Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

El altruismo de Madonna, bajo sospecha

Hubo una época en que Madonna corría el riesgo de ser arrestada por simular una masturbación en escena y correr desnuda por las calles de Miami para su libro Sex. Aquella era la Madonna del escándalo público. Muchas cosas han cambiado desde entonces. Ahora la demandan los exempleados de una de sus fundaciones y se ve enredada en problemas ante el Gobierno de EE UU por la financiación de una de las organizaciones caritativas a las que pertenece. Sobre ambos casos planea la sombra de una oscura agrupación mística conocida como la Cábala, liderada por un rabino que vive en una mansión de Beverly Hills. La ambición rubia es ahora una devota benefactora en apuros.

La investigación del Departamento de Justicia -revelada por The Daily, el nuevo diario online de Rupert Murdoch- se centra en las supuestas irregularidades financieras de Success for Kids, una ONG educativa fundada en 2001 de la que Madonna es presidenta, y entre cuyos miembros honorarios se encuentran el actor Ashton Kutcher, la diseñadora Donna Karan y Michael Berg, hijo del rabino Philip Berg. Es sintomático que Berg esté en esa lista porque ha participado en casi todas las aventuras caritativas de Madonna. A su organización le ha dado la cantante 11 millones de dólares (7,7 millones de euros), según una investigación del diario The New York Times.

Madonna hizo como nadie lo suyo: provocar. Se las apañó para enfadar por igual a feministas, ecologistas, peronistas, creyentes, al Vaticano y a la Casa Blanca hasta que se convirtió en una estrella con causa. En 1996, tras el rodaje de Evita, descubrió al rabino Berg y se convirtió a la Cábala. Sus fans lo supieron por una pulsera roja que la cantante llevaba en todos sus conciertos y sesiones fotográficas. Desde entonces, donde ha ido Madonna ha ido la Cábala y su proyecto de ayudar a Malaui, un país con dos millones de huérfanos y niños amenazados por el hambre. Sus dos hijos adoptados, David y Mercy, nacieron allí.

La cantante creó en 2006, junto a Michael Berg, la fundación Raising Malawi. Tres años después anunció la apertura de una escuela para 500 niñas que costaría 11 millones de euros. Pero a pesar de varias visitas de Madonna al país africano, la última el año pasado para colocar la primera piedra de la escuela, el proyecto se ha desmoronado.

Ahora, tras invertir 2,7 millones, Madonna ha anunciado que no habrá escuela, con la excusa de que "no serviría a suficientes niños", según ha explicado en un comunicado. Algunos socios de Madonna explicaron el mes pasado a The New York Times que dos trabajadores de la fundación habían usado fondos para gastos personales, como un coche o una suscripción a un campo de golf. En los tribunales de Malaui, ocho exempleados de la fundación han demandado a Madonna por no pagarles lo que exigían sus contratos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 6 de abril de 2011