La reestructuración financiera

El futuro de la CAM se complica ante la pasividad política de Camps

El presidente culpa al Banco de España de lo ocurrido en la caja

El futuro conocido de Caja Mediterráneo (CAM) saltó ayer por los aires ante la pasividad del Gobierno valenciano. Tras haber excluído a la oposición en los procesos de renovación de los órganos de gobierno de las cajas, y haber alentado la elección de Modesto Crespo como presidente de la CAM, el jefe del Consell, Francisco Camps, optó ayer por ponerse de perfil ante el desastre. También obvió el presidente la errática primero e inexistente después política financiera del Consell o que el mapa de fusiones en el que las dos grandes cajas de ahorros valencianas entraron ha sido posible debido a un acuerdo que el pasado mayo tomaron el presidente del Gobierno y el líder de la oposición, José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy. Ayer Camps solo acertaba a pedir explicaciones a terceros. "Cualquier problema, cualquier circunstancia, cualquier perjuicio que puedan tener las cajas de ahorro son única y exclusivamente responsabilidad del Banco de España, de su gobernador y de quienes durante estos años tenían que haber tomado las decisiones que se tenían que haber tomado", sentenció el presidente del Consell. Y a renglón seguido culpó también a Zapatero de ser el único responsable de la crisis financiera de España.

El consejo de la CAM se reúne mañana con urgencia

Tras consumarse el desastre, el Consell evitó pronunciarse. La fusión en la que finalmente y tras diversos intentos infructuosos entró la CAM saltó por los aires dejando el futuro de la caja en el apartado de lo incierto y su imagen por tierra. Es la primera ruptura en el sector de cajas de ahorros españolas, en plena reestructuración.

Pero el silencio ha estado durante todo este proceso acompañado de intervenciones públicas sobre la situación de las cajas de ahorros valencianas bastante alejadas de la realidad. Ricardo Costa, a finales del pasado mes de enero durante la aprobación de la reforma de la ley valenciana de cajas, presumió de que tanto Bancaja como la CAM seguirían siendo cajas valencinas y se jactó de que las fusiones en las que estaban inmersas ambas entidades "crearán una centralidad de la Comunidad Valenciana como plaza financiera española".

El Consell

El presidente del Principado de Asturias, Vicente Alvarez Areces, consideró "lógica la decisión de Cajastur dado el riesgo que suponía la elevada ayuda solicitada al FROB y que en la práctica supondría privatizar la entidad. Algo que, consideró, no es bueno para Asturias. También el presidente de Cantabria, el regionalista Miguel Angel Revilla, defendió lo hecho por las exsocias de la CAM como "lo correcto".

Quien sí habló ayer fue el presidente de la Diputación de Alicante, José Joaquín Ripoll, quien antes de que se consumara la ruptura del Banco Base comentó las "malas perspectivas" del pacto y se mostró crítico con la actitud de Cajastur, Caja Cantabria y Caja Extremadura. "Mi valoración es negativa, pues cuando cuatro socios se unen para sacar adelante una empresa lo que no puede ser es que estén constantemente peleados", aseguró. Ripoll recordó también que a él le hubiera gustado más un SIP con Cajamurcia, "una entidad cercana, con intereses conjuntos, con buena solvencia y que podría haber complementado muy bien la potencia de CAM".

Ripoll no logró sus deseos con Cajamurcia, pero fue uno de los políticos valencianos que ha pronunciado de forma más clara en todo el proceso su opinión sobre el futuro de la CAM.

Y en el apartado político, el papel del PSPV-PSOE en este episodio financiero ha sido igualmetne secundario. En el último proceso de renovación parcial de los órganos de gobierno de la CAM, a principios de 2010, el Consell no pactó la lista de las Cortes con el PSPV y ello supuso que los socialistas dejaran cuatro puestos y lograran solo uno. El resultado fue que en el Consejo de Administración de la CAM en la actualidad hay únicamente dos vocales nombrados a propuesta socialistas.

Ayer, Alarte, se limitó a criticar al presidente Camps y antes de la ruptura de la fusión atribuyó la "debilidad" de las cajas valencianas a las "numerosas aventuras" en las que las ha involucrado la Generalitat en manos del PP. "Quiero lanzar un mensaje de tranquilidad para los ciudadanos. Estoy seguro de que los mecanismos de nuestro sistema fiannciero son fuertes y sólidis y pueden estar tranquilos", esgrimió en clave más financiera.

Mientras, el portavoz de Compromís en las Cortes, Enric Morera, emplazó a Camps a aprovechar el desacuerdo en la fusión de la CAM para hacer gestionees ante el Banco de España y recuperar la CAM como una caja valenciana.

La Asamblea estuvo precedida por un Consejo de Administración, donde se repasó la situación que vive la caja. La cúpula de la caja fue criticada por la falta de información trasladada al consejo, el último ejemplo de esta realidad fue la petición del doble de ayudas al FROB, según varios miembros del consejo. Tampoco faltó quien pidió hacer autocrítica de todo el proceso que la caja ha seguido hasta llegar a la situación en la que ahora se encuentra. No faltó tensión en esta reunión, aunque varios consejeros dejaron claro que ayer no era el momento de ir más. "Mañana o pasado mañana ya hablaremos de otras cosas", comentó un miembro del Consejo.

"En la CAM estamos haciendo lo que firmamos. Nosotros hemos cumplido", resumió tras la Asamblea José Enrique Garrigós, presidente de la Cámara de Comercio de Alicante y miembro del Consejo de Administración de la CAM. Más explícito y crítico fue el exalcalde de Alicante y consejero general, Luis Díaz Alperi, quien tildó de "chantaje" las maniobras de los últimos días con las que se pretende que la CAM pierda peso en el SIP.

Los dirigentes de la CAM, ayer, durante la asamblea.
Los dirigentes de la CAM, ayer, durante la asamblea.Pepe Olivares

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