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Entrevista:DOMINIQUE STRAUSS-KAHN | Director gerente del Fondo Monetario Internacional

"España no necesita ser rescatada"

Dominique Strauss-Kahn (Neuilly-sur-Seine, Francia, 1949) recibe a EL PAÍS en su despacho en la sede del Fondo Monetario Internacional (FMI) en Washington para una entrevista concedida junto a The Washington Post y La Repubblica en un día lluvioso y en vísperas de la reunión de primavera del organismo, que arranca la semana próxima.

Pregunta. ¿Considera el Fondo que España necesita un plan de rescate, como países como Grecia o Irlanda?

Respuesta. Debo recordar que el FMI nunca se ha implicado en un país sin su deseo previo. No es eso lo que hacemos. Nosotros esperamos que los países, que son nuestros miembros, nos pidan ayuda cuando la necesitan. Esto último es muy importante porque muestra que el FMI no llega nunca antes del problema, el FMI llega cuando los países necesitan ayuda y estoy seguro de que por mucho que la gente nos quiera

"El escenario de Portugal no es tan fácil como el de España"

"La eurozona funcionó bien con la calma, pero no en la tormenta"

"Las políticas que ha puesto en marcha el Gobierno español son las correctas"

"El alza del crudo tendrá efectos, aunque no terribles, en la recuperación"

[dice en tono de broma], no nos quieren tanto como para pedirnos que acudamos cuando no nos necesitan. Así que hay que esperar. A veces, los países esperan demasiado y cada vez se empeora más la situación y cuando realmente ya no pueden más recurren a nosotros. No hemos recibido ninguna petición de ayuda del Gobierno español. No creo que el Gobierno español necesite ningún tipo de ayuda financiera.

P. ¿Cómo juzga las reformas económicas que ha emprendido el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero?

R. Creo que las políticas que ha puesto en marcha el Gobierno español, tanto en el aspecto fiscal como en el de reforma de pensiones, del mercado laboral o la bancaria, son las políticas correctas. Y lo que veo es que durante los últimos meses se ha puesto a España en el mismo saco que a otros países, como Grecia, cuando claramente no están en la misma situación. Los mercados están respondiendo y se está haciendo lo adecuado. Es difícil para el país y para el Gobierno hacer lo correcto pero lo están haciendo.

P. El lunes decía usted en un discurso que "numerosos cisnes negros nadan en el lago de la economía mundial" [en referencia a la teoría del analista Nassim Nicholas Taleb, que asegura que los inversores suelen ignorar la influencia de acontecimientos inesperados que pueden cambiar radicalmente la economía global]. Y dijo que corremos el riesgo de escasez de crudo con el precio como está, a 120 dólares por barril. Sabemos que el BCE muy probablemente subirá los tipos esta semana. ¿Supondrá eso un incremento de la presión sobre el euro y diezmará su pujanza y competitividad?

R. No sé si habrá un incremento de tipos en las próximas horas o días. La inflación es un gran riesgo para los países emergentes, cuyas economías sufren un sobrecalentamiento, pero no entrañan gran riesgo ahora para los países desarrollados. El BCE y la Reserva Federal de EE UU van a reaccionar de acuerdo a sus diferentes sensibilidades. Un aumento de tipos puede tener un impacto sobre las distintas monedas, pero recordemos que si ahora el euro vale 1,40 dólares, hace dos años valía 1,60 y Alemania ya estaba en una excelente forma. El tipo de cambio no debe utilizarse como una excusa para evitar los ajustes necesarios. Alemania es la prueba de que se puede ser competitivo tanto con un cambio de 1,40 como con uno de 1,60. El BCE hará lo que crea correcto en vista de sus objetivos de inflación. Por supuesto, un aumento de los tipos de interés no ayuda al crecimiento, pero no creo que el tipo de cambio sea un obstáculo importante.

P. El BCE cambió ligeramente su naturaleza el año pasado en su programa de compra de bonos. ¿Sería adecuado que eso se revierta pronto y pase a vigilar de nuevo la inflación o, tras las experiencias recientes, con la crisis, debe repensar su mandato inicial?

R. No lo entiendo así. Lo que hizo el BCE fue cumplir su mandato a efectos prácticos, así que no hay necesidad de repensar el propio mandato. La pregunta es si deberían implementar su misión al máximo, como han hecho este último año, o si deberían regresar a unos modos más tradicionales y eso dependerá del contexto europeo y de lo que aún ha de suceder.

