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Entrevista:FELIP PUIG | Consejero de Interior

"El PSC y Esquerra pueden dirigir la seguridad; la gente de Iniciativa, no"

Puestos a suprimir el legado de Joan Saura en Interior, Felip Puig (Barcelona, 1958) ha cambiado hasta los muebles. En la antesala del despacho, donde antes había sofás hay ahora cuatro mesas de trabajo. Sus primeras semanas al mando de Mossos y Bomberos han sido intensas y, aunque es uno de los consejeros más criticados por la oposición, no se arredra ante los ataques.

Pregunta. ¿Ya ha notado que la cartera de Interior es una olla a presión?

Respuesta. Tiene un plus de responsabilidad, pero no estoy sometido a ningún estrés especial.

P. La oposición le ha criticado por la polémica gestión de los 80 por hora y el nombramiento frustrado de Xavier Crespo como secretario de Seguridad. ¿Demasiados errores en poco tiempo?

"Tenemos un neoanarquismo revolucionario que está activo"

"Los 'mossos', como las empresas, también pueden ser más productivos"

R. Creo que la oposición no está acostumbrada a que se cumplan los programas electorales.

P. ¿Comparte el criterio del Gobierno central, en el sentido de que limitar la velocidad a 110 supone un ahorro energético?

R. Dudo seriamente de su efectividad, pero la Generalitat ha optado por no desmarcarse de esta decisión del Gobierno español.

P. ¿Cree que su propuesta de aumentar la velocidad en las carreteras va a contracorriente?

R. No, todo lo contrario, va en la dirección de lo que hacen los países europeos: buscar un equilibrio entre la regulación y la responsabilidad del conductor.

P. ¿Ha decidido ya qué hará con la Secretaría de Seguridad?

R. Aún no. La renuncia de Crespo me obliga a repensar la estructura. Pero lo haré rápido.

P. ¿Por qué motivo ha querido prescindir de Joan Delort?

R. Ambos coincidimos en que ha cubierto una etapa importante y difícil, y eso genera desgaste.

P. ¿Cuáles son los retos en seguridad de Cataluña?

R. No hay un solo problema. El terrorismo, el crimen organizado y la ciberdelincuencia están ahí. Y tenemos la delincuencia más tradicional.

P. Los robos en pisos crecen mucho. El 58% este año en Barcelona. ¿Le consta?

R. Los indicadores de los primeros dos meses nos marcan, en general, una tendencia a la baja y a la contención. Sí, hay delitos que requieren repensar los operativos de respuesta e investigación. Hay que aumentar la presencia. Pero no podemos poner una pareja de mossos en cada esquina de la ciudad. También aumentan los delincuentes que vienen de una situación de marginalidad por la crisis. Y hay que atajar la multirreincidencia.

P. ¿Qué ha fallado?

R. No hemos avanzado suficiente en coordinación del sistema policial y judicial. Algunas propuestas me causan perplejidad, como que a un carterista que acumula faltas se le prive de libertad el fin de semana. Al final lo hacemos más atractivo que represivo.

P. ¿Cómo afrontan los Mossos la amenaza islamista radical?

R. Hemos de evitar que arraiguen con más intensidad los focos que promueven un determinado sistema de valores, como el islamismo radical. También tenemos un neoanarquismo revolucionario que está activo. Los Mossos están en esos frentes. Los retos globales exigen que Cataluña tenga una policía integral, porque a veces, los problemas en las relaciones institucionales producen fracturas de información. El trabajo de la División de Información me merece una gran confianza.

P. Ha dicho que el 112 (emergencias) debe mejorar. ¿En qué?

R. Debemos evitar que el ciudadano haya de repetir dos o tres veces la información que transmite al descolgar el teléfono.

P. Dice que se han de asumir nuevas competencias y ampliar las patrullas. Si no hay recursos, ¿cómo lo hará?

R. No puedo comparar a la policía con una industria. Pero los Mossos, como las empresas, también pueden ser más productivos.

P. ¿Y eso cómo se consigue?

R. Con más desarrollo tecnológico y con una reorganización de la plantilla.

P. Ha comentado que quiere quitar a mossos que hacen tareas administrativas. ¿Quién las hará?

R. La Administración ha de adaptarse. Haremos una revisión interna para reasignar efectivos en funciones que refuercen la investigación y la respuesta a los ciudadanos. Se puede hacer. Tengo ideas, pero no las puedo avanzar. Mi compromiso es que los recortes no afecten a la seguridad.

P. ¿Cómo se apretará el cinturón su departamento?

R. No volveremos a hacer inversiones sobredimensionadas. El edificio del 112 en Reus es Hollywood, pero, ¿el país es Hollywood o pide algunos policías más? Revisaremos los programas de inversión en materiales y parque móvil para dilatar el gasto en el tiempo. También hay gastos administrativos que se pueden revisar.

P. A su juicio, ¿Saura ha dejado alguna herencia positiva?

R. La herencia material es buena, hay edificios magníficos como el complejo Egara. Pero ha habido un exceso de alegría y ahora veremos cómo lo pagamos. La herencia intangible, como el estado de ánimo de los Mossos, es lo que estoy intentando recomponer.

P. Ha recuperado la expresión "tolerancia cero" que hizo popular a Montserrat Tura. ¿Es la imagen que desea proyectar?

R. La expresión no me entusiasma. Pero se había impuesto una cierta complicidad con la transgresión al límite de la ley. La gente nos pedía que marcáramos los límites.

P. ¿El anterior consejero toleraba la ilegalidad?

R. Solo digo que antes había un cierto acomplejamiento al ejercer la responsabilidad y una convicción de que no era necesario tener una buena policía.

P. ¿La izquierda no puede asumir la seguridad?

R. No hemos dicho que Esquerra o PSC no puedan hacerlo. Dijimos que la gente de Iniciativa no tenía las convicciones y la visión de país necesarias para hacerlo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 28 de febrero de 2011