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Cataluña se prepara para que cada centro fije el contenido y el orden de las materias

Cada escuela conoce sus necesidades mejor que cualquier Administración, así que será la Administración la que deba adecuarse a las peculiaridades de cada centro. Con esta premisa, la Generalitat aprobó el pasado agosto el pionero Decreto de Autonomía que abre la puerta a que las escuelas decidan qué y cómo quieren enseñar: el contenido y las materias a agrupar en las asignaturas que imparten y el orden en que estas serán cursadas por los alumnos. Los centros podrán mover asignaturas de curso, introducir nuevas materias e incluso agrupar alumnos de distintas edades en una misma aula para determinadas actividades con el fin de trazar su propia estrategia educativa.

Esta debe lograr que todos los alumnos asuman las mismas competencias básicas al acabar Primaria y Secundaria; competencias que sí determinará la Generalitat, que también supervisará y evaluará los planes de cada centro.

El decreto, impulsado por el consejero socialista Ernest Maragall y que el Gobierno de CiU prevé desarrollar sin variaciones de calado, requiere que los centros presenten este curso un proyecto educativo por cuatro años que será evaluado al final de la etapa. Se trata de una medida ambiciosa, pero que deja las riendas educativas en manos de la dirección de los centros, confiando en la capacidad de estos para definir adecuadamente los planes de estudio. El decreto otorga a los máximos responsables de cada centro un poder desmesurado, según los sindicatos. La Generalitat, por su parte, admite que los colegios e institutos gozarán de competencias hasta ahora propias de la Administración, pero asegura que el Gobierno mantendrá la labor de tutelaje para evitar excesos o desigualdades.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 4 de marzo de 2011