P. ¿Teme que una crisis del petróleo pueda dañar la recuperación económica mundial?

R. Esta pregunta hay que abordarla de una forma global. Existe el problema con el petróleo y también con lo que ha sucedido en Japón. Por supuesto, si los eventos en África y Oriente Próximo llevan a un precio del barril de 120 dólares, entonces sin duda veremos algunos efectos, no efectos terribles, pero algunos efectos en la recuperación. La cuestión es cuánto durará la situación actual y creo que es muy pronto para predecir algo al respecto. Depende mucho del momento político que se vive, por ejemplo, en Egipto, de cuándo se recupere la normalidad. Puede suceder en dos semanas o en dos años, sencillamente no lo sabemos. A una posible crisis del petróleo se acaba de sumar el problema de la planta nuclear en Japón, que ha provocado que muchos países hayan frenado el uso de sus reactores nucleares y el desarrollo de energía nuclear, aunque hemos hecho ya estudios que muestran que el uso de la energía nuclear es muy limitado, solo supone un 10% de toda la energía.

P. Usted ha declarado que no cree que España vaya a necesitar ayuda. ¿Haría la misma afirmación para Portugal?

R. La situación está en manos del Gobierno portugués. Pero en mi opinión, el escenario en Portugal no es tan fácil como el de España, así que dependerá de cómo se desarrolle la situación del mercado en Portugal si necesitan pedir prestado o no. Hasta ahora han sido capaces de manejarse. El problema no es tanto de deuda pública como de la financiación de bancos y deuda privada, lo que le hace un caso totalmente distinto al de Grecia. Está en manos del Gobierno portugués. Tienen que mostrar a los prestamistas que están tomando las medidas adecuadas. Esto no hace más que reforzar la idea de que cada país tiene una situación distinta, por lo que no hay soluciones de una sola talla para todos.

P. Pero usted ha dicho que es muy importante que los Gobiernos se adelanten a las crisis, que la rapidez es muy importante. ¿Tiene usted la sensación de que se está esperando demasiado?

R. Está en manos del Gobierno. Y en el caso de España y el Gobierno español, tomaron medidas. En el caso del Gobierno portugués tienen que mostrar qué medidas quieren tomar y si son de confianza.

P. El FMI ha dicho que hay un problema en la forma poco sistemática en que la eurozona se ha enfrentado en conjunto a la crisis de deuda pública y a la crisis de crecimiento económico. ¿Cuál sería la respuesta adecuada a esos problemas para los países del sur de Europa?

R. Por un lado, le diría que no debería considerarse a los países del sur de Europa de forma separada. Ya quedó atrás la época en que un país de la eurozona podía solucionar de forma duradera este tipo de problemas globales o regionales. Una gran parte del problema es precisamente que la eurozona adolece de falta de instrumentos de gobierno colectivo. Por otra parte, no se trata solo de un problema de qué políticas rigen ahora mismo, sino del liderazgo en Europa. Todos los países de la eurozona tienen un problema de eso, de liderazgo. Está diseñado de forma que funcionó muy bien en tiempos de calma pero obviamente está funcionando mal en esta tormenta. En eso coinciden los mercados, los sindicatos, los empresarios, los ciudadanos de a pie. Muchos dudan de que haya un piloto que esté llevando a la eurozona en la dirección adecuada. A pesar de eso, debo decir que cada país es distinto del otro en el caso de Europa del sur. Grecia no es Italia, como España no es Portugal. No sé si se pondría a Francia en esa categoría, pero a lo que me refiero es a que hay divergencias históricas y estructurales entre esos países. España e Italia no son lo mismo que los demás casos, que Grecia, donde tenemos un programa muy ambicioso, o Portugal, que está en una situación muy complicada.

P. ¿Qué diría a quienes le han criticado por pasar de tener mucha fe en el mercado a tener demasiada fe en los Gobiernos?

R. Yo no he dicho más Gobierno, yo dije más Estado y con eso quiero decir más bien público, ya sea porque los bancos centrales estén buscando nuevas regulaciones o, como en Estados Unidos, en referencia a toda la esfera pública, que debería hacer más de lo que ha hecho en el pasado.

P. ¿Tiene planes para entrar en la escena política francesa?

R. Me han preguntado muchas cosas hoy, hemos hablado de la situación europea, de Oriente Próximo, de la economía global, de la economía de Estados Unidos... Creo que he tenido bastante por hoy.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 6 de abril de 2011