Rajoy lanza su discurso más liberal: "Menos regulación, sobran leyes"

El PP exhibe su unidad con los barones mientras "el PSOE oculta a su líder"

A Mariano Rajoy casi siempre le cuesta mojarse. Pero poco a poco, desde que las encuestas le sonríen, el líder del PP va ahormando su discurso con el que quiere llegar a La Moncloa, sobre todo en la parte ideológica. Sigue sin concretar las propuestas más duras que están encima de su mesa, pero va lanzando trazos de su línea ideológica. Ayer fue uno de esos días. El líder del PP aprovechó un gran acto electoral en Palma de Mallorca, con casi todos los barones a su espalda -también Francisco Camps- como muestra de unidad, para lanzar un discurso en tono vibrante, que fue muy aplaudido, sobre todo cuando habló de lo que es la consigna ideológica más clara del PP: el liberalismo.

"No tienen derecho a convertir la educación pública en socialista"
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Tras la crisis económica, muchos Gobiernos del mundo, también conservadores, coincidieron en que en los orígenes del crac está la insuficiente regulación del mercado financiero. Pero ese debate apenas ha entrado en España, y el PP, enfrentado a un PSOE que consideran muy intervencionista, mantiene a toda costa su defensa de una menor regulación en todos los sectores. Rajoy recibió los mayores aplausos al reclamar "más libertad" para devolver poder a la sociedad. De ahí el lema del programa marco de las autonómicas que se ha presentado en Mallorca: "Más sociedad, mejor Gobierno".

Rajoy, más cercano a la esfera conservadora que a la democristiana o a la liberal, fue ayer claro en sus posiciones liberales: "Nosotros no aspiramos a sustituir a la sociedad. Los Gobiernos deben crear un marco para que los emprendedores lo desarrollen, nada más. Más sociedad, como dice nuestro lema, es menos regulación, menos intervenciones, menos prohibiciones, menos meterse en la vida de la gente y más libertad. Sobran leyes, decretos, reglamentos", clamó Rajoy mientras los aplausos le animaban. El líder del PP hablaba en genérico, pero poco antes había criticado las "improvisaciones" del PSOE, como la limitación de velocidad máxima a 110 kilómetros por hora, para ahorrar energía. El líder del PP no lo citó, pero mucha gente entre el público entendió que también criticaba indirectamente medidas como la ley antitabaco, que sin embargo el PP apoyó.

Los aplausos se tornaron en ovación cuando el líder de la oposición llevó este discurso de la libertad no solo a lo económico, sino a la educación. El PP defiende la libertad de elección de centro que tanto reclaman la Iglesia católica y los colegios privados, y se opone a la asignatura de Educación para la Ciudadanía. "No puede ser un director general el que le diga a un padre cómo educar a su hijo. La educación pública, neutral. Estamos a favor de que quien quiera pueda crear un colegio privado. Si alguien, un socialista, quiere hacer un colegio privado que lo haga. Pero a lo que no tiene derecho es a convertir la educación pública en socialista", sentenció desatando el entusiasmo de sus fieles.

El PP quiso hacer una exhibición de unidad con todos los barones. El propio Javier Arenas, que habló antes que Rajoy, aseguró que el PSOE "oculta" a Zapatero mientras el PP está "orgulloso" de Rajoy. Todo marcha en un partido con las encuestas a favor. Sin embargo, el problema se sigue llamando Francisco Camps.

El PP había preparado precisamente porque el acto era en Baleares, donde ningún imputado va en las listas tras el escándalo del caso Matas, una firma de un manifiesto a favor de la transparencia y contra la corrupción. Los populares quieren dar por superado el caso Gürtel. Pero la firma del propio Camps, imputado por cohecho, de ese documento a favor de la transparencia -el Tribunal Constitucional tuvo que obligar en 2010 con una sentencia a la Generalitat a responder varias preguntas vetadas sobre el caso Gürtel- y contra la corrupción generó muchos comentarios irónicos en los pasillos.

Camps llegó tarde y recibió otra ovación de sus compañeros valencianos mientras el resto de dirigentes miraban entre molestos y resignados. "Está nervioso, lo está pasando mal, necesita estas exhibiciones de cariño aunque sean tan forzadas", resumía una persona que le conoce bien.

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