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Reportaje:

La alegría de Del Bosque

El seleccionador estaba contrariado por las circunstancias de los últimos partidos

El aeropuerto de Kaunas era un desierto de madera pasada la medianoche del martes. Hasta que irrumpió la expedición de la selección española. En el bar, abierto excepcionalmente a esas intempestivas horas, Vicente del Bosque y su mano derecha, Toni Grande, esperaban tan panchos a que los jugadores, empleados federativos, directivos y periodistas, cumplieran con los trámites del control de pasajeros. Mientras, se tomaban unas cervezas. En esas, apareció Camacho, que había comentado el partido para Tele 5 y se sumó a la improvisada reunión.

Del Bosque llegó a Kaunas con el mostacho torcido. Ya no le gustó nada, ni a él ni a sus muchachos, jugar contra la República Checa, el principal rival del grupo, en un campo con evidentes carencias en el césped y en la iluminación, y envuelto en un ambiente ruidoso por los compromisos publicitarios de la federación. El técnico necesitaba motivar a sus futbolistas, metidos en la faena de resolver la temporada en sus clubes antes que en jugar contra dos selecciones menores.

Superado el primer trámite, con remontada incluida, el segundo asalto, en Lituania, se puso muy cuesta arriba con tan solo atender el estado del terreno de juego, un descampado con porterías. La falta de sensibilidad de la UEFA a la hora de juzgar el escenario del partido indignó al seleccionador. "Está muy mal y si está muy mal no se debería jugar el partido", dijo. El césped lituano y algunos comentarios despectivos sobre el juego de la selección tras el Mundial -"acepto el debate sobre si debe jugar uno u otro, pero no según que comentarios", se quejó, cosa inusual- hizo que Del Bosque, siempre afable, se mostrara el martes por la mañana sensiblemente malhumorado.

España jugó y ganó y a Del Bosque se le abrió el cielo: se terminó la competición para él esta temporada, a falta de la disputa de un amistoso en Boston contra Irlanda el 4 de junio, que la federación planea convertir casi en una excursión, mientras concreta la firma de un segundo amistoso que se podría jugar en Nueva York. Para entonces podrá permitirse, incluso, hacer pruebas.

Se reía Del Bosque en el bar del aeropuerto de Kaunas, esperando el embarque, rodeado de su gente y con razón. Está el seleccionador especialmente contento y satisfecho del trabajo bien hecho, orgulloso por una victoria que da sentido a su trabajo y que le devolvió el talante. En la tundra lituana España dio un paso casi definitivo camino de la Eurocopa de 2012, torneo en el que defenderá el título ganado en Viena.

Del Bosque tenía motivos sobrados para sonreír en el regreso a Madrid. Después de ganar el Mundial a su equipo se le atragantó el amistoso en Argentina -"no fuimos a competir", reconoció Xavi- y salió zurrada de Lisboa, en otro amistoso. Eso destapó la alerta en el cuerpo técnico de la federación, temeroso de los daños colaterales que pudiera generar haber ganado el Campeonato del Mundo.

Pero resulta que a falta de tres partidos tiene en su mano el pasaporte, líder del grupo con 15 puntos de 15 posibles, seis más que los checos, segundos del grupo. La trayectoria en la clasificación recuerda por ejemplar a la del Mundial de Sudáfrica, cuando entre septiembre de 2008 y octubre de 2009, ganó todos los partidos de su grupo.

Los jugadores que forman la selección, a los que Del Bosque señala al llamarles "la plantilla", dejaron claro en Lituania de qué palo van. Compitieron contra el rival y contra el absurdo criterio de la UEFA, tan tiquismiquis con unas cosas y tan condescendiente con otras si sospecha que pueder perder apoyos.

Las cifras de Del Bosque en la selección son tan impresionantes como el propio estilo de juego, por lo que es normal que el seleccionador esté feliz. Suma 37 victorias desde que se estrenó contra Dinamarca en septiembre de año 2008, una cifra que le deja a un solo triunfo de los 38 triunfos alcanzados por su antecesor en el cargo, Luis Aragonés. Diecinueve victorias consecutivas en partidos oficiales de clasificación le convierten en récord mundial. En 42 partidos con Del Bosque, España ha marcado 101 goles -2,4 por partido- y ha encajado 31 -0,7 por encuentro-.

Balance positivo

- Del Bosque ha dirigido, descontando los 15 amistosos, a la selección española en 27 partidos con un resultado muy positivo: ha ganado 25 encuentros y ha perdido dos. Los encuentros para los que más jugadores utilizó fueron los de clasificación para el Mundial de 2010, cuando convocó a 29 jugadores diferentes. Estas son algunas de las estadísticas (ofrecidas por Gecasport) de la selección en choques oficiales con Del Bosque:

- Goles a favor: 62

- Goles en contra: 16

- Goles de cabeza: 10

- Goles de cabeza en contra: 2

- Tarjetas amarillas: 32

- Tarjetas rojas: 0

- Faltas cometidas: 303

- Faltas recibidas: 451

- Remates realizados: 541

- Remates recibidos: 224

- Centros al área: 890

- Centros al área recibidos: 408

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 31 de marzo de 2011

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