Las comunidades tienen 50 tributos propios que solo les aportan el 1% de la recaudación

Los asesores fiscales critican la compleja normativa de las autonomías

El bosque que hasta ahora ha representado la fiscalidad autonómica se está convirtiendo en una selva oscura. Los asesores fiscales afinaron ayer la metáfora para criticar la amalgama de normas tributarias que crean cada año las comunidades. Además de legislar sobre los impuestos comunes, estas administraciones tienen ahora mismo en vigor 50 tributos propios, la mayoría medioambientales. Son datos del Registro de Economistas de Asesores Fiscales (Reaf), que presentó ayer una radiografía de la fiscalidad autonómica para 2011.

"Los tributos propios recaudan muy poco; a veces no cubren ni los gastos de gestión [que supone implantarlos]", destacó Valentí Pich, presidente del Consejo de Colegios de Economistas, al que pertenece el Reaf. Pese a haberse disparado en los últimos años, los impuestos propios pesan muy poco en los recursos que administran las comunidades, algo más del 1% (1.122 millones de euros), según el informe. Tres cuartas partes de su financiación proceden de los tributos parcialmente cedidos (IRPF, IVA y especiales).

Solo Castilla y León ha renunciado hasta ahora a crear figuras específicas

Solo Castilla y León se ha resistido hasta ahora a crear figuras propias. País Vasco y Navarra se excluyen de este análisis porque, al ser comunidades forales, todos sus tributos son propios, aunque en algunos casos repliquen los estatales. En el extremo opuesto figuran Cataluña y Murcia, con seis impuestos cada una, seguidas de Andalucía, Galicia y Aragón, con cinco. El tributo más común es el de saneamiento.

Con todo, siguen pesando más los retoques que hacen las comunidades a los tributos clásicos sobre los que tienen competencias (IRPF, sucesiones, donaciones, transmisiones patrimoniales y actos jurídicos documentados) que la creación de nuevas figuras. "Convendría reflexionar sobre la amplísima capacidad normativa en relación con los problemas que se crean", advirtió Jesús Sanmartín, presidente del Registro de Economistas Asesores Fiscales. "Lo que pedimos es un poco de cordura; que se legisle cuando tiene alguna importancia", añadió el gerente, Luis del Amo. Pese a lanzar esas reflexiones, los responsables del Reaf eludieron pronunciarse sobre si el Estado debería recuperar parte de la capacidad normativa cedida.

Las comunidades han cambiado de tendencia en sus decisiones fiscales. Desde que asumieron la capacidad para tocar impuestos (comenzó en 1997 y se amplió en 2002), habían optado en general por bajarlos, con múltiples deducciones en el IRPF y bonificaciones que en muchos casos rozaban el 100% en sucesiones. La crisis ha cambiado el paso y ahora tienden a subir impuestos. El más significativo es el IRPF. Cuatro comunidades han elevado su propia tarifa para las rentas altas, al igual que ha hecho el Estado.

Estos cambios generan importantes diferencias en la factura fiscal de cada región. La principal brecha se produce en el impuesto de sucesiones, muy mermado ya en casi todos los territorios.

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 24 de febrero de 2011.

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