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Los políticos siguen perdiendo crédito

El sondeo de marzo del CIS confirma el paro y la crisis como principales problemas y refleja el rechazo a la reforma de las pensiones y la desconfianza hacia la política

La economía y el paro son, de largo, los asuntos que más preocupan a los ciudadanos, pero no deja de crecer mes a mes la opinión de que la clase política forma parte del problema y no de la solución. Lo ve así el 27,3% de los encuestados en marzo por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS). No es la cifra más alta, pero la tendencia general no afloja.

- La economía, peor que mala. Cada vez son menos los ciudadanos que creen que la situación económica del país es mala. Pero no porque mejoren sus expectativas: todo lo contrario, crecen los que opinan que ahora es muy mala. Según ha ido avanzando la crisis, el grupo mayoritario en las encuestas del CIS ha ido perdiendo ánimo. Los que pensaban que la economía iba bien se sumaron al grupo de los que la veían regular; luego este grupo comenzó a despoblarse para nutrir al que la tachaba de mala. En marzo, casi eran mayoría los que la consideran muy mala (39,5%), ante el 40% (mala) y el 18,4% (regular).

Uno de cada cuatro ciudadanos pone un cero a los cambios en la jubilación

Entusiastas siempre ha habido pocos. Muy pocos. Incluso en los tiempos boyantes que precedieron a esta crisis. Por entonces, es decir, hasta el verano de 2007, uno de cada cinco ciudadanos veía bien la situación económica, y apenas un 1,2% la veía muy bien. Ahora escasean tanto los unos como los otros (0,2% y 1,5%).

Siguen siendo minoría los que prevén tiempos mejores (18,8%), frente a los que los auguran lo mismo (42,7%) o peor (31%).

De los encuestados, el 42% tiene trabajo, el 20,6% es pensionista, y el 19,8% está en paro. El sondeo se hizo con 2.500 entrevistas; el margen de error es del 2%.

- Pésima opinión de la clase política. La percepción de la situación política sigue unas pautas muy similares: apenas nadie la considera muy buena (0,2%) o buena (3,7%), y cada vez son menos los que la ven regular (24%). Crecen sin embargo los que tachan de muy mala (29,7), a costa incluso de los que la creen mala (37,5%).

De nuevo, más de la mitad de encuestados prevén que la situación no cambie (51,2%), frente al 22,9% que teme que empeore y el 12,2% que piensan que mejorará.

La principal preocupación de los ciudadanos sigue siendo el paro (81,8%, algo más de dos puntos inferior a febrero) y la crisis (51,3%, tres décimas menos). Las variaciones son poco relevantes: hace más de dos años que ambos problemas oscilan alrededor, algo por encima o por debajo, de las barreras del 80% y el 50%.

Por detrás, figura como "principal problema" del país "la clase política" (20,2%), seguido de la inmigración (10,4%, 2,2 puntos menos que el mes anterior y la tasa histórica más baja; a modo de ejemplo, a finales de 2006 oscilaba entre el 40% y el 60%).

La desconfianza hacia los políticos aparece de nuevo a continuación, planteada esta vez de distinta forma ("el Gobierno, los políticos y los partidos"), con un 7,1%, la cifra más alta, empatada con junio de 2010.

- La reforma de pensiones, deplorable. El pacto de Gobierno, sindicatos y empresarios merece un cero para el 26,5% de los encuestados. En conjunto, solo aprueba la reforma el 23,6%, frente al 66,4% que la suspende. El mayor rechazo lo suscitan la ampliación de la edad de jubilación a 67 años (16,4% de apoyo, 79,4% de rechazo) y el cálculo de la pensión sobre los últimos 25 años cotizados (21,5% frente a 69,2%). Goza de apoyo mayoritario el reconocimiento de la cotización para madres trabajadoras (81,3% frente a 10,3%) y becarios (69,8% frente a 11,7%).

Un motivo de este rechazo generalizado es la convicción de que la reforma no resuelve ni los problemas actuales ni los futuros (46,9%). Uno de cada cinco encuestados cree, en cualquier caso, que "había que hacerla y es mejor con acuerdo".

¿Quién se lleva el crédito? Nadie. Al contrario. El 49% asegura que su opinión del Gobierno ha empeorado, el 46,8% dice lo propio de los sindicatos, y el 40,3% de la patronal.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 7 de abril de 2011