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Reportaje:

Menguan los goles, no la confianza

El Barça cree que, por juego y remate, mereció más de tres tantos en los últimos tres partidos

La productividad goleadora del Barcelona ha menguado en los últimos partidos de la Liga, un torneo que gobierna desde el clásico del Camp Nou. Un tanto de Messi le alcanzó para ganar al Valencia. También fue mínima su victoria sobre el Zaragoza después de que Keita embocara un pase de La Pulga. Y frente al Sevilla no le quedó más remedio que aceptar un empate tras igualar Navas el gol de Bojan. No hay una causa única para explicar la recesión de un equipo que, con 79 goles, aún aspira a batir el récord (107) del Madrid de Toshack, con Hugo Sánchez a la cabeza (38), más allá de la falta de puntería o el factor suerte.

Tampoco es nuevo. Al inicio de la temporada, de la segunda jornada a la cuarta, también marcó solo tres tantos. La situación se había dado ya en la de 2009-2010 en la quinta, la sexta y la séptima mientras que sumó cuatro entre la undécima, la duodécima y la 15ª y entre la 20ª, la 21ª y la 22º, Antes, en la de 2008-2009, totalizó cuatro entre la 29ª, la 30ª y la 31ª y, con el título ya ganado, contó dos entre la 36ª, la 37ª y la 38ª.

"El gol al Sevilla le vendrá bien a Bojan. Le vamos a necesitar", resalta Piqué

Como en Gijón, el Barça peleó por la victoria en el Sánchez Pizjuán, aunque cedió su tercer empate del curso -el primero fue contra el Mallorca, en el Camp Nou, donde sufrió su única derrota, contra el Hércules-. La madera le devolvió dos remates, de Messi e Iniesta, y Medel sacó un balón bajo los palos. El árbitro, por lo demás, anuló discutiblemente un tanto de Messi y no apreció penalti de Navas en un derribo a Bojan. El ariete sumó su quinto gol y su actuación tuvo cierto mérito por la pena máxima no concedida y un pase cruzado al que no llegó La Pulga.

Bojan acostumbra a aparecer a final de temporada. Ya ocurrió en la precedente, cuando le ganó la titularidad a Ibrahimovic, mientras que en el primer año con Pep Guardiola su participación se concentró en la Copa. Es la principal alternativa en una delantera indiscutible formada por Pedro, Messi y Villa. Sin embargo, el peso de estos tres es tan importante que cualquier sustituto lleva las de perder. Messi suma 45 goles, 27 en la Liga, por 20 Pedro (13) y 21 Villa (17). Ocurre que Villa y Pedro no marcan desde hace cinco jornadas y el equipo ha necesitado la ayuda de sus volantes.

"El gol le vendrá bien a Bojan", subrayó ayer Piqué; "le vamos a necesitar". Las demás opciones son Jeffren, ya recuperado de su lesión, y Afellay, contratado en el mercado invernal. Pero ambos llevan muchos menos minutos que Bojan, que ha intervenido en 20 partidos, en cinco como titular, a una media de 29 minutos cada vez que sale al campo

El problema de Bojan es que es un ariete en un equipo que juega sin nueve. Incluso a Villa le advirtieron a su llegada de que no compitiera a goles con Messi. La Pulga capitaliza el juego y no es fácil adaptarse a su onda ni a su jerarquía, que le ha llevado a la cúspide tras las salidas de Eto'o, Henry e Ibrahimovic. Los técnicos sostienen que los mejores partidos son aquellos en los que el primer gol es de Messi porque entonces se libera de responsabilidades, se siente menos exigido y juega más para el conjunto.

Por lo demás, Messi aspira a jugar todos los partidos. Amenazado ahora de sanción porque acumula cuatro tarjetas amarillas, no es fácil encontrar un momento para que descanse. El hilo conductor barcelonista en todas las competiciones es el argentino, decisivo también con dos goles en la clasificación para los cuartos de final de la Champions a costa del Arsenal, al que batió en el Camp Nou por 3-1, el marcador más amplio de los últimos registrados por el Barça.

La pubalgia de Pedro supone un problema añadido para un equipo que ya comenzó muy exigido porque tuvo que hacer la pretemporada en plena competición a causa del Mundial. Las alternativas en el ataque parecen más escasas que en la medular y, sobre todo, que en la defensa. La incógnita es si los barcelonistas no necesitaban un nuevo delantero tras las salidas de Ibrahimovic y Henry. Guardiola entendió que no porque confía en Bojan y en Afellay después de que Iniesta se haya convertido en volante.

"Las razones son multifactoriales", concluyen en el Barça cuando se les pregunta por los tres goles en los tres últimos partidos. Ninguno de los técnicos entiende que sea una cuestión de plantilla. Ni siquiera cuando se les pregunta si el equipo necesita un delantero diferente, capaz de jugar de otra manera; un revulsivo, como ocurría con futbolistas del calibre de Larsson o Maxi López. Pep Guardiola confía en sus futbolistas y en el Camp Nou se insiste en que habrá que extremar la atención y la efectividad en las 10 jornadas que quedan para mantener los cinco puntos de ventaja sobre el Madrid. La presión obliga a ser más contundentes. La generosa productividad de jugadas, de todas maneras, no se corresponde con la totalidad de los remates -12 contra el Sevilla- y menos con la de los goles.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 15 de marzo de 2011