los realizadores de cine de animación deben saber interpretar.

P. ¿Se ha preparado en ese terreno?

R. No, pero tengo la suerte de ser bastante payaso. Hay que ser capaz de hacer lo que quieres que hagan tus muñecos.

P. ¿Les influye el cómic?

R. Sí, es una influencia muy directa tanto temáticamente como estilísticamente. Pero hay autores que tienen otras referencias literarias, teatrales o abstractas.

P. ¿Cuáles son las suyas?

R. Directamente, el cómic y del cine de fantasía y los videojuegos, que también son animación. Todo está orientado a consumidores de fantasía y acción.

P. ¿Hacia dónde camina hoy la animación?

R. El cine comercial de animación no busca innovar; busca hacer lo mismo una y otra vez. Estaremos muchos años viendo películas de animalitos. Parece que el público familiar todavía no se ha cansado, pero hay pequeños cambios: las películas infantiles tienen personajes con un toque cínico. En los campos de la publicidad y el videoclip, en cambio, se busca sorprender con cosas que no se han visto nunca. Ahí se encuentra el campo de experimentación de los artistas, no en hacer conejitos, sino en sacar el mayor partido de la técnica.

Pablo Llorens

Pablo Llorens (Alcoy, Alicante, 1967) empezó con la animación de muñecos de plastilina en los años de instituto. Estudió Bellas Artes en Valencia para dedicarse al cine de animación. Con 28 años, ganó un Goya al mejor corto de animación por Caracol, col, col. El segundo le llegó en 2005 por el corto El enigma del chico croqueta. Es autor de un largo, series de televisión o videoclips.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 7 de abril de 2011

